viernes, 13 de abril de 2012

Otra vez la intolerancia campea por sus respetos en Miami.

Percy Francisco Alvarado Godoy



Protesta de Saavedra y Vigilia Mambisa

La intolerancia cavernaria de Miami le pasó la cuenta a Oswaldo Guillén, el venezolano manager de Los Marlins quien, sin pensar en las funestas consecuencias, declaró a la revista Time, nada menos que "I love Fidel Castro", levantando una enfermiza histeria entre los mafiosos resentidos de esa ciudad.

El barullo que se armó me hizo recordar a San Nicolás del Peladero. Hubo quienes, sumidos en una incontrolable furia pidieron su cabeza. Otros, más moderados, se contetaban con un "mea culpa" por parte del atrevido. 

Ozzie se rindió ante la avalancha de críticas álgidas de los ofendidos mafiosos y tuvo que resignarse a pedirles perdón, lloroso y conpungido: "Nunca en mi vida he sufrido tanto, y he tenido muertos cercanos, he tenido problemas fuertes, pero nunca en mi vida he llorado tanto como en estos últimos tres días".  (...) "He herido a una comunidad, sin quererlo, pero lo hice. No solamente al pueblo cubano, sino a toda América Latina. Siento que he traicionado a un pueblo latino, estoy aquí para pedirle disculpas, con el corazón en la mano".

No obstante, la afrenta de Ozzie merecía, al menos, un castigo ejemplar: una suspensión de cinco juegos al frente de su equipo. El propio castigo incluyó que cerca de 100 000 USD, que dejaría de percibir, fueran donados a los grupúsculos terroristas de esa ciudad. De esa bochornosa manera se pretendió saldar el desaguisado de Guillén.

No puedo cuestionar al conductor de los Marlins por su rendición ante el acoso mediático y las injurias. Tampoco puedo valorar la solidez de sus principios y su tímida complacencia ante el acoso. Ozzie estaba realmente solo en Miami, pues sus propios jefes le abandonaron para satisfacer al reclamo impúdico de los mafiosos que controlan la ciudad a sus anchas.

La soledad de Guillén, las presiones y confabulaciones, se manifestaron en un comunicado de prensa, redactado por los dueños del equipo, el cual decía: "El dolor y el sufrimiento causados por Fidel Castro no pueden ser minimizados, especialmente en una comunidad llena de víctimas de su dictadura”.

De esa manera se trató de calmar a los intransigentes protestantes en las afueras del estadio, donde hicieron actos de presencia afamados terroristas, los recalcitrantes  provocadores de Vigilia Mambisa, junto a varias autoridades de la ciudad, entre los que se encontraban el Comisionado de Miami, Francis Suárez y varios funcionarios allegados al alclade del Condado de Miami-Dade, Carlos Giménez. Empero, se sabe que, aunque el alcalde se lavó las manos como Poncio Pilatos,  Joe Martínez, presidente de la Comisión condal, y Francis Suárez, comisionado de la Ciudad de Miami, pidieron su renuncia. No obstante, Giménez había apuntillado su posición previamente, en un intento por congraciarse con sus electores: "Me uno a nuestra comunidad del Condado Miami-Dade, y a todos los que respetan los principios de vivir en un país libre, en condenar los comentarios hechos por el mánager de los Miami Marlins, Ozzie Guillén," escribió Giménez. 

El comisionado de Miami, Joe Martínez, según la difamadora Radio Martí, fue más crudo con Ozzie, al solicitar su renuncia frente a los Marlins. Sin tapujos, declaró: "A la luz de los comentarios con respecto a Fidel Castro, pido la renuncia del manejador de los Marlins de Miami, Ozzie Guillén (...) Debería sentirse avergonzado por el sentimiento de respeto a Fidel Castro o a cualquier dictador que oprima a los ciudadanos de un país".

El vocero mafioso Daniel Shoer Roth, de El nuevo Herald, también atacó oportunamente, exacerbando los odios y resentimientos hacia Ozzie. Con crudeza, declaró en las páginas del libelo:"De todos modos, no hay disculpa suficiente para los exiliados que han sufrido la separación de sus familias y el hurto de sus patrimonios por parte del gobierno cubano. Por eso Guillén nunca será la descollante figura deportiva que tuvo el potencial de ser en Miami, sin que importe cuántos trofeos traiga a los peces. Tampoco podrá asomarse a la ventanilla de una cafetería local sin que alguien le eche en cara sus resentimientos."

Ozzie condenado a la lapidación por la intolerancia mafiosa en Miami

La intolerante terrorista Ninoska Pérez Castellón, desde los micrófonos de Radio Mambí, llamó a la cruxificción pública de Guillén: "Fueron comentarios de indignación”, (...) “Es tan indignante, tenían que comenzar por comprar un nuevo cerebro a Guillén porque cada vez que abre la boca ofende a alguien”.




Una verdad es cierta. Todo Miami vibró de furor y todo el andamiaje mediático y los grupos de presión de la mafia se confabularon para llevar a Guillén al patíbulo. Grupos de la contrarrevolución cubana, unidos a los contumaces escuálidos venezolanos de la Organizacion de Venezolanos Perseguidos Politicos en el Exilio (Veppex) e Independent Venezuelan American Citizens, junto a derechistas de otras nacionalidades, pedían sangre frente a los cadalzos de opinión levantados en el restaurate Versailles y alrededor del estadio de los Marlins.

Una nueva página de impudicia se cierra aparentemente luego del perdón realizado por Guillén a los mafiosos de Miami.  Es este ambiente noscivo en donde se juzgó a nuestros Cinco Héroes hace unos años y en donde todavía se albergan viejos odios hacia Cuba. En Miami, ni el perdón, ni la verdad, ni la verdadera justicia, tienen cabida. Ozzie está condenado para siempre.

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