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lunes, 6 de agosto de 2012

Eva Golinger: La USAID aplica en Latinoamérica negocio de la subversión


La Agencia de Estados Unidos para la Cooperación (USAID) aplica en la región latinoamericana el negocio de la subversión contra los gobiernos de corte progresista, afirmó en Quito Eva Golinger, periodista y escritora venezolana-estadounidense.

Ante un numeroso auditorio juvenil en el auditorio del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal), Golinger expuso que las Organizaciones No Gubernamentales (Ongs) bajo financiamiento de USAID ayudan a mantener un conflicto permanente para desestabilizar los países.

Expuso que una gran parte del dinero que destinan a los distintos proyectos políticos se queda en los bolsillos de las personas que trabajan en esas Ongs, las que a su vez viven de esta práctica bajo el pretexto de subvertir el orden en aquellos países donde está presente la USAID.

Citó el ejemplo de Bolivia y Venezuela, donde ésta ha hecho importantes desembolsos para deponer a sus respectivos presidentes, Evo Morales y Hugo Chávez, e incluso ha participado en intentonas golpistas como en el caso de Ecuador, el 30 de septiembre de 2010.

"Pero ahora las cosas empiezan a cambiar cuando hay un gobierno que no se subordina a esa agenda y a sus intereses", comentó.

Golinger, autora de investigaciones y textos sobre el tema, expuso que la USAID es un brazo financiero del Departamento norteamericano de Estado, que opera con el pretexto de ayudar a los países a construir sus democracias.

Apuntó que esta Agencia ha sido incluida en el llamado eje de la contrainsurgencia junto al Pentágono y el Departamento de Estado, porque juega un papel fundamental en las estrategias de agresión del gobierno de Estados Unidos.

Expuso que los medios de comunicación han sido implicados en la telaraña imperial para promover su propia agenda en contra de los gobiernos que no se les subordinan, y justiciar así también sus invasiones, a fin de satisfacer sus intereses.

En esta táctica, dijo, la gran mayoría de los medios están en manos de empresas privadas y transnacionales que han convertido a la comunicación, más allá de un negocio, en una manera de promover una agenda política y económica, cubriéndose detrás de los derechos de la libertad de expresión.

Sin embargo, cuando se analiza a profundidad, sus propietarios tienen conexiones con agrupaciones oscuras, al tiempo que sus órganos son utilizados a través del reciclaje y repetición de calificativos y críticas, para justificar una agresión cuando está decidido que a Estados Unidos no le conviene un gobierno determinado. "Esa es una estrategia bien coordinada desde las agencias de la gran telaraña imperial que luego se proyectan en los medios de comunicación", aseveró.

Manifestó que en los últimos años ha habido un incremento de la presencia militar de Estados Unidos en la región, sin embargo aquí no existe un conflicto de guerra, ni de amenaza a la seguridad de ese país.

Ello, según dijo, se debe a las pretensiones de mantener un sentimiento de miedo en una región que sí representa una amenaza para el imperio porque posee los recursos naturales que necesita para la sobrevivencia de esa sociedad de consumo.

La disertación de Golinger en Quito tiene lugar en momentos en que el Gobierno de Ecuador analiza la continuidad de la cooperación de la USAID.

Recientemente el presidente Rafael Correa admitió que esa Agencia aplica aquí su misma receta de financiar la oposición, utilizada contra los gobiernos progresistas de esta región.

domingo, 5 de agosto de 2012

América Latina, si de cambios se trata

Néstor Núñez
Los que vivieron o conocieron etapas anteriores y aún frescas de la historia regional, no pueden menos que reconocer: la América Latina de nuestros días dista bastante de la que existente apenas dos o tres décadas atrás.

No precisamente por el hecho de constituirse en área geográfica donde los patrimonios material o cultural puedan resultar distantes o diferentes a los que les precedieron.

El asunto se concentra esencialmente en el radical cambio político que vive el área, el cual ha sido el largo producto de luchas insistentes de los mejores hijos del Sur del hemisferio, desde el enfrentamiento a las metrópolis coloniales europeas hasta las batallas más inmediatas contra el injerencismo norteamericano.

La región se ha convertido, en buena medida, en hervidero de independencia y autodeterminación, como precedente de la estructuración de la unidad muy especial que intenta materializar el sueño ancestral de los próceres regionales del universo propio, ajeno a toda suerte de ataduras externas, orgulloso de su devenir y tradiciones, y capaz de hacerse fuerza global de carácter determinante.

Y son muchas las marcas indicativas de cómo ese propósito viene haciéndose realidad. Hace muy poco, por ejemplo, las fuerzas reaccionarias de Paraguay, mediante el golpe de “nuevo tipo” encabezado por el poder legislativo de mayoría derechista, creyó pertinente deponer al presidente constitucionalmente electo, Fernando Lugo.

En otros tiempos, y no porque Washington haya dejado de intentarlo ni mucho menos, con toda seguridad los restantes poderes oligárquicos del área, bajo el ala gringa, hubiesen impuesto sin mayores miramientos la salida de la casa de gobierno del mandatario de trayectoria progresista. Sin embargo, hoy no todo es así.

Entidades formadas al calor del empeño por la independencia regional, como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), junto a otras asociaciones, gobiernos y movimientos sociales, han mostrado encomiable firmeza al desconocer a las autoridades golpistas paraguayas, denunciar la ilegalidad de sus acciones, y alejarlas de inmediato del renovado contexto hemisférico como lógica repuesta a su devenir espurio.

Ha sido la repuesta, en su momento, recibida por los facinerosos quienes depusieron en Honduras al gobierno legalmente constituido; los que intentaron reasumir el poder en Venezuela con el relevo violento de Hugo Chávez, y quienes pretendieron la asonada policial en Ecuador con el virtual secuestro del mandatario Rafael Correa.

De manera que, lejos de recibir aplausos y congratulaciones cómplices, quienes hoy osan violentar la voluntad popular materializada en las urnas o mediante otros mecanismos positivos de cambio, están cada vez más expuestos a la condena y el rechazo mayoritario de las naciones y pueblos latinoamericanos, y por tanto, les será más complicado imponer su voluntad y la de quienes les respaldan desde el exterior.

Nuevos tiempos regionales, sin dudas, en cuya formación ha tenido que ver en mucho la lucha y la resistencia de experiencias revolucionarias como la cubana, referente obligado para quienes apuestan por la instauración definitiva de la Patria Grande.

viernes, 3 de agosto de 2012

Las sanciones económicas contra Cuba bajo la administración Obama



Por Salim Lamrani
Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV. Profesor en las Universidades Paris-Sorbonne-Paris IV y Paris-Est Marne-la-Vallée. Periodista, especialista sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos
La llegada al poder del Presidente Obama en Estados Unidos en 2008 marcó una ruptura de estilo respecto a la anterior administración Bush hacia Cuba. No obstante, salvo el levantamiento de algunas restricciones relativas a los viajes, las sanciones económicas siguen aplicándose, incluso de modo extraterritorial. He aquí algunos ejemplos recientes.
Durante su campaña electoral en 2007, el entonces candidato Barack Obama hizo una lúcida constatación sobre el carácter obsoleto de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Una vez elegido, declaró su voluntad de buscar “un nuevo comienzo con Cuba”. “Creo que podemos llevar la relación entre EE.UU. y Cuba en una nueva dirección y lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato”, subrayó(1).
Obama había denunciado la política de su predecesor hacia Cuba, el cual había limitado fuertemente los viajes de la comunidad cubana de Estados Unidos. “Se trata a la vez de una cuestión estratégica y humanitaria. Esta decisión […] ha tenido un impacto profundamente negativo sobre el bienestar del pueblo cubano. Otorgaré a los cubanoamericanos derechos ilimitados para visitar a sus familiares y mandar dinero a la Isla”, se comprometió(2).
Obama cumplió su palabra. En abril de 2009 anunció el levantamiento de algunas restricciones que afectan a los cubanos que viven en Estados Unidos y que tienen familiares en la isla, que entró en vigor el 3 de septiembre de 2009. Desde entonces pueden viajar a su país de origen sin ningún obstáculo (en vez de catorce días cada tres años) y mandar remesas ilimitadas a sus familias (en vez de cien dólares al mes)(3).
Aplicación extraterritorial de las sanciones económicas contra Cuba
No obstante, Washington no ha vacilado en aplicar las sanciones económicas, incluso de modo extraterritorial, violando así gravemente el derecho internacional. En efecto, éste estipula que las legislaciones nacionales no pueden ser extraterritoriales, es decir aplicarse fuera del territorio nacional. Así, la ley brasileña no puede aplicarse en Argentina. Del mismo modo, la legislación venezolana no puede aplicarse en Colombia. Ahora bien, la ley estadounidense de las sanciones económicas contra Cuba se aplica en todos los países del mundo.
En efecto, en junio de 2012, el banco neerlandés ING recibió la más importante sanción jamás dictada desde el inicio del estado de sitio económico contra Cuba en 1960. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro sancionó a la institución financiera con una multa de 619 millones de dólares por realizar, entre otras, transacciones en dólares con Cuba, a través del sistema financiero estadounidense, entre 2002 y 2007(4).
El Departamento del Tesoro también obligó al banco neerlandés a romper sus relaciones comerciales con Cuba y anunció que “ING aseguró a la Oficina de Control de Activos Extranjeros que había puesto fin a las prácticas que llevaron al acuerdo de hoy”. Así, Washington prohibió a un banco europeo toda transacción comercial con Cuba(5).
El gobierno cubano denunció esta nueva aplicación extraterritorial de las sanciones económicas, las cuales, además de impedir todo comercio con Estados Unidos (excepto las materias primas alimenticias), constituyen el principal obstáculo al desarrollo de las relaciones comerciales de Cuba con el resto del mundo. “El Gobierno de Estados Unidos sancionó unilateralmente al banco ING por tramitar, en conjunto con sus subsidiarias en Francia, Bélgica, Holanda y Curazao, transacciones financieras y comerciales de entidades cubanas, prohibidas por la criminal política de bloqueo contra Cuba”, subraya el comunicado oficial(6).
Adam Szunin, Director de la OFAC, aprovechó la ocasión para advertir a las empresas extranjeras que tienen relaciones comerciales con Cuba. Esta multa “debería servir como una clara advertencia a cualquiera que considere aprovecharse de evadir las sanciones de los Estados Unidos”, declaró, reafirmando así que Washington seguiría aplicando sus medidas extraterritoriales(7).
Otras empresas extranjeras también fueron sancionadas por sus relaciones comerciales con Cuba. Así, la multinacional sueca Ericsson, especializada en el campo de las telecomunicaciones, tuvo que pagar una multa de 1,75 millones de dólares por reparar, mediante su filial basada en Panamá, equipos cubanos de un valor de 320.000 dólares, en Estados Unidos. Tres empleados, implicados en el caso, también fueron despedidos(8).
El 10 de julio de 2012, el Departamento del Tesoro infligió una multa de 1,35 millones de dólares a la empresa estadounidense Great Western Malting Co. por vender cebada a Cuba, mediante una de sus filiales extranjeras entre agosto de 2006 y marzo de 2009. No obstante, el derecho internacional humanitario prohíbe todo tipo de embargo sobre las materias primas alimenticias y los medicamentos, incluso en tiempos de guerra. Ahora bien, oficialmente, Cuba y Estados Unidos jamás han estado en conflicto(9).
En Francia, Mano Giardini y Valérie Adilly, dos directores de la agencia de viajes estadounidense Carlson Wagonlit Travel (CWT), fueron despedidos por vender paquetes turísticos con destino a Cuba. La empresa corre el riesgo de recibir una multa de 38.000 dólares por estancia vendida, lo que suscitó la ira de algunos asalariados que difícilmente comprenden la situación. “¿Por qué Carlson no retiró del sistema de reservas los productos Cuba ya que no teníamos derecho a vender?”, preguntó un empleado(10).
Del mismo modo, es posible que CWT no sea autorizada a responder a los concursos de los viajes de la administración estadounidense, los cuales representan una parte sustancial de su volumen de negocios. La dirección de CWT se expresó al respecto: “En estas condiciones, tenemos que aplicar la regla estadounidense que prohíbe mandar a viajeros a Cuba, incluso para las filiales”. Así, una filial estadounidense basada en Francia está obligada a aplicar la ley estadounidense sobre las sanciones económicas contra Cuba, mofándose de la legislación nacional en vigor(11).
Google censurado y un presupuesto de 20 millones de dólares para la “democracia digital”
Más insólito, las sanciones económicas prohíben que los cubanos utilicen algunas funciones del motor de búsqueda Google, tales como Google Analytics (que permite calcular el número de visitas en un sitio web, así como su origen), Google Earth, Google Destktop Search, Google Toolbar, Google Code Search, Google AdSense o Google AdWords, privando así a Cuba de acceso a estas nuevas tecnologías y a numerosos productos descargables. La empresa estadounidense proporcionó una explicación mediante su representante Christine Chen: “Lo teníamos escrito en nuestros términos y condiciones. No se puede usar Google Analytics en los países sometidos a embargos”(12).
Al mismo tiempo, mientras que Washington impone a Google restringir el uso de sus servicios digitales en Cuba y prohíbe que La Habana se conecte a su cable de fibra óptica para Internet, el Departamento de Estado anunció que iba a dedicar, mediante la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la suma de 20 millones de dólares a “activistas de los derechos humanos, periodistas independientes y bibliotecas independientes en la isla”, con el fin de difundir, entre otras, la “democracia digital”(13).
La administración Obama, lejos de adoptar “un nuevo comienzo con Cuba”, sigue imponiendo sanciones económicas que afectan a todas las categorías de la población cubana empezando por las más vulnerables o sea las mujeres, los niños y los ancianos. No vacila en sancionar a empresas extranjeras violando el derecho internacional al aplicar medidas extraterritoriales. También se niega a oír el reclamo unánime de la comunidad internacional que condenó en 2011, por vigésimo año consecutivo, la imposición de un estado de sitio anacrónico, cruel e ineficaz, que constituye el principal obstáculo al desarrollo de la nación.
Notas:
(1) The Associated Press, «Obama Seeks ‘New Beginning’ With Cuba», 17 de abril de 2009.
(2) Barack Obama, «Our Main Goal: Freedom in Cuba», The Miami Herald, 21 de agosto de 2007.
(3) Office of Foreign Assets Control
, «Hoja informativa: Tesoro modifica reglamento para el control de bienes cubanos a fin de implementar el programa del Presidente sobre visitas familiares, remesas y telecomunicaciones», Treasury Department, 3 de septiembre de 2009.
(4) Office of Foreign Assets Control, «Settlement Agreement ING», Department of the Treasury, junio de 2012. http://www.treasury.gov/resource-center/sanctions/CivPen/Documents/06122012_ing_agreement.pdf (sitio consultado el 10 de julio de 2012).
(5) Ibid.
(6) Ministry of Foreign Affairs of Cuba, «Statement by the Ministry of foreign Affairs», 20 de junio de 2012. http://www.cubaminrex.cu/english/Statements/Articulos/StatementsMINREX/2012/Statement200612.html (sitio consultado el 10 de julio de 2012).
(7) Ibid.
(8) Steve Stecklow & Bail Katz, «U.S. to Fine Ericsson in Panama $1,75 Million Over Cuba Shipments», Reuters, 24 de mayo de 2012.
(9) Office of Foreign Assets Control, «Enforcement Information for July 10, 2012», Department of the Treasury, 10 de julio de 2012. http://www.treasury.gov/resource-center/sanctions/CivPen/Documents/07102012_great_western.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2012).
(10) Jean da Luz, «Carlson Wagonlit Travel: l’embargo cubain fait tomber des têtes en France», Tourmag, 2 de julio de 2012; Geneviève Bieganowsky. «Licienciements, Carlson redoute la perte des budgets voyages de l’administration US», Tourmag, 3 de julio de 2012.
(11) Ibid.
(12) Michael McGuire, «Google responde a denuncias de Cuba», The Miami Herald, 20 de julio de 2012.
(13) Juan O. Tamayo, «Estados Unidos busca romper censura tecnológica en Cuba», El Nuevo Herald, 23 de junio de 2012.

[El último libro de Salim se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

jueves, 19 de julio de 2012

Estados Unidos intenta golpear al ALBA, advierten en Nicaragua


Estados Unidos intenta golpear a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) porque su modelo social amenaza la hegemonía imperial norteamericana, afirmó hace unos dias el reconocido analista político nicaragüense William Grigsby.
El director de Radio La Primerísima advirtió en esta capital que la reciente suspensión por parte del gobierno norteamericano de una dispensa económica a Nicaragua no puede verse como un hecho aislado del golpe de Estado que acaba de ocurrir en Paraguay, ni de las tensiones en Bolivia y Ecuador.

Tampoco de Venezuela, donde la oposición como se sabe perdedora de las elecciones presidenciales está diciendo que no reconocerá los resultados y solo pretende desestabilizar, crear caos, señaló en declaraciones al canal 4 de televisión hace una semanas.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, desmintió la validez de los argumentos empleados por Estados Unidos para no otorgar la dispensa a esta nación centroamericana pues todos los organismos internacionales han certificado lo contrario, recordó.

Grigsby consideró el retiro de la dispensa como una decisión política, no técnica, que como Nicaragua jamás ha afectado económicamente los intereses de Estados Unidos no se entiende a menos que se perciba como una alineación con los intereses de la oposición nicaragüense.

Según el analista, este sector no tiene fuerzas populares, ni arraigo, ni programas, solo cuenta con Estados Unidos, donde continuamente otras oposiciones presionan al gobierno contra Venezuela, Cuba y el ALBA cuando este organismo regional siquiera es una potencia militar, solo de solidaridad.

La reacción en Nicaragua es que no le van a dar el dinero al pueblo, se lo quieren entregar a los que conspiran en su contra, concentrados en Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para las que hay asignadas más de 15 millones de dólares, explicó.

En cambio solo tres millones le iban a entregar al Estado nicaragüense, y ¿en qué emplean las ONG el dinero norteamericano?, sirve para orquestar una maquinaria mediática que ha demostrado ser fuerte e influyente, precisó.

También recordó que ha sido Estados Unidos el causante de graves daños sociales y económicos en Nicaragua en muchas etapas de la historia, mientras este país sostiene con él en la actualidad excelentes relaciones comerciales y respeta los intereses de sus empresarios.

A criterio del periodista, el retiro de la dispensa a Nicaragua es una decisión política en plena campaña electoral norteamericana que como otras en el continente busca afectar a toda costa al ALBA cuyo mecanismo le ha permitido reducir la pobreza a sus países en los últimos años.

El éxito del modelo de economía sana que apela al esfuerzo individual y al concurso solidario y complementario de las naciones -concluyó- contradice sus intereses de uso, dependencia y hegemonía, informó PL.

miércoles, 18 de julio de 2012

Subdesarrollo político

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

El golpe de estado y el caudillismo son las instituciones más arraigadas en América Latina donde aparecieron como resultado de las deformaciones estructurales que dieron lugar a sistemas políticos con déficit de instituciones civiles y de participación popular, legislaciones apropiadas y sobre todo de mecanismos de control social del poder. Tal estado de cosas procede de factores que al combinarse anclan la institucionalidad latinoamericana en el pasado.


Todo comenzó con la conquista que en lugar de la promoción de la civilización organizó el más grande saqueo que se conozca. En Iberoamérica las casas reinantes europeas instalaron regímenes a su imagen y semejanza y fueron todavía más lejos, al implantar la esclavitud y practicar la trata de esclavos durante tres siglos.


Si bien la trata y la esclavitud fueron abolidas por la independencia, no ocurrió lo mismo con la exclusión, la propiedad de la tierra ni con las estructuras económicas y políticas de las cuales surgieron los latifundios que impidieron el desarrollo de la clase campesina a la vez que asentaron plantaciones y haciendas operadas con criterios esclavistas y semifeudales.

Aquellas fórmulas aplicadas al conjunto de la actividad económica y social se incorporaron a la cultura y entroncaron con el capital extranjero que se asoció a la oligarquía, la acogió bajo su protección y en lugar de trascender sus prácticas, las aprovecho. Así sin burguesía nacional ni proletariado, gremios ni organizaciones obreras, se formó la estructura de clases de las sociedades latinoamericanas y con ellas las élites gobernantes cuya peculiaridades esenciales son la dependencia y el autoritarismo.

En Iberoamérica no se desarrolló la democracia porque aunque imperfecta e incluso siendo formal, necesita de las masas y la participación, se realiza mediante instituciones que en su propia práctica crecen, maduran y se hacen razonablemente eficaces impidiendo las tragedias que forman el medio milenio de la historia paraguaya, que lejos de terminar, con la independencia abrió con otro trágico capitulo.

Ningún otro país de América Latina ha tenido que aislarse del mundo para sobrevivir como hizo el presidente José Gaspar Rodríguez de Francia y ninguno vivió experiencias semejantes a las guerras de la Triple Alianza y el Chaco que sin solución de continuidad prepararon el advenimiento de la dictadura de Alfredo Stroessner, entre cuyas peores acciones figura el Plan Cóndor.

El bien fraguado y alevosamente realizado Golpe de Estado palaciego que echó de la presidencia Fernando Lugo, un hombre de fe y de paz, apegado a su origen popular y excesivamente decente para lidiar con las mafias oligarquías herederas de Stroessner no es un accidente, sino una evidencia más de cómo el imperio aprovecha la ignorancia y la exclusión y el raquitismo de nuestras instituciones.

Educar a nuestros pueblos para que cosas semejantes no puedan ocurrir, crear e instalar reglas que regulen el poder de las instituciones que actúan en nombre del pueblo, figuran entre las más complejas y difíciles tareas de las vanguardias políticas que jamás podrán confiar en el imperio ni en las oligarquías. Allá nos vemos.

lunes, 16 de julio de 2012

Las guerras y las masacres del ejército de EEUU

Tim Kelly
Publicado originalmente en: The U.S. Military and Massacres, The Future of Freedom Foundation,



La locura asesina del sargento norteamericano Robert Bales en Afganistán ha recibido mucha y merecida atención de los medios de comunicación. El asesinato de 17 civiles afganos cometido por el sargento Bales fue condenado rápidamente por la administración Obama como un incidente horrible y una aberración que no era, de ninguna forma, representativa del carácter excepcional del ejército de Estados Unidos.
Forma parte de la doctrina militar pensar que tales ‘incidentes’, no importa lo frecuentes que sean, son algo singular de lo que no puede extraerse conclusiones más generales. Esto es muy conveniente para los políticos estadounidenses, pues les exime de cualquier responsabilidad por las acciones de los soldados que ellos envían al extranjero para matar personas y destruir cosas.
Pero, ¿fue realmente algo aislado esta masacre?

Cualquiera que siga las noticias tiene que saber que las fuerzas estadounidenses son frecuentemente responsables de las muertes de civiles inocentes. Estas muertes no pueden ser el resultado de un soldado o grupo de soldados ‘canallas’ que han perdido la cabeza, pero esta distinción carece de sentido. Después de todo, fue el general Stanley McChrystal quien dijo sobre la guerra de EEUU en Afganistán: Hemos disparado a un número increíble de personas, pero que yo sepa ninguna fue realmente una amenaza.
En los últimos diez años hemos conocido una atrocidad tras otra cometidas por soldados estadounidenses. Conocimos los terribles abusos de la prisión de Abu Ghraib y el vídeo Asesinato colateral, que mostraba a un helicóptero de combate de EEUU disparando alegremente contra civiles iraquíes. Conocimos la masacre de Haditha y el grupo de soldados estadounidenses que mataron civiles afganos por deporte. Conocimos, más recientemente, el ‘incidente’ de unos soldados estadounidenses orinando sobre unos cadáveres. Y durante las ocupaciones de Irak y Afganistán, las tropas de EEUU han llevado a cabo incursiones nocturnas en pueblos, en las cuales han matado y herido a gran cantidad de civiles. ¿Cuántos de estos ‘incidentes’ no han llegado a los medios de comunicación?
¿Son inevitables estas atrocidades cuando los soldados son desplegados una y otra vez en países extranjeros en los que están rodeados de poblaciones hostiles? Efectivamente, lo son.
Esta es la razón por lo que la responsabilidad última de los crímenes de los soldados estadounidenses la tienen quienes están en el poder, pues ellos son los que confeccionan los planes de guerra y dan las órdenes de invadir. Cuando Donald Rumsfeld habló obtusamente de conmoción y pavor (shock and awe) poco antes del inicio de la guerra de Irak, sabía que eso significaba el sufrimiento y la muerte de muchos civiles inocentes. Pero los estrategas geopolíticos y los planificadores imperiales de Washington consideraron que la carnicería infligida a la sociedad iraquí por el ejército de EEUU ‘merecía la pena’. Como dijo H. L. Mencken, las guerras no son hechas por la gente común, que malviven cuando el sol aprieta, sino por los demagogos que infestan los palacios.
Quizás las tropas de EEUU en el extranjero se comportarían mejor si los que están más arriba en la cadena de mando cumplieran la ley. Después de todo, George W. Bush y Dick Cheney se han jactado de autorizar la tortura de prisioneros. Pero estos reconocimientos de lo que son claramente violaciones de las leyes federales y el derecho internacional no han dado lugar a ningún procesamiento.
La decisión de la administración Obama de no acusar a Bush, Cheney y compañía por sus crímenes es comprensible. Tras haber cumplido más de las tres cuartas partes de su mandato presidencial, Obama y sus compinches son probablemente culpables de una larga cadena de abusos, y quieren tener también la misma inmunidad.
Pero volvamos a la afirmación del gobierno de Obama de que las acciones del sargento Bales no son representativas del carácter excepcional del ejército estadounidense. Contrariamente a la mitología patriótica, el ejército de EEUU nunca ha vacilado a la hora de causar víctimas civiles en las guerras.
La expansión de EEUU hacia el oeste en el siglo XIX fue posible gracias a una serie de implacables campañas militares cuyo objetivo era eliminar a la población nativa americana. Para justificar el robo de tierras y las masacres de hombres, mujeres y niños indefensos, los norteamericanos adoptaron el mito del Destino Manifiesto. La actitud prevalente entre los militares respecto a los nativos americanos fue, quizás, mejor expresada por las palabras del coronel John Chivington, quien al parecer dijo a sus tropas en Sand Creek: ¡Matadles a todos y arrancadles las cabelleras, grandes y pequeños. Las liendres crían piojos!.
Durante la llamada Guerra Civil Americana, los ejércitos mataron a unos 50.000 civiles, la mayoría mujeres y niños. Ciudades enteras del Sur fueron bombardeadas y reducidas a cenizas. Generales de la Unión como Ulysses S. Grant, William Tecumseh Sherman y Philip Sheridan atacaron a los civiles deliberadamente en sus campañas militares contra los ‘rebeldes’ del Sur.
Después de que EEUU tomara el control de Filipinas en 1898, el ejército estadounidense emprendió una brutal campaña para aniquilar la insurgencia nativa. La guerra de la independencia de Filipinas se cobró las vidas de 250.000 filipinos antes de que llegara a su fin en 1902.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército de EEUU atacó deliberadamente a civiles alemanes y japoneses en una estrategia de bombardeos terroristas. Como dijo el general Curtis Lemay, los bombardeos estadounidenses B-29 volaban sobre un Japón postrada en 1944 y 1945, chamuscando, hirviendo y cociendo hasta la muerte a unas 330.000 personas.
Las guerras libradas por EEUU en Corea, Vietnam e Irak han matado a más de seis millones de personas, la gran mayoría de ellas civiles. En cada una de estas guerras, los soldados norteamericanos han llevado a cabo masacres, pero las causas más importantes de las muertes de civiles están relacionadas con acciones que se desarrollaron siguiendo las reglas de actuación en combate.
Durante la guerra de Corea, los aviones norteamericanos bombardearon el Norte sin ninguna consideración por las vidas de los civiles. En Vietnam, el ejército de EEUU declaró grandes áreas como ‘zonas de fuego libre’ y arrasó pueblos enteros. Estados Unidos arrojó más de ocho millones de toneladas de bombas en Vietnam, Laos y Camboya entre 1962 y 1973. Estados Unidos también libró una guerra de 20 años contra Irak, incluyendo un régimen de sanciones que mató a 500.000 niños. La cifra total de civiles muertos se calcula en más de un millón, y más de cinco millones han huido de este país devastado por la guerra.
El hecho es que el ejército de EEUU ha utilizado históricamente su gran poder de fuego para matar deliberadamente a un gran número de civiles. Sin embargo, la mayoría de los estadounidenses o bien ignora esta verdad o justifican las carnicerías como una consecuencia inevitable de guerras justas, necesarias y ‘buenas’.
John Tirman, autor del notable y sugerente libro The Deaths of Others: The Fate of Civilians in America’s Wars (Las muertes de otros: El destino de los civiles en las guerras de Estados Unidos), llama a este fenómeno autismo colectivo del pueblo norteamericano. Dice:
Uno de los aspectos más notables de las guerras de EEUU es lo poco que discutimos sobre las víctimas que no son estadounidenses. Los costes de la guerra para las poblaciones y los soldados comunes del ‘enemigo’ apenas se encuentran en los relatos y los análisis de los conflictos, y este hábito es una característica perdurable de nuestros recuerdos de las guerras. Siendo una nación que se ha considerado basada en la ética cristiana y como un pueblo excepcionalmente compasivo, esta frialdad es un rompecabezas. En realidad, es más que un rompecabezas, pues la ignorancia o la indiferencia tiene consecuencias para las víctimas de las guerras norteamericanas y para el propio Estados Unidos.
Como dijo, de forma inicua, el general Sherman, la guerra es el infierno. ¿Por qué, entonces, tantos norteamericanos apoyan crear el infierno en la Tierra? Supongo que muchos creen que estas guerras son necesarias para defender al país y, así, son engañados por la propaganda belicista, el simbolismo patriótico y el ondear de banderas.
Pero la verdad es que la mayoría de las guerras que EEUU ha librado no han sido por motivos de defensa ni por la promoción de la libertad en el extranjero, sino por intereses imperiales. Este ansia de riqueza y poder ha sido el móvil de la política exterior de EEUU durante más de un siglo, y millones de civiles inocentes han sido las víctimas de estas ambiciones imperiales de Washington.
Con el fin de hacer frente a los grandes problemas con que se encuentran, los estadounidenses van a tener que reconciliarse con la verdadera historia de su país y admitir que los líderes políticos y los soldados norteamericanos han sido culpables de crímenes atroces en su búsqueda de trofeos, botines e imperio. James K. Galbraith lo expresó muy bien:
La realidad es que somos un país como cualquier otro, con gente buena y mala, fuerte y débil, con actos nobles y criminales, y las verdades ocultas a menudo bajo el engaño y la propaganda.

Tim Kelly es columnista y asesor político de la Future of Freedom Foundation en Fairfax, Virginia, corresponsal de Special Investigator de RADIO AMERICA y caricaturista político.

sábado, 14 de julio de 2012

Aumentan delitos sexuales de soldados estadounidenses

Los delitos de violencia sexual cometidos por personal en activo del Ejército de Estados Unidos casi se han duplicado en los últimos cinco años, según un informe de las Fuerzas Armadas que adjudica el problema a traumas por la guerra.
Los delitos sexuales informados aumentaron un 90 por ciento en el período entre 2006 y 2011. El año pasado se registraron 2.811 delitos violentos graves, de los cuales casi la mitad fueron de carácter sexual. La mayoría se cometieron en Estados Unidos.

El Ejercito informó de que, en 2011, un soldado estadounidense cometió un delito sexual violento cada seis horas y 40 minutos, siendo el principal impulsor del incremento general en los delitos violentos graves.

Las tasas mayores de delitos sexuales violentos son "resultados probables" de mala conducta intencional, disciplina laxa, adrenalina poscombate, altos niveles de estrés y trastornos de conducta, indicó el informe.

"Aunque hemos hecho enormes avances en la última década, sigue habiendo mucho trabajo por hacer", manifestó en un comunicado el vicejefe del Estado Mayor, el general del Ejército Peter Chiarelli.

"Muchos de nuestros mayores desafíos comienzan cuando nuestros soldados regresan a casa y comienzan el proceso de reintegración en sus unidades, familias y comunidades", agregó.

Los delitos sexuales violentos cometidos por militares del Ejército estadounidense aumentaron a un ritmo que supera consistentemente la tendencia nacional, una brecha que se espera que continúe creciendo, dijo el Ejército.

Los cinco delitos violentos graves más cometidos por los soldados en 2011 fueron asalto a mano armada, violación, abuso sexual agravado, sodomía forzada y pornografía infantil.

Los soldados con problemas de salud como trastorno por estrés postraumático (TEPT), lesión cerebral traumática y depresión demostraron mayor incidencia de abuso de pareja, según el informe.

El documento añadió que los soldados con TEPT son hasta tres veces más propensos a ser agresivos con sus parejas femeninas que aquellos sin ese tipo de trauma. A su vez, el escrito destacó que no suele informarse de los casos de abuso familiar.

El Ejército de Estados Unidos ha combatido en los últimos años en Irak y Afganistán, con turnos extendidos y reiteradas rotaciones. La tasa de suicidios entre los soldados del Ejército se mantuvo estable en 2011 tras años de subidas, indicó el informe

martes, 10 de julio de 2012

Las izquierdas en Latinoamérica: necesidad de repensarlas


La izquierda necesita hacerse un replanteamiento en tanto expresión de un pensamiento alternativo al capitalismo, a la lógica del libre mercado, a la sociedad de clases -crítica que no significa el desechar los ideales de cambio luego del derrumbe del socialismo europeo sino su profundización a partir de las lecciones aprendidas-.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

La región latinoamericana tiene características bastante peculiares en tanto bloque. Si bien hay diferencias, marcadas incluso, entre algunas zonas -el Cono Sur con Argentina, Chile y Uruguay es muy distinto a Centroamérica, por ejemplo; o sus países más industrializados, Brasil y México, difieren grandemente de las islas caribeñas-, en su composición hay más elementos estructurales en común que dispares.

Los rasgos comunes que unifican a toda la región son, al menos, dos: a) todos los países que la componen nacieron como Estado-nación modernos luego de tres siglos de dominación colonial europea; y b) todos se construyeron intengrando a los pueblos originarios en forma forzosa a esos nuevos Estados por parte de las elites criollas. Estas características marcan a fuego la historia y la dinámica actual del área.

En un sentido, toda la historia de Latinoamérica en sus ya más de cinco siglos como unidad político-social y cultural, es una historia de violencia, de profundas injusticias, de reacción y luchas populares. De las rebeliones indígenas a la actual propuesta del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) como proyecto de integración no salvajemente capitalista, las fuerzas progresistas han jugado siempre un importante papel.
Las izquierdas políticas en sentido moderno (con un talante socialista podríamos decir, marxistas incluso) han estado siempre presentes en los movimientos del pasado siglo. De hecho, con diferencias en sus planteamientos pero con un mismo norte, en casi todas las sociedades latinoamericanas se dieron procesos populares de construcción de alternativas socialistas, o nacionalistas antiimperialistas, en búsqueda de mayores niveles de justicia. En algunas llegando a ocupar aparatos de Estado, con experiencias disímiles, pero siempre con un talante popular: Chile con el procso de Salvador Allende a la cabeza, Cuba y Nicaragua con sus revoluciones vía armada, Bolivia con un proceso particular de nacionalización y reforma agraria; Guatemala con una perspectiva similar de corte antiimperialista; Venezuela, Bolivia o Ecuador en la actualidad, con proyectos nacionales con matices de izquierda; en otras experiencias, peleando desde el llano: movimientos sindicales, reivindicaciones campesinas, insurgencias armadas.

Sin ánimo de hacer un balance de esta historia, lo que vemos entrado ya el siglo XXI es que la izquierda no está en franco ascenso, pero tampoco ha muerto como el omnímodo discurso neoliberal actual pretende presentar. Es más: luego de la furiosa y sangrienta represión de los proyectos progresistas de las décadas de los 70/80 y de la instauración de antipopulares políticas privatistas en los 90 del siglo pasado, después del derrumbe del campo socialista y un período donde las luchas por mayores cuotas de justicia parecían totalmente dormidas, en estos últimos años asistimos a un renacer de la reacción popular.

¿Estamos entonces realmente ante un resurgir de las izquierdas, de nuevos, viables y robustos proyectos de cambio social?

Hoy día suele hacerse la diferencia entre izquierdas políticas e izquierdas sociales. Hay, sin dudas, un cierto retraso de las primeras en relación a las segundas. Para decirlo de otro modo: los planteos políticos de fuerzas partidarias a veces han quedado cortos en relación a la dinámica que van adquiriendo movimientos sociales. Muchas veces las reacciones, protestas, o simplemente la modalidad que, en forma espontánea, han tomado las mayorías, no siempre se ven correspondidas por proyectos políticos articulados provenientes de las agrupaciones de izquierda. Con variaciones, con tiempos distintos, pero sin dudas como efecto generalizado apreciable en toda Latinoamérica, hay un desfase entre masas y vanguardias. Lo cierto es que desde hace algunos años la reacción de distintos movimientos sociales ha abierto frentes contra el neoliberalismo rampante que se extiende sin límites por toda la región.

Toda esta izquierda social ha tenido impactos diversos, con agendas igualmente diversas, o a veces sin agenda específica: frenar privatizaciones de empresas públicas, organización y movilización de campesinos sin tierra o de habitantes de asentamientos urbanos precarios, derrocamiento de presidentes como en Argentina, en Bolivia o en Ecuador, oposición a políticas dañinas a los intereses populares. Por ejemplo, la suma de todas estas movilizaciones impidió la entrada en vigencia del Area de Libre Comercio para las Américas -ALCA- tal como lo tenía previsto Washington para enero del 2005, o frenó la instalación de empresas multinacionales extractivas (mineras o petroleras) en más de una ocasión. Eso, por cierto, no es la revolución socialista, pero constituye momentos importantes de una larga lucha de resistencia popular.

El abanico de protestas es amplio, y a veces, por tan amplio, difícil de vertebrar. Los piqueteros en Argentina o los movimientos campesinos con un fuerte componente étnico en Bolivia, Ecuador, Perú o Guatemala, el zapatismo en el Sur de México o la movilización de los sem terra en Brasil, son formas de reacción a un sistema injusto que, aunque haya proclamado que "la historia terminó", sigue sin dar respuesta efectiva a las grandes masas postergadas. ¿Hay un hilo conductor, algún elemento común entre todas estas expresiones?

Hoy por hoy, diversas expresiones de la izquierda política, o al menos, expresiones que caen bajo el excesivamente amplio y difuso paraguas del denominado "progresismo" -la izquierda que en estos momentos es posible: moderada y de saco y corbata- tienen en sus manos el aparato del Estado en varios países: Brasil, El Salvador, Uruguay, Argentina. Habrá quien ni siquiera esté de acuerdo con considerar a estos gobiernos como expresiones de la izquierda. Tal vez no se equivoque quien así lo vea, pero para la derecha (nacionales, o para el discurso hegemónico de Washington, ese difuso abanico no deja de tener valor de "desafío". Con esos proyectos populares, con cierta preocupación social (más, al menos, que los gobiernos neoliberales abiertos), las posibilidades de transformaciones profundas, tal como están las cosas y dada la coyuntura con que arribaron a las administraciones estatales, son limitadas, o quizá imposibles. Más aún: son "izquierdas" que, en todo caso, pueden administrar con un rostro más humano situaciones de empobrecimiento y endeudamiento sin salida en el corto tiempo. En modo alguno podría decirse que son "traidores", "vendidos al capitalismo", "tibios gatopardistas". La izquierda constitucional hace lo que puede; y hoy, en los marcos de la post Guerra Fría, con el triunfo de la gran empresa y el unipolarismo vigente -más aún en la región latinoamericana, botín histórico del imperio estadounidense, cada vez más inundada de bases militares lideradas desde el Norte- es poco lo que tiene por delante: si deja de pagar la ominosa deuda externa, si piensa en plataformas de expropiaciones y poder popular y si se atreve a armar a sus pueblos, sus días están contados. Es más: ni siquiera es necesario pensar en tales extremos de radicalización: coquetear con propuestas con sabor a popular ya puede ser motivo de reacción, y en algunos países pequeños, como Honduras, Haití, Guatemala, puede llevar a golpes de Estado, disfrazados hoy por hoy, pero golpes al fin (Manuel Zelaya en Honduras o Jean-Bertrand Aristide en Haití fueron movidos de sus presidencias, y casi se logra lo mismo en un momento determinado con Álvaro Colom en Guatemala).

¿Es mejor, entonces, desechar de una vez la lucha en los espacios de las democracias constitucionales? Es un espacio más, uno de tantos; pero no más que eso, y deberíamos ser muy precavidos respecto a los resultados finales de esas luchas. La experiencia ya ha demostrado con innegable contundencia que cambiar el sistema desde dentro es imposible (los casos de Venezuela, Bolivia o Ecuador son una pregunta abierta al respecto: ¿hasta dónde pueden llegar sus transformaciones reales en tanto se mueven en la lógica delas democracias representativas clásicas?) Los movimientos insurgentes que, desmovilizados, pasaron a la arena partidista, no han logrado grandes transformaciones de base en las estructuras de poder contra las que luchaban con las armas en la mano (piénsese en las guerrillas salvadoreñas o guatemaltecas, por ejemplo, o el M-19 en Colombia). Todo lo cual no debe llevar a desechar de una vez el ámbito de la democracia representativa; debe abrir, en todo caso, la pregunta en torno a los caminos efectivos de las izquierdas. Algo así como la pregunta que se hacía Lenin hace más de un siglo en Rusia zarista: ¿qué hacer?

Las izquierdas que hacen gobierno desde otra perspectiva (Cuba, o Venezuela con su Revolución Bolivariana, una izquierda bastante sui generis po cierto, o procesos como los de Bolivia o Ecuador, interesantes semillas de fermento popular sin dudas) son el blanco de ataque del gran capital privado, expresado fundamentalmente en la actitud belicosa y prepotente de la administración de Washington.

Lo que está claro es que en esta post Guerra Fría, con el papel hegemónico unipolar que ha ido cobrando Estados Unidos y su plan de profundización de poderío global, Latinoamérica es ratificada en su papel de reserva estratégica (léase: patio trasero). Ante la desaceleración de su empuje económico (el imperio no está muriéndose, pero comienza a ver amenazado su lugar de intocable a partir de nuevos actores como China o la Unión Europea), el área latinoamericana es una vez más un reaseguro para la potencia del Norte, apareciendo ahora como obligado mercado integrado donde generar negocios, proveer mano de obra barata y asegurar recursos naturales a buen precio, por supuesto bajo la absoluta supremacía y para conveniencia de Washington. De esa lógica se deriva la nueva estrategia de recolonización dada a través de la firma de los diversos Tratados de Libre Comercio -que, por supuesto, de "libres" no tienen nada-, acompañada por la ultra militarización de la zona, con una cantidad de bases como nunca había tenido durante el siglo XX.

La situación actual puede abrir la interrogante sobre cómo enfrentarse a ese poder hegemónico: ¿unirse como bloque regional quizá? Como dijera Angel Guerra Cabrera: "La victoria no concluye hasta conseguir la integración económica y política de América Latina y el Caribe. Y es que la concreción en los hechos del ideal bolivariano -como lo vienen haciendo Venezuela y Cuba en sus relaciones- es lo único que puede evitar la anexión de nuestra región por Estados Unidos y propiciar que se desenvuelva con independencia y dignidad plena en el ámbito internacional. Lograrlo exige la definición de un programa mínimo que agrupe en cada país a las diferentes luchas sociales en un gran movimiento nacional capaz de impulsar transformaciones antiimperialistas y socialistas". Seguramente ahí hay una agenda que las fuerzas progresistas no pueden descuidar: una integración real y basada en intereses populares, una posición clara contra mecanismos de ataque a la integridad latinoamericana como el Plan Patriota (ex Plan Colombia) o el Plan Mérida (para México y Centroamérica) y los nuevos demonios que circulan y pueden permitir el desembarco de más tropas: la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo internacional, coartada perfecta para la geoestrategia del gobierno de Estados Unidos.

Esto nos lleva, entonces, a la reconsideración de las nuevas izquierdas en Latinoamérica, tarea impostergable y vital. La izquierda necesita hacerse un replanteamiento en tanto expresión de un pensamiento alternativo al capitalismo, a la lógica del libre mercado, a la sociedad de clases -crítica que no significa el desechar los ideales de cambio luego del derrumbe del socialismo europeo sino su profundización a partir de las lecciones aprendidas-. Preguntas, en definitiva, que podrán servir para reenfocar las luchas.

Si esa reformulación se hace genuinamente, deberá preguntarse qué es lo que está en juego en una revolución: ¿se trata de mejores condiciones de vida para la población, como se está dando en estos momentos en Venezuela con un reparto más equitativo de la renta petrolera, o hay que profundizar el poder popular y la construcción de una nueva ética? (en el país caribeño, por ejemplo, sigue siendo dominante la idea de los certámenes de belleza femenina, y el gobierno central destina 300 millones de dólares para apoyar a "su" piloto de Fórmula 1. ¿Eso es el socialismo del siglo XXI?) De tal forma, abriendo esos debates, deberá atreverse a buscar a tiempo los antídotos del caso contra los errores que nos enseña la historia; preguntarse qué, cómo y en qué manera puede cambiar lo que se intenta cambiar; hacer efectiva la máxima de "la imaginación al poder" del mítico Mayo Francés de 1968, hoy ya tan lejano y olvidado, como una garantía, quizá la única, de poder lograr cambios sostenibles.

En esa reconceptualización, sabiendo que nos referimos a Latinoamérica, es necesario retomar agendas olvidadas, o poco valorizadas por la izquierda tradicional. Heredera de una tradición intelectual europea (ahí surgió lo que entendemos por izquierda), los movimientos contestatarios del siglo XX ocurridos en Latinoamérica no terminaron de adecuarse enteramente a la realidad regional. La idea marxista misma de proletariado urbano y desarrollo ligado al triunfo de la industria moderna en cierta forma obnubiló la lectura de la peculiar situación de nuestras tierras. Cuando décadas atrás José Mariátegui, en Perú, o Carlos Guzmán Böckler, en Guatemala, traían la cuestión indígena como un elemento de vital importancia en las dinámicas latinoamericanas, no fueron exactamente comprendidos. Sin caer en infantilismos y visiones románticas de "los pobres pueblos indios" ("Al racismo de los que desprecian al indio porque creen en la superioridad absoluta y permanente de la raza blanca, sería insensato y peligroso oponer el racismo de los que superestiman al indio, con fe mesiánica en su misión como raza en el renacimiento americano", nos alertaba Mariátegui en 1929), hoy día la izquierda debe revisar sus presupuestos en relación a estos temas.

De hecho, entrado el tercer milenio, vemos que las reivindicaciones indígenas no son "rémoras de un atrasado pasado semifeudal y colonial" sino un factor de la más grande importancia en la lucha que actualmente libran grandes masas latinoamericanas (Bolivia, Perú, Ecuador, México, Guatemala). Sin olvidar que Latinoamérica es una suma de problemas donde el tema del campesinado indígena es un elemento entre otros, pero sin dudas de gran importancia, la actitud de autocrítica es lo que puede iluminar una nueva izquierda.

Pensar que las izquierdas están renaciendo con fuerza imparable, además de erróneo, puede ser irresponsable. Si el "progresimo" actual puede llevar a plantear un "capitalismo serio", eso no es más que un camino muerto, o sumamente peligro incluso para las grandes mayorías populares. Pero creer que todo está perdido, es más irresponsable aún. En ese sentido, entonces, la utopía de un mundo nuevo no ha muerto porque ni siquiera ha terminado de nacer.
Bibliografía

Betto, Frei. "Desafíos a la nueva izquierda". Rebelión, 02-02-2005   www.rebelion.org
--------   "Actualidad del '¿Qué hacer?'". Rebelión, 27-12-2004   www.rebelion.org
Caballero, Manuel. "La Internacional Comunista y la revolución latinoamericana". Editorial Nueva Sociedad. Caracas, 1988.
Diercksens, Wim.  "Los límites de un capitalismo sin ciudadanía". Editorial Universidad de Costa Rica. San José, 1997.
Dussel, Enrique.  "Praxis latinoamericana y filosofía de la liberación". Editorial Nueva América. Bogotá, 1994.
Figueroa Ibarra, Carlos. "Notas para una reflexión sobre la izquierda guatemalteca". Ponencia presentada en el Encuentro Nacional por la Paz y la Democracia. Quetzaltenango, Guatemala, octubre de 2004.
Galeano, Eduardo. "Las venas abiertas de América Latina". Siglo Veintiuno Editores. México, 1973.
Guzmán Böckler, Carlos. "Donde enmudecen las conciencias. Crepúsculo y aurora en Guatemala". GSPI. Guatemala, 1991.
Katz, Claudio. "El porvenir del socialismo". Monte Ávila Editores. Caracas, 2006.
Mariátegui, José. "Siete Ensayos sobre la realidad peruana”. Fundación Biblioteca Ayacucho. Caracas, 2007.
Rodríguez Elizondo, José. "La crisis de las izquierdas en América Latina". Editorial Nueva Sociedad. Caracas, 1990.
Sánchez Vásquez, Adolfo. "Entre la realidad y la utopía. Ensayo sobre política, moral y socialismo". UNAM / FCE. México, 1999.
Varios autores. "Fin del capitalismo global. El nuevo proyecto histórico". Editorial Txalaparta. México, 1999.

lunes, 9 de julio de 2012

Golpe tras golpe: una cronología necesaria


Estos intentos y golpes de Estado en América Latina, parecen ser un ciclo que se repite constantemente y que se reinicia en los lugares donde no se tuvo éxito; en este sentido, Venezuela tiene que estar alerta ante una nueva arremetida golpista, que tiene varias posibles alternativas, algunas ya ensayadas y otras nuevas. 

José Amesty / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Una historia de "golpes" en América Latina.
Luego del Golpe de Estado en Venezuela, el 11 de abril 2002, se han venido sucediendo una serie de Intentos y Golpes de Estado en América Latina, veamos una cronología de ellos:

*Golpe Mediático, Empresarial y Militar. El 11 de abril de 2002 se sucedió un Golpe de Estado contra el Presidente Constitucional de Venezuela, Hugo Chávez, enmarcado en fuertes protestas y una huelga general convocada por Fedecámaras; el mando de la oposición convocó a una marcha permisada que luego fue desviada hacia el Palacio de Gobierno en Miraflores. Alrededor del mismo se habían congregado simpatizantes de Hugo Chávez, y se produjeron enfrentamientos que causaron varios muertos en ambos bandos. En la madrugada del día siguiente el Alto Mando Militar venezolano anunció que Chávez había renunciado tras habérselo solicitado. Inmediatamente, militares adversos a Hugo Chávez ejecutaron un Golpe de Estado que colocó en la Presidencia al presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga. Luego de fuertes protestas de los simpatizantes de Chávez y algunas presiones internacionales, los militares leales al Gobierno retomaron el poder y Chávez reasumió la Presidencia en la madrugada del 14 de abril de 2002.

*Intento de Golpe de Estado Institucional y Político.  La Crisis política en Bolivia de 2008 fue un proceso de enfrentamientos internos y actos de desobediencia civil y política, que enfrentó a dos grandes sectores de la población de Bolivia, identificados por sus características étnicas y territoriales, que puso en riesgo la estabilidad del gobierno constitucional y la propia integridad territorial del país, afectando a toda la región sudamericana.

La confrontación tuvo como protagonistas visibles, por un lado, al gobierno nacional, liderado por el Presidente Evo Morales del Movimiento al Socialismo (MAS), y por el otro, a los Prefectos Departamentales Opositores de la región conocida como la Media Luna (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando), que impulsaban la Constitución de Gobiernos Departamentales Autónomos y rechazan el Proyecto Constitucional que impulsa el primer mandatario.

*Golpe de Estado Institucional, Mediático y Militar. El golpe de Estado en Honduras en 2009 del 28 de junio, terminó con la sustitución del Presidente Constitucional Manuel Zelaya y el nombramiento de Roberto Micheletti como mandatario interino en Honduras. Según los organismos de la comunidad internacional se trató de una situación de facto, un Golpe de Estado contra el Presidente Constitucional; por lo que el nuevo gobierno no fue reconocido por ningún país o entidad internacional. Se  trató de una componenda de la Asamblea de Diputados, utilizando mecanismos aparentemente legales para deponer al Presidente Zelaya, luego de haber sido secuestrado y sacado del país por las autoridades militares. Los medios de comunicación hondureños de derecha, avalaron esta situación. 

*Intento de Golpe de Estado Institucional y Policial-Militar. La crisis política en Ecuador de 2010se produjo el 30 de septiembre de ese año, cuando elementos de la tropa de la Policía Nacional del Ecuador, iniciaron una protesta en sus cuarteles suspendiendo su jornada de labores, bloquearon carreteras y además impidieron el ingreso al Parlamento en Quito, a esto se sumó un grupo de elementos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, que usando sus cuerpos como barrera, bloquearon la pista del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre.

El Presidente Rafael Correa, acudió al regimiento de policía, principal foco de la huelga, y dio un discurso. Esto molestó a los policías en huelga lo que originó una situación caótica en la que fue agredido con una granada de gas lacrimógeno y tuvo que colocarse una mascara antigases. Además resultó lesionado de una rodilla recientemente operada.

El Presidente fue apartado con dificultades del tumulto y llevado por el equipo de seguridad presidencial hacia el hospital del cuerpo de policía que está adyacente al lugar de los hechos, este edificio fue luego rodeado por policías inconformes. Correa alegó que estaba secuestrado y declaró desde allí un estado de excepción que movilizó a las Fuerzas Armadas a las calles, argumentando que un Golpe de Estado se estaba llevando a cabo y responsabilizando a la oposición.

*Golpe de Estado Institucional. El 22 de junio del año en curso, la mayoría derechista del Parlamento Paraguayo condenó de manera nominal al Presidente Electo de esa nación, Fernando Lugo, y además lo destituyó de su cargo como Jefe de Estado.

Dos diputados ausentes, 4 votos de rechazo y 39 votos a favor de la condena fue el resultado de una votación nominal que llevó a cabo este viernes el Parlamento de ese país, luego de decidir un juicio político contra el Presidente de Paraguay.

Mientras tanto, el pueblo se mantuvo a las afueras de la Vicepresidencia en apoyo a Fernando Lugo, quien calificó este hecho como un golpe de Estado express. La Policía reprime fuertemente a los manifestantes, de acuerdo con imágenes difundidas por la televisora TeleSUR.Además, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) también catalogaron el juicio político contra Lugo como un golpe de Estado.

Estos intentos y golpes de Estado en América Latina, parecen ser un ciclo que se repite constantemente y que se reinicia en los lugares donde no se tuvo éxito; en este sentido, Venezuela tiene que estar alerta ante una nueva arremetida golpista, que tiene varias posibles alternativas, algunas ya ensayadas y otras nuevas. ALERTA.

Otro golpe de Estado en América Latina

Paraguay y Honduras se diferencian radicalmente de los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador que también fueron objeto de golpes planeados en EEUU. Los cinco países tenían en común que sus gobiernos progresistas no tenían raíces en organizaciones con largas trayectorias. Sin embargo, los tres últimos movilizaron con rapidez el apoyo popular que les permitió dar el contra-golpe en el momento necesario.

Marco A. Gandásegui, hijo. / ALAI

La oligarquía contraataca en Paraguay y en América Latina (ilustración de El Telegrafo, de Ecuador)
El golpe de Estado ejecutado por la derecha terrateniente del Paraguay contra el presidente Lugo dejó las mismas huellas que el derrocamiento en 2009 del presidente Zelaya en Honduras. Por un lado, el rastro de sendas oligarquías que gobernaron a través de dictaduras militares por gran parte del siglo XX. Por el otro, las heridas de la intromisión abierta por parte de EEUU que llevó de la mano a los militares criollos para que respaldaran las acciones de una oligarquía golpista. Incluso, la trama norteamericana fue realizada en alianza con los partidos liberales tradicionales de ambos países. Una coincidencia que refleja la frágil constitución política de los dos países.

En Paraguay la oligarquía terrateniente trabaja en estrecha relación con el gran capital agrario brasileño que experimenta uno de sus auges económicos más espectaculares de su historia. Incluso, uno de las causas por las cuales fue procesado en forma sumaria el presidente Lugo fue por las protestas de los campesinos que están siendo despojados de sus tierras por capitalistas agrarios brasileños que operan en Paraguay. En Honduras, pasó algo similar.

En ambos casos, EEUU colaboró en el golpe y en el apoyo de las maniobras diplomáticas posteriores al golpe. De manera aún más rápida que en Honduras, en el caso de Paraguay, los gobiernos latinoamericanos rechazaron la arremetida de EEUU. De una vez, los latinoamericanos convocaron las instancias políticas de la región como UNASUR, CELAC y el MERCOSUR. Gobiernos de derecha como México, Chile y Panamá (incluso, ¡Honduras!) condenaron el golpe. La mayoría retiró sus embajadores de Asunción, capital paraguaya, encabezados por los países del ALBA.

Paraguay y Honduras se diferencian radicalmente de los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador que también fueron objeto de golpes planeados en EEUU. Los cinco países tenían en común que sus gobiernos progresistas no tenían raíces en organizaciones con largas trayectorias. Sin embargo, los tres últimos movilizaron con rapidez el apoyo popular que les permitió dar el contra-golpe en el momento necesario.

Según Jean-Guy Allard, en 2010 Wikileaks ya señalaba como EEUU y el vice-presidente Franco conspiraban para derrocar a Lugo. Según un informe de la Embajada (de EEUU) en Asunción mencionaba el interés de algunos políticos en acortar el gobierno de Lugo. "Persisten los rumores de que el ex general golpista Lino Oviedo, el expresidente Nicanor Duarte Frutos, y /o el vicepresidente Federico Franco, continúan buscando formas de reducir el plazo de Lugo", informaba el cable filtrado por WikiLeaks.

El mensaje secreto emitido por la Embajada y dirigido al Departamento de Estado, también hablaba de la existencia de "tiburones políticos" que rodean al presidente. "Creemos que se encuentra bajo una gran presión", dice para luego abrir la posibilidad de que algunos podrían conseguir que renuncie o que enfrente un juicio político, indicaba. Esto "puede convertirse en una posibilidad cada vez mayor".

Según el Guardian,diario de Manchester, Inglaterra, los liberales con quienes Lugo se alió para presentar su candidatura, estaban “…molestos porque la mayoría de los miembros del gabinete era de izquierda”. Según el mismo diario inglés, “la división política se había convertido en un serio problema ya que Lugo públicamente reconoció recientemente que él iba a apoyar a los candidatos izquierdistas en futuras elecciones”.

Según el diario, es obvio que los “crímenes verdaderos” del presidente Lugo tenían que ver con los sectores políticos con que se estaba aliando. Aún cuando Lugo se encontraba cercado por los partidos tradicionales, la derecha temía que podría levantar una alternativa electoral con los sectores progresistas en Paraguay. En el fondo, el análisis de la oligarquía implicaba que Lugo se sentía más comprometido con “las masas trabajadoras y pobres del país. Al igual que en otros países de la región, los pueblos escogen el socialismo como su forma de expresión política”.

En 1973 los golpistas chilenos montaron un espectáculo en el Congreso previo al bombardeo del Palacio presidencial y asesinato del presidente Allende. En 2009 los militares sacaron de Honduras en piyamas a Zelaya y después lo destituyeron en el Congreso. En Paraguay, EEUU y la oligarquía amarraron todos los cabos y fueron directamente al Congreso.

Según los diputados, los delitos de Lugo eran que le permitió a los partidos de izquierda reunirse en una base militar. Además, permitió a 3,000 campesinos sin tierra invadir una granja de soya, propiedad de una empresa brasileña. Los diputados también lo acusaron de no capturar a varios miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo. Por último, fue condenado en un juicio sumario por firmar un protocolo internacional sin la aprobación del congreso.

Es probable que MERCOSUR, en su próxima reunión, suspenda a Paraguay hasta que restituya al presidente Lugo. Igualmente, UNASUR alejará a ese país de sus reuniones donde se definen las estrategias defensivas de la región (que no incluye a EEUU). A su vez, CELAC congelará la participación de la nueva dictadura paraguaya. La OEA, que fue portavoz de EEUU en la crisis hondureña, aún no se pronuncia en torno al golpe. El pueblo paraguayo sabrá cómo recuperar su democracia. Corresponde a los pueblos de la región solidarizarse con sus luchas.

domingo, 8 de julio de 2012

Protestas en 16 estados contra resultados de elecciones en México

Miles de personas participaron en marchas realizadas en al menos 16 estados contra los resultados de las elecciones del domingo pasado, pues consideran que se pretende imponer al priísta Enrique Peña Nieto en la Presidencia, por lo que exigieron que se aplique “una auténtica democracia en México que respete el sentir de los ciudadanos” y no se coaccione el voto.
El contingente más grande se reunió en Guadalajara, Jalisco, donde unas 20 mil personas protestaron entre consignas de repudio al político priísta y exigieron que los tribunales electorales -federal y estatales- fijen su postura respecto a las numerosas denuncias de compra de voto por parte del PRI y la presunta participación de la empresa Soriana para facilitar el “evidente fraude electoral”.
La marcha convocada por el movimiento #YoSoy132 GDL fue “un éxito”, afirmaron sus organizadores. Sólo dos manifestaciones han tenido un poder de convocatoria similar en la capital de Jalisco: la zapatista en 1997 y otra contra el ex gobernador Guillermo Cosío Vidaurri en 1992, luego de las explosiones del 22 de abril de ese año, que causaron la muerte de 209 personas.
Los inconformes se manifestaron frente a Televisa Guadalajara, el diario Milenio Jalisco y la sede estatal del PRI, así como en la plaza Liberación, en el centro de la ciudad.
Durante el recorrido corearon: “¡Si hay imposición, habrá revolución!”, “Mis sueños no caben en un carrito de Soriana”, “¡Gaviota, gaviota, tu esposo es un idiota!”, “¡A ver si Televisa saca la noticia!”, “¡Queremos escuelas, no telenovelas!”, “Águila sí, gaviota no”, “Ni PRI ni IFE, el pueblo es el que elige”, las cuales también podían leerse en cartulinas, pancartas, lonas, camisetas y hasta en la piel.
Cuando el contingente pasó frente a la sede estatal priísta, la marcha fue en silencio y con el puño izquierdo en alto. Luego, tras un breve alto, un integrante de #YoSoy132 GDL leyó un texto donde, entre otras ideas, destacó que el PRI “ha representado la corrupción, la imposición y el autoritarismo. Mantuvo una dictadura a sangre y fuego durante más de 70 años, sometiendo al pueblo a sus intereses mezquinos (…) Estamos hartos de ustedes, no hay nada más digno que morir y vivir por la verdad, por la justicia y la libertad. ¡No a la imposición!”
De manera simultánea, en el municipio de Puerto Vallarta se congregaron unas 500 personas, quienes además propusieron no comprar en los centros de autoservicio Soriana, sino apoyar a los productores regionales.
En Nuevo León, unos 13 mil manifestantes caminaron casi 10 kilómetros en rechazo a la “imposición” de Peña Nieto y contra las televisoras y medios de comunicación que “se prestaron a manipular las cifras de las encuestas”.
Al pasar frente a Televisa Monterrey, todos guardaron silencio, contra lo que se esperaba, y se limitaron a apuntar sus pancartas hacia el edificio. Muchos transeúntes aplaudieron y se sumaron al contingente.
Durante el mitin con el que culminó la marcha en la Gran Plaza, una oradora anunció que “ya nunca más seremos simples espectadores ni permitiremos que la manipulación mediática nos mantenga alejados y ajenos a nuestro compromiso con la sociedad”.
En Hermosillo, Sonora, unas 4 mil personas demandaron que se anule la elección presidencial por las “evidentes irregularidades y compra masiva de votos a favor” de Peña Nieto.
En Tabasco, unos 3 mil jóvenes se movilizaron por calles de Villahermosa y realizaron un plantón frente a las oficinas del Instituto Federal Electoral en rechazo a la “imposición” de Peña Nieto y en apoyo al candidato de la coalición Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador.
En Aguascalientes, unas 3 mil personas participaron en la manifestación convocada por #YoSoy132. En la Plaza de la Patria realizaron un mitin y señalaron que van a apoyar a los partidos de izquierda durante su lucha legal para que se anule la elección presidencial.
Unas 2 mil personas participaron en Jalapa, Veracruz; un número similar en Cancún, Quintana Roo; unas mil 200 en Tepozotlán y Nicolás Romero, estado de México, donde bloquearon brevemente la autopista México-Querétaro en protesta por el “fraude electoral” que otorgó el triunfo al PRI.
En tanto, unos 600 jóvenes y ciudadanos salieron a las calles de Acapulco y Chilpancingo, Guerrero. También se realizaron movilizaciones en las capitales de Michoacán, Oaxaca, Sinaloa, Coahuila, Chihuahua y Tlaxcala.
En esta última entidad integrantes de #YoSoy132 anunciaron que habrá más movilizaciones, pues “si no supieron respetar un proceso electoral, no tenemos por qué respetar los resultados”.