miércoles, 31 de agosto de 2011

Lo siento mucho Pablo, por Alejandro Martínez Pereiras, A Degüello, Cuba.

Uno de los golpes más sensibles en el sentimiento de los cubanos en general, han sido las actitudes y declaraciones más o menos recientes del canto autor, Pablo Milanes.

No hay dudas que para una inmensa mayoría de nuestra población, sus canciones fueron y son verdaderos himnos de lucha, y bellísimas expresiones poéticas sobre el amor, la patria y la solidaridad humana. 

No será necesario mencionar títulos antológicos de maravillosas canciones tarareadas por todos los cubanos.

Sus vínculos con Silvio fueron verdaderos momentos de recreación musical de carácter prácticamente inigualables, la amistad entre ellos y su “competencia” cualitativa hacían mover las preferencias de uno a otro bando.  Todos los cubanos, por lo menos de mi generación, disfrutamos hasta la saciedad de estas muestras que nos enorgullecían por su calidad y preferencias universales.

Con el tiempo nos sorprendió el conocer algunas manifestaciones de Pablo sobre la realidad cubana. Siempre, en aquellos momentos, con una ambivalencia manifiesta, era mas o menos un si, con un no; un bueno, pero con defectos manifiestos; era “si soy” pero “veo las cosas de otra manera”.

Tal parecía que los medios de información lo perseguían, lo utilizaban, no para hablar de música y sus canciones, sino para hablar de política, de sus criterios sobre Cuba y su revolución.  El tema se convirtió en algo recurrente, que él aceptaba sin contratiempos, y avanzaba en su protagonismo desmedido con sus criterios y opiniones.

Los temas variaban y se elevaban de su criterio personal sobre lo que sucedía en Cuba, hasta sus acercamientos a argumentos utilizados por los más recalcitrantes enemigos de la revolución cubana que vivían de las limosnas de la CIA y la USAIC yanquis.

En realidad en esos momentos no supo discernir de las manipulaciones y de las características mercenarias de las personas que las argumentaban, se dejaba llevar por ellas conciente o inconcientemente, sin valorar siquiera la más mínima veracidad o quizás dejado llevar por sus deseos de protagonismos en este campo, lo dejó engañarse y seguir hundiendo sus valores en el lodo.

Cuba, sin embargo siguió respetándolo y aplaudiéndolo, pero ya esta vez, era con reservas y dolor, los grandes sentimientos de cariño que había despertado como cantor de las proezas de un pueblo se fueron desvaneciendo, y en la medida que ya no pensaba como un verdadero artista popular y se iba convirtiendo en un gerente de su propia obra, o en un custodio de su fortuna en incremento, su corazón cambiaba de signos.

El arte es universal, no tiene fronteras, el ir a cantar en todas las plazas del mundo es un verdadero derecho y una hermosa ocasión para establecer lazos de amor y solidaridad, cantar en Miami, no es nada criminal, ni nada despreciable, muchos lo han hecho con alta dignidad y decoro.   Por ello no es sorpresa de que lo haya deseado hacer, pero… aceptar ser utilizado, el ser empujado a declaraciones hirientes contra la mayoría de los cubanos, no tiene explicación.

En algunas de sus declaraciones, parecía un gerente o representante comercial de un artista famoso, que a espalda de éste divulgaba su producto y lo manejaba, a su conveniencia, a los efectos de buscar mercados y en un gran país, donde las posibilidades de riqueza son tentadoras.  Comercialmente y para los especialistas de mercadotecnia, para un especialista, puede ser lícito manejar así la publicidad, pero para un artista verdadero, es imperdonable y a la vez ridículo.

Muchas cosas agradables se pueden decir de las condiciones sociales y culturales del gran pueblo norteamericano, incluso de hablar de sus glorias en la cultura universal, en la ciencia y la tecnología, pero hablar de su sistema de gobierno en positivo, es un crimen contra la inteligencia humana y contra la información de lo que en ese país sucede.  Es como si se desconociera el “San Nicolás del Peladero”*, en que se eligen muchos de sus gobernantes, en sus procedimientos de compra y venta en sus elecciones, donde vencen los que más millones aportan a la publicidad, por eso es que en sus mas altos niveles de dirección solo pueden ser escalado por millonarios o personas muy ligadas a estos.   Hablar de esta “democracia” en positivo, es ser un ignorante político o un mercenario vulgar.

Hablar de los derechos humanos en USA, debe ser una tarea bien complicada, entrar en detalles requeriría un análisis profundo de muchos factores, pero… declarar como recientes conquistas la victoria sobre la discriminación racial, es quedarse en las formas mas superficiales del asunto, bastaría solo hojear la prensa, ver la información de las cadenas de televisión y radio, sobre la agresividad que se ejerce contra los negros y los latinos, para comprobarse  la gran mentira, los afectados del Katrina, nos muestran lo contrario.  Mencionar de ejemplo, la existencia de un negro como presidente, es la santificación de la manipulación más descarnada sobre la discriminación racial y los logros alcanzados por esos segmentos poblacionales que sobreviven en el “tercer mundo” norteamericano de Nueva York, Chicago y otras grandes ciudades de ese país.

Quisiera no tener que pensar que estas declaraciones no fueron por adulación y mercadotecnia, quisiera pensar el absurdo, de que se equivocó en sus criterios.

Reconozco que las condiciones en Miami y en todo aquel país, son bien difíciles para un artista cubano, pero son verdaderamente innumerables los ejemplos de artistas que se han paseado en esos escenarios con la frente en alto y sin renegar de sus principios,  solo sin mencionar aquellos ejemplos, como el de Silvio Rodríguez, que a unas cuadras de la Casa Blanca le pidió al presidente Obama la libertad para nuestros cinco héroes antiterroristas presos en sus cárceles. 

Se puede en ese mercado, buscar acercamiento, se puede promover la unión y la cubanía, pero coquetear con los principios y ceder en nuestros valores, es denigrante, podemos buscar puntos de contacto, podemos buscar lo que nos pueda unir, pero desechar nuestras verdades y nuestras ideas, llegar al colmo de hablar por Radio Martí, no será nunca un proceder noble y valiente, sino claudicación de principios. 

No hay dudas que la guerra mediática a que se ha sometido a nuestro país es verdaderamente descomunal, el tema de los famosos presos “políticos”, de los “huelguistas de hambre” y de las “damas de blanco”, es una verdadera maraña a desenredar en aquel medio, pero desconocer, que esas personas son MERCENARIOS, pagados por los enemigos de la revolución cubana, el glorificar esas personas que se vendieron al mejor postor, que se dejan manipular por el dinero que se les brinda, es penoso; el esgrimir el sentimentalismo del tratamiento que nuestro pueblo les brinda a aquellas “pobres e infelices” mujeres esposas de los llamados presos de conciencia, que por cierto ya todos están liberados, sin tener en cuenta que estas no son mas que asalariadas USA, es verdaderamente rayar en la traición a Cuba.

Si a alguien le quedan dudas, revísese la Historia de Cuba, y porque no, la de América Latina, y búsquese un solo ejemplo en los tres últimos siglos, en que el gobierno de los Estados Unidos hayan ayudado a una causa verdaderamente revolucionaria, pregúntesele a Martí, a Gómez y a Maceo, que tratamiento recibieron cuando viajaron por esas tierras para lograr la independencia cubana del coloniaje español.  Resulta bien difícil  buscar un punto favorable y verdaderamente solidario de ese país para con los cubanos y latinoamericanos, solo encontraríamos, que apoyaron a Batista, a Machado, a los Somozas, a los Trujillos, a los Duvalier, a los Pinochet y a tantos y tantos dictadorzuelos que han pululado en este continente.

Pablo, te doy una oportunidad desde lo mas profundo de mis sentimientos, en tu próxima comparecencia pública, pide la libertad para nuestros cinco héroes, pide el fin del bloqueo criminal que mantienen contra nuestro pueblo, pide el restablecimiento de relaciones normales entre nuestros dos países, en igualdad de condiciones, eso nada mas; respeto el resto de tus criterios acerca de los gobernantes cubanos, todos tenemos ese derecho a opinar, tu has tenido montones de oportunidades, incluso cuando fuiste Diputado de nuestra Asamblea Nacional, pero por favor, ante las concesiones repugnantes que has tenido que hacer para ampliar tu capital en ese gran mercado.

Impón la voluntad de todos los cubanos y denuncia estas verdades, que no tienen nada que ver con la derecha, ni con la izquierda política de nuestro país, es simplemente el combatir del lado de los cubanos, si no lo haces, lo siento Pablo, te consideraré un mediocre y un vulgar cantor de borracheras.

Alejandro Martínez Pereiras,
A Degüello,
Cuba.

3 comentarios:

Arlen dijo...

Yo también lo siento mucho....

Excelente artículo Alejandro, sos mi norte...!!!!

EXCALIBUR dijo...

Solo falta que Pablo Milanes nombre como su representante artístico a Emilio Estefan, y asesor de imagen a Montaner !Que decepción!!...

Mercedes Caro Nodarse dijo...

También lo siento mucho, recuerdo cómo hace 22 años, cuando me casé, mi marcha nupcial fue una canción de Pablo, era mi poeta, mi ídolo, hoy lamento su postura oportunista, su irreverencia al pueblo cubano, a sus hijos...; ha resultado un analfabeto político, renegador de la historia patria... y por DINERO, qué barbaridad, Pablo, como si no necesitaras.