jueves, 8 de septiembre de 2011

La “defensa de civiles” se convierte en “derecho al saqueo”, Pepe Escobar

La “carga del hombre blanco” no permite que se pregunte a los africanos lo que piensan sobre el actual ataque occidental/árabe monárquico a las costas septentrionales de su continente. Por lo menos hay algunos que no se andan por las ramas.
Más de 200 dirigentes e intelectuales africanos publicaron una carta en Johannesburgo, Sudáfrica, subrayando “el abuso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para involucrarse en la diplomacia militarizada a fin de efectuar el cambio de régimen en Libia, así como la marginación de la Unión Africana”.
En cuando a los “vencedores” occidentales en Libia, ya ni siquiera juegan a las estratagemas publicitarias. Richard Haass, presidente de esa Gotha del establishment estadounidense que es el Consejo de Relaciones Exteriores, escribió un artículo de opinión en el Financial Times en el que señala con descaro: “La intervención ‘humanitaria’ introducida para salvar vidas que se creía estaban amenazadas fue en los hechos una intervención política para producir el cambio de régimen”.

En cuanto a esos despreciables actores en sus pequeños roles locales –libios de Cirenaica– Haass ya los envió al basural de la historia: “Los libios no serán capaces de administrar por su propia cuenta la situación que está a punto de emerger”, y con “dos millones de barriles de petróleo al día” en juego, la única solución es una “fuerza internacional”. Traducción: Ejército de ocupación – como en Afganistán e Iraq. Bienvenidos al neocolonialismo 2.0.
Hora de retribución
Por lo tanto el establishment estadounidense es ahora tan descarado como los ricos chalados del tipo de Donald Trump. Trump dijo a Fox News: “Somos la OTAN. Respaldamos a la OTAN en lo que a dinero y armas se refiere. ¿Qué sacamos de ello? ¿Por qué no nos vamos a apoderar del petróleo?”
En una especie geopolítica del “Día de la marmota”, realmente volvemos a Afganistán e Iraq: una orgía de saqueo, destrucción de estatuas, segmentos de vistoso reality show televisivo, incluso carteles en las calles vitoreando a la OTAN (Imaginad a los estadounidenses agradeciendo a los chinos por “liberar” Nueva York mediante bombardeos).
Para no mencionar la idiotez de los medios corporativos. CNN ha desplazado a Trípoli hacia el este, al Mediterráneo oriental, algún sitio cerca del Líbano. La BBC mostró una celebración “rebelde” en la Plaza Verde de Trípoli colocada en… India, con banderas indias. ¡Salud a la integración total de la OTAN y de los medios occidentales y del CCG; CCG es el Consejo de Cooperación del Golfo, las seis ricas satrapías fundamentalistas conocidas también como el Consejo Contrarrevolucionario del Golfo!
Considerando que el CCG prácticamente ordena a la Liga Árabe lo que debe hacer, no sorprende que la Liga haya reconocido al dudoso Consejo Nacional de Transición (CNT) rebelde, como gobierno legítimo del país, a pesar de que solo representa a Cirenaica e incluso a pesar de que el coronel Muamar Gadafi, el Gran G., sigue libre, con una recompensa de 1,6 millones de dólares por su cabeza. Supongamos que es la retribución porque Gadafi calificó al rey saudí Abdulá de “estúpido” durante los preparativos para la guerra contra Iraq.
También parece que Libia ahora solo es un futuro emirato árabe, y que ya no tiene nada que ver con África. El CCG financió y armó a los “rebeldes”. La Unión Africana casi en su totalidad estaba contra la guerra de la OTAN y el CCG. Ergo, en lo que se refiere a la OTAN y el CCG: ¡al diablo con África! lo único que interesa realmente –estratégicamente– es una base militar/naval de Africom/OTAN en Libia.
Y ahora otra Zona Verde
Es de conocimiento común que los agentes del SAS británico, la inteligencia francesa, la CIA, las fuerzas especiales de Qatar y mercenarios de todos colores fueron lanzados en paracaídas durante meses como operativos en tierra, planificando y entrenando a los “rebeldes” y en estrecha coordinación con ese prodigio filantrópico, la OTAN.
Ese nunca fue el mandato de la ONU, ¿pero a quién le importa? La OTAN y el CCG pagaron las cuentas, la OTAN realizó los bombardeos y la OTAN y el CCG “estabilizarán” el lío, según un plan de 70 páginas filtrado por los británicos al Times de Londres de Rupert Murdoch.
Solo los idiotas creerían el cuento previsible de que el plan fue elaborado por el Consejo Nacional de Transición (CNT) con “ayuda occidental”. La OTAN no sería tan desvergonzada –por lo menos al principio– para decidirse por caucásicos en tierra, de ahí la propuesta de que una “fuerza de tareas Trípoli”, equipada por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) para que se haga cargo, pueda implementarse más temprano que tarde. La pregunta sabrosa es, ¿habrá mercenarios extranjeros (jordanos, sudafricanos, colombianos) entrenados por Blackwater, o miembros de tribus libias, en una nómina de los EAU?
¿Y qué será lo próximo? ¿Un remix de la Zona Verde al lado de la Plaza Verde?
Es es casi tan delicioso como para que el embajador del CNT en la EAU, Aref Ali Nayed, lamente dolorosamente la filtración del plan mientras Bengasi confirma que es auténtico.
Ahora también es de conocimiento común que la lucrativa reconstrucción de todo lo que bombardeó la OTAN beneficiará –¿a quién iba a ser?– a los “vencedores”: las naciones de la OTAN (Vea “El capitalismo siniestro cae en picado sobre Libia”, Rebelión, 25 de agosto). El líder del CNT, Mustafá Abdel Jail ha vuelto a confirmarlo en Bengasi.
Hay que esperar fuegos artificiales –y globales– en lo que se refiere al saqueo. Incluso sin considerar la riqueza petrolera y de gas (aún inexplorada), los activos de Libia en el extranjero ascienden poor lo menos a 150.000 millones de dólares. El banco central de Libia, que ahora está a punto de ser privatizado, tiene al menos 143,8 toneladas de oro. Y luego hay por lo menos un suministro milenario de agua fresca, que había comenzado a ser explotado por Gadafi a través del espectacular proyecto multimillonario en dólares Gran Río Hecho por el Hombre (GMR, por sus siglas en inglés).
Es otra respuesta sólida a la pregunta de por qué Francia se ha mostrado tan frenética por derrocar a Gadafi: las compañías francesas suministradoras de agua son las mayores del mundo, y el atractivo de privatizar un suministro de mil años de agua fresca hace que sus ejecutivos se sientan, bueno, burbujeantes.
Por lo tanto como un vasto mercado nuevo, potencialmente muy lucrativo, Libia es lo indicado para las compañías europeas, directamente al otro lado del Mediterráneo, agregando todo un nuevo sentido a la doctrina humanitaria imperialista de R2P (“responsabilidad de proteger”); o como lo ha bautizado un lector de Asia Times Online: “derecho de saquear”).
El primer ministro italiano Silvio “bunga bunga” Berlusconi ha actuado rápidamente, al reunirse en Milán con el primer ministro del CNT, Mahmud Jibril, directamente frente a la nueva bandera libia (que es en realidad la vieja bandera monárquica) junto a las banderas de Italia y la Unión Europea.
Y pensar que hace solo un año el brioso Silvio organizó una fastuosa fiesta para su compinche –cuya mano gustaba besar– el Gran G., con sus 30 jinetes beduinos que desfilaron en caballos libios de pura sangre.
En 2008, Silvio y Gran G. firmaron un tratado para enterrar la amarga era colonial 1911-1942, según el cual Italia gastaría 5.000 millones de dólares durante 25 años invirtiendo en infraestructura como carreteras y ferrocarriles; gracias al tratado por lo menos 180 compañías italianas obtuvieron subsiguientemente contratos libios e Italia se convirtió en el mayor socio comercial de Libia.
Por lo tanto, inevitablemente, el líder del CNT, Mustafá Abdel Jalil, tuvo que asegurar que la nueva Libia tendrá “relaciones especiales” con todos los “vencedores” de la OTAN y el CCG de la guerra; y especialmente Italia.
La próxima semana le tocará el turno de visitar Bengasi para tragarse un trozo de la sabrosa torta de la reconstrucción a Sheikh Abdulá bin Zayed, ministro de exteriores de los EAU; los EAU están repletos de constructores hambrientos, listos para participar, ya que los precios de los bienes raíces se derrumbaron en caída libre en los Emiratos.
Y ahora la hoja de ruta
Mientras tanto, ¿qué pasa si Gran G. tiene el oro? El ex gobernador del banco central de Libia sostiene que en Trípoli hay, físicamente, al menos 10.000 millones de dólares en reservas de oro.
Por lo tanto, mientras soldados de SAS en vestimenta civil árabe y blandiendo los mismos Kalashnikovs que los “rebeldes” corren a la búsqueda de Gadafi “vivo o muerto”, al estilo Texas de George W Bush, el Gran G. podría estar comprando literalmente su lealtad tribal en oro. Para no hablar que cuenta con el apoyo de la tribu Gadafi (astutos cazadores nocturnos), de la tribu al-Magartha (francotiradores de primera) y de la mayor parte de la tribu de la esposa de Gadafi, los Warfallah (la mayor del país, con dos millones de personas).
Por mucho que el CNT haya estado afirmando incansablemente que la Libia post Gadafi será pluralista y multicultural, la señal apunta a Ciudad Cenagal.
Los árabes del norte desdeñan absolutamente a los bereberes del sur y viceversa. La gente de Tripolitania desdeña absolutamente a los salafistas en Cirenaicay viceversa.
Con tanto botín en juego, es fácil visualizar una hoja de ruta que se desarrollaría como lo que sigue:
Un débil gobierno títere del CNT; tropas de doctrina shock neoliberal que enajena a muchos que estaban acostumbrados a educación gratuita, servicios de salud gratuitos y vivienda gratuita; una fuerza guerrillera contra la ocupación extranjera; yihadistas-salafistas de otras latitudes árabes que salen a la palestra; pueblos del desierto que se desarrollan como bases de la guerrilla; oleoductos en el desierto sudoriental bombardeados; una réplica de Bagdad de 2004 a 2007; una ‘oleada’; un escenario de interminable guerra civil/tribal; y Afganistán 2.0 con un doble frente guerrillero: el grupo de Gadafi contra los rebeldes/OTAN, y los salafistas contra la OTAN, porque Occidente nunca permitirá que Libia se convierta en un Estado islámico.
Gadafi realmente apuesta a que la operación conjunta OTAN/CCG convertirá Libia en el nuevo Iraq/Afganistán. Posiblemente a la propia OTAN le gustaría la idea. La obligaría a atrincherarse aún más en el norte de África. Permitiría el uso de las mismas tácticas imperiales de dividir para reinar, mientras las compañías occidentales ejercen sus opciones de Derecho a Saquear.
Mantendrá a estadounidenses y europeos preocupados por otro argumento secundario más de la “guerra contra el terror” incluso mientras la recesión se lleva lo que queda de sus ahorros. Y mantendrá al complejo industrial-militar y a un surtido de contratistas de las armas y la seguridad con sonrisas en sus rostros. ¿Iraq/Afganistán de nuevo? ¡Qué venga!

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