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miércoles, 6 de junio de 2012

mueren más personas a causa de la sobredosis de fármacos que en los accidentes de tránsito

En EE. UU. a causa de la sobredosis de fármacos mueren más personas que en los accidentes de tránsito, según concluye el reciente informe divulgado por las autoridades médicas del país, según una información publicada por el sitio digital Rusia Today.
 Así, en 2008 la intoxicación se convirtió en la causa número uno de muerte en 30 estados estadounidenses, según el informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). De hecho, el 90% de estos casos estaba vinculado con una sobredosis por medicamentos adquiridos con receta.
"En las últimas tres décadas, el número de muertes por intoxicación de fármacos se ha multiplicado seis veces: de alrededor de 6.000 muertes en 1980, hasta más de 36.500 en 2008", dijo en un comunicado una de las autoras del informe, Margaret Warner, experta del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU.......
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miércoles, 23 de mayo de 2012

Llaman funcionarios en EEUU a reducir el consumo de drogas


La lucha contra el tráfico de drogas en la frontera con México debe implicar la reducción de la demanda, dijeron el martes autoridades estatales y federales de Estados Unidos.

El diario Arizona Republic reportó (http://bit.ly/MDz8kb) que varios funcionarios dijeron el lunes ante un panel de legisladores en Phoenix que se necesita un esfuerzo coordinado para reducir el apetito por las drogas en Estados Unidos.

Matthew Allen, agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, dijo que se producirían y traficarían menos estupefacientes hacia Estados Unidos si los estadounidenses no los consumieran.

La declaración de Allen fue en respuesta al congresista Paul Gosar que preguntó cómo mejorar la cooperación entre las fuerzas de seguridad en tiempos de recortes presupuestales.

Los críticos argumentan que el tema de la demanda no se ha enfrentado, mientras que se ha gastado millones de dólares para ir tras los traficantes. Otros consideran que destinar recursos a la demanda es adoptar una postura blanda contra el crimen.

martes, 15 de mayo de 2012

Dramático aumento del consumo de drogas entre soldados de EEUU en Afganistán


drogas afganistan
Un estudio oficial de Estados Unidos, obtenido por la ONG Vigilancia Judicial,  sobre el aumento del consumo de drogas entre soldados de ese país en Afganistán, señala que el incremento llega a un mil 160 % si se compara con años anteriores al 2011, con 116 casos detectados,
Entre los años 2010 y 2011, ocho soldados fallecieron de sobredosis de heroína, morfina y de otros opiatos, según la información suministrada p or el Departamento de Investigación Criminal estadounidense.
El informe revela, además, que aunque algunos soldados consumen heroína, muchos de ellos pasan a drogas más drásticas derivadas del opio, añade Telesur.
Al investigar a un total de 56 soldados —entre ellos los ocho fallecidos— por posesión, consumo o tráfico de heroína y otras drogas, el Ejército descubrió que algunos militares habían comprado drogas a menores afganos y, en un caso, incluso a un contratista del Departamento de Defensa estadounidense.
“No queremos ver como más y más militares mueren en Afganistán debido al consumo de drogas. Sin embargo, parece que los soldados no entienden la gravedad del problema”, comenta Tom Fitton, presidente de la organización La Vigilancia Judicial.

domingo, 13 de mayo de 2012

Ganándole a la adicción de la guerra contra las drogas

Juan Gabriel Tokatlian
BUENOS AIRES – En enero, el presidente estadounidense, Barack Obama, nombró al teniente general del Cuerpo de Marines John F. Kelly para dirigir el Comando Sur de Estados Unidos. Con base en Miami, Florida, el Comando Sur dirige operaciones militares en toda América Latina y el Caribe, y es el "guerrero contra las drogas" fundamental de Estados Unidos en la región. El interrogante clave entre todos los líderes civiles y militares del área es si el cambio de comandantes traerá consigo un cambio en el diseño y manejo del tema del tema de narcóticos.


This illustration is by Paul Lachine and comes from <a href="http://www.newsart.com">NewsArt.com</a>, and is the property of the NewsArt organization and of its artist. Reproducing this image is a violation of copyright law.La primera prioridad del Comando Sur es combatir el narcotráfico desde los Andes hasta el Río Grande. Con el final de la Guerra Fría, la lucha contra el comunismo dejó de ser el principal objetivo de las fuerzas armadas de Estado Unidos; el Comando Sur se concentró cada vez más en iniciativas coercitivas de lucha contra las drogas, y los fondos para librar esa batalla fueron abundantes. Pero el cambio de comandantes es una oportunidad para que Estados Unidos revise, de una vez por todas, su doctrina regional a fin de ocuparse de otras necesidades de seguridad apremiantes.
Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 paradójicamente reforzaron el interés del ejército de Estados Unidos en combatir a los traficantes de drogas ilícitas. Si bien otras fuerzas estadounidenses se involucraron considerablemente en la "guerra contra el terrorismo", el Comando Sur incrementó su "guerra contra las drogas", en tanto sus comandantes se concentraron en atrapar a los jefes de la industria en los Andes, México y América Central.
Eso sucedió en parte porque, luego del 11 de septiembre, América Latina era la única región del mundo que no presenció un ataque de terroristas transnacionales vinculados a Al-Qaeda, de manera que no parecía muy necesario llevar a cabo allí una actividad contraterrorista. Y, teniendo en cuenta que Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado de drogas ilegales del mundo, el interés de sus dirigentes en la guerra contra las drogas en América Latina no parece equivocado, al menos no en la superficie.
Ese interés no sólo hizo que el Comando Sur fuera un receptor importante de fondos federales, sino que también lo convirtió en algo similar a una agencia autónoma de lucha contra el narcotráfico. Desde la perspectiva de la región, el Comando Sur parece ser un brazo militar crecientemente "independiente" de la estrategia global de lucha contra las drogas de los responsables de las políticas en Estados Unidos. Prácticamente no tiene que rendir cuentas y cuenta con escasa supervisión parlamentaria, y tiene recursos significativos para llevar a cabo operaciones agresivas de lucha contra las drogas.
De hecho, el Comando Sur ha sido responsable del 75% de los más de 12.000 millones de dólares que el gobierno de Estados Unidos asignó a las actividades contra el narcotráfico en América Latina y el Caribe desde 2000. Sin embargo, a pesar de esta costosa campaña militar, toda la evidencia demuestra que la "guerra contra las drogas" ha sido un fiasco.
El fracaso ha sido dramático. En México, aproximadamente 48.000 personas han sido asesinadas en episodios de violencia vinculados a las drogas desde que Felipe Calderón fue elegido presidente en 2006. Y México no es el único. Las actividades relacionadas con el narcotráfico aumentaron significativamente en toda América Central y el Caribe, lo que detonó un incremento sin precedentes de la tasa de homicidios -que se duplicó en países como Guatemala y Jamaica- en la última década.
Es más, el cultivo, procesamiento y tráfico de cocaína y heroína continúan en todo el Corredor Andino, a pesar de las duras medidas de erradicación y extradición de los traficantes implementadas por parte de Estados Unidos. Simultáneamente, se desarrollaron nuevas rutas de transporte (a través de Ecuador en el Pacífico y de Venezuela en el Atlántico), mientras que proliferaron los barones de la droga, los cultivadores de coca y los caudillos.
El cono sur de Sudamérica -especialmente Argentina, Brasil y Chile- no han sido inmunes a la vasta expansión del crimen organizado, el lavado de dinero y la demanda de drogas. Y, en toda América Latina, la situación no hizo más que empeorar desde los años 1990. Por cierto, la lucha contra las drogas de los países latinoamericanos respaldados por Estados Unidos ha tenido consecuencias destructivas en términos de relaciones civiles y militares, violaciones de los derechos humanos y corrupción.
Estados Unidos no puede negar este desastre. Sus guerreros contra las drogas deben volver a evaluar su posición y poner fin a lo que se ha convertido en una lucha cada vez más equívoca e inútil. En consecuencia, la cuestión más crítica que enfrenta Kelly al asumir su nuevo comando es si puede redefinir el papel del Comando Sur en la lucha contra las drogas ilegales.
Los desafíos militares y políticos son importantes, los riesgos son considerables y los beneficios son inciertos. Pero si el Comando Sur no implementa cambios importantes en la manera en que se lleva a cabo la guerra contra las drogas, Estados Unidos se encontrará, en el sur, frente a un conjunto de vecinos cada vez más volátiles y peligrosos.

lunes, 7 de mayo de 2012

Por cada soldado estadounidense muerto en combate, 25 veteranos se han suicidado.

Suicidio - Ahorcado

Por cada soldado estadounidense muerto en combate, 25 veteranos se han suicidado.
En años recientes más de 65,000 veteranos de guerra estadounidenses se han suicidado, la mayoría de ellos luego de sus experiencias en Afganistán e Irak y sin superar los 30 años de edad.
Además de otros problemas de salud como el abuso de drogas, alteraciones en los patrones de sueño y en el comportamiento que afectan notablemente su vida personal y social.
Escalofriante estadística militar
"EL suicidio" de ManetEn una de las estadísticas más escalofriantes de la realidad militar estadounidense, hace unos días se dio a conocer que desde que las guerras en Afganistán e Irak comenzaron, poco después de los supuestos ataques terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York el 9 de septiembre de 2001, más de 65,000 veteranos de las fuerzas armadas de dicha nación han muerto por mano propia, es decir, han cometido suicidio. Para ponerla en perspectiva, esta cifra equivale a decir que por cada soldado caído en el campo de batalla en dichos combates, 25 veteranos se han suicidado, 1 cada 80 minutos, más o menos 6,500 por año.

Este lamentable fenómeno, reconocido por el Departamento de la Defensa de Estados Unidos, podría ser consecuencia del estrés post-traumático que muchos de los soldados desarrollan luego de su estancia en los países mencionados, producto a su vez de algún tipo de lesión cerebral sufrida durante su servicio.
Estimaciones recientes afirman que ser veterano de guerra duplica en promedio el riesgo de suicidio, pero entre hombres jóvenes con un rango de edad que va de los 17 a los 24 años, lo cuadruplica. Además de otros problemas de salud como el abuso de drogas, alteraciones en los patrones de sueño y en el comportamiento que afectan notablemente su vida personal y social.
Hasta el momento este asunto no ha merecido la atención que merece entre las instituciones que deberían hacerse responsables, a excepción de medidas superficiales como la apertura de una línea telefónica de atención inmediata dedicada especialmente a brindar orientación y apoyo a posibles suicidas (una “suicide hotline”).
El asunto, por supuesto, nos invita a reflexionar un poco sobre las historias personales, esos pequeños dramas, de una institución (el ejército estadounidense) cuyo papel en efecto ha sido más que polémico. Si bien es innegable el dolor y el sufrimiento causado por algunos de estos soldados en territorio iraquí o afgano, igualmente es digno de compasión el que sufren las familias de estos suicidas y acaso también estos mismos, que vieron en la muerte inmediata, inaplazable, la única solución a sus conflictos.

domingo, 6 de mayo de 2012

La droga que causa más muertes en EE.UU. que la cocaína

El sur de Florida se parece a la provincia afgana de Kandahar al menos en una cosa: mucho opio. Aunque con un matiz, no se consigue directamente de la amapola sino de la farmacia. 
Y es que los típicos condados playeros de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, entre soleadas avenidas con palmeras, ocultan “la capital mundial de la receta y venta de calmantes del dolor”, de acuerdo a datos federales compilados por la oficina del alguacil de Broward.
Los expertos en salud pública ya hablan de “epidemia” y denuncian que se ha formado una auténtica industria: la venta, indiscriminada en la práctica, de medicamentos derivados del opio en una porción importante de los centros de salud que existen en el área para tratar exclusivamente el dolor.
Un informe de las autoridades estatales señala que en 2009, una media de siete personas murió cada día por causas relacionadas con el abuso de calmantes. En el punto de mira está la oxicodona.
Según StoppNow, asociación de familiares de víctimas de sobredosis de medicamentos contra el dolor, en el condado floridano de Broward se prescriben al mes más de un millón de calmantes. 
En el sur de Florida -donde viven alrededor de cinco millones de personas- hay registradas más de 183 clínicas dedicadas a tratar el dolor. Sólo en el condado de Broward hay más que Mcdonald’s, y tampoco es que de estos haya pocos.
Además se cree que hay unas 900 clínicas en todo el estado, según asegura en su página web la asociación StoppNow.
El problema tiene un alcance nacional -miles de estadounidenses viajan a Florida con la idea de conseguir estos medicamentos- y la Casa Blanca dijo a principios de año que actualmente plantean el mayor problema de drogas del país. 
La oxicodona es la droga más mortífera de EE.UU.: causa más muertes que la cocaína y la heroína juntas. Por ello las autoridades presentaron un plan para reducir su abuso en un 15% en los próximos cinco años.
Adictivas

Elmer Huerta, médico radicado en Washington y experto en salud pública, le explicó a BBC Mundo que la oxicodona “es un opiáceo, grupo de medicamentos de excelente capacidad como calmantes del dolor”.
“Es una de las drogas de las que más se abusa en Estados Unidos. El que la toma se relaja, se siente en un mundo aparte, como en un estado de indiferencia”, explica el doctor. 
El alguacil del condado de Broward, Al Lamberti, lleva más de siete años luchando para que se endurezcan los controles.
“Solían ser el crack y la heroína, ahora estamos en la guerra contra las píldoras y Broward es la zona cero. Aquí hay más clínicas para el dolor que Starbucks, ¿cómo es posible?”, se pregunta Lamberti, citado por el diario The Miami Herald.
“El problema es que el uso indiscriminado puede causar adicción, sobre todo en pacientes con tendencia a ello”, explica Huerta.
La escalera del dolor

Según Huerta, “un buen médico debe ceñirse a la “escalera del dolor”.
“El primer escalón es la aspirina, el segundo los analgésicos no esteroides como el ibuprofeno, luego está el tylenol mezclado con derivados de opio como la codeína, en el cuarto la oxicodona y el quinto lo ocupa la morfina”. 
Con esto, según el médico, la oxicodona es adecuada para tratar pacientes que salen del quirófano después de operaciones que pueden resultar muy dolorosas, como intervenciones en la columna. 
Pero es que en Florida no existen sistemas de monitoreo. Es decir, como explica Huerta, “las diferentes clínicas están descoordinadas, las recetas y las compras no quedan registradas en una base de datos en red, como deberían”.
El gobernador de Florida, Rick Scott, rubricó este año una nueva ley estatal que impondrá mayores controles a los médicos que recetan oxicodona y aumenta las penas por prescripción abusiva. 
Un informe de la Comisión de Médicos Forenses de Florida publicado por el Departamento de Aplicación de la Ley de Florida (FDLE, en inglés) señala que en los seis primeros meses de 2009 se registraron 88.500 muertes por causas no naturales en el estado. 
Las autopsias de casi 4.200 casos revelaron un positivo por alguna droga. La más frecuente fue el alcohol etílico y a partir de ahí, los calmantes, justo por delante de la cocaína. 
La droga más letal: los calmantes

“Las drogas que causaron más muertes fueron la oxicodona y las benzodiazepinas”, es decir, los medicamentos contra el dolor.
La fiscal general de Florida, Pam Bondi, es consciente de que ya se trata de un problema serio. Por ello, lanzó un programa de lucha contra el exceso de venta de medicamentos contra el dolor. 
Bondi llegó a denunciar que muchas personas viajan hasta Florida para conseguir calmantes y luego venderlos. En la calle hay más demanda que por la cocaína o la heroína. 
No son inusuales las condenas a 25 años de prisión por tráfico de oxicodona.
Incluso ha tomado cartas en el asunto la agencia antidrogas estadounidense (DEA, en inglés), que puso en marcha una línea telefónica para atender durante las 24 horas las dudas sobre medicamentos.