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domingo, 17 de junio de 2012

El consumismo te esclaviza con la promesa de ser feliz

Cada vez somos más las personas que queremos liberarnos de la mayor doctrina de las últimas décadas: el consumo; bajo la promesa de una felicidad simulada nos hemos convertido en consumidores autómatas.
Desde hace décadas el aparato mediático cerró filas para promover un estilo de vida basado en una simple actividad: consumir. Aparentemente la élite percibió en el consumo al mejor aliado de un sistema financiero que venía gestándose desde el Renacimiento y que consagró su desarrollo con el surgimiento de las grandes corporaciones.
Analizando, incluso superficialmente, este mecanismo al cual se nos incentiva cotidianamente a través de distintas vías, es relativamente fácil percatarse que utiliza, como máximo estimulante, una promesa: la felicidad. Al asociar el acto de consumir con la posibilidad de que seas feliz, millones de personas se vuelcan a perseguir ese estado abstracto, históricamente codiciado, que representa ser feliz.
Pero dentro de la dinámica del consumo la felicidad es algo que jamás se alcanzara, pues haciendo honor a la épica canción de los Rolling Stones, “I can’t get no satisfaction”, se trata de un modelo explícitamente construido para evitar que llegues a tu fin y, en cambio, vivas atrapado en un proceso simulado de búsqueda de felicidad. Pero ser esclavo de este espejismo no es la única consecuencia de volcarte a consumir. También existen otros efectos como la pérdida de identidad, la alienación e incluso la pérdida de una autoestima genuina.
Y es que a fin de cuentas el problema de raíz, que origina las consecuencias recién mencionadas, se debe a que una persona deposita su identidad (esto es, su capacidad de diferenciación con respecto a la otredad) alrededor de los artículos y productos que compra. Paralelamente se olvida de buscar respuestas en su interior, desestima por completo el auto-conocimiento y comienza a asociar íntimamente su valor como individuo a aquellos objetos que posee. Y es precisamente por estas características psicosociales que el consumismo termina por ser una eficiente prisión para millones de personas.
A pesar de que el consumismo es un estilo de vida que ya estas alturas pudiese considerarse añejo, lo cierto es que con el paso del tiempo hemos sido testigos de manifestaciones cada vez más patológicas en torno a este fenómeno. Desde iglesias adquiridas para transformarlas en centros comerciales (con el peso simbólico que lleva implícita esta acción) o personas que venden sus propios órganos para adquirir el gadget de moda, hasta estudios que confirman que ciertas marcas activan la misma región neurológica en algunas personas que la detonada por principios religiosos.
Pero si bien estamos parados en el clímax del consumismo, también podríamos hablar de que, tal vez, estamos también viviendo el apogeo de una conciencia que eventualmente pudiese obligar a un rediseño de la actual filosofía de vida, algo que inevitablemente terminaría por impulsar un replanteamiento de las estructuras económica, cultural y, por qué no, psicosocial.
Esta conciencia ha encarnado en diversos movimientos que intentan hacer frente a la inercia masiva, sagazmente manipulada, que envuelve a la mayoría de la población. Hace unos días se habló en Pijama Surf de un movimiento global conocido como los Freegans, el cual, si bien fue tejiéndose desde principios de los setentas, en realidad no llegó a consumarse como tal hasta hace poco menos de veinte años. Sus miembros, además de ser veganos, una estricta corriente vegetariana, promueven la recolección de deshechos aún aprovechables (recordemos que uno de los axiomas del consumismo es desechar prontamente para sustituir el producto por uno nuevo).
Los Freegans han declarado una guerra frontal al comercio convencional y en especial a ciertos anti-valores que sostienen el actual sistema como la avaricia, la frivolidad y el materialismo. A cambio enarbolan como bandera la promoción de la generosidad, la libertad y la cooperación.
Otro movimiento interesante de reciente creación es el llamado “Decrecimiento”. Esta corriente propone la disminución  del consumo y la producción controlada, teniendo como premisa el respeto al medio ambiente, a la coexistencia de ecosistemas y al ser humano. Como su nombre lo indica, el Decrecimiento condena la máxima que rige el actual sistema financiero, es decir, el crecimiento económico a toda costa. Vale la pena enfatizar en que, según ha sido probado, el hecho de que un país crezca económicamente pocas veces se traduce en una mayor calidad de vida para sus habitantes.
Sustentado en una teoría expuesta por el filósofo y escritor Nicholas Georgescu-Roegen en su obra sobre bioeconomía The Entropy Law and the Economic Process (1971), el Decrecimiento tiene como antecedentes las corrientes anti-industriales del siglo XIX, encabezadas por Henri David Thoreau, en Estados Unidos, y Lev Tolstoi, en Rusia. Esta corriente remarcaba el valor de la individualidad y favorecía la creatividad sobre la rentabilidad.
En palabras el profesor español Carlos Taibo, un activo promotor de este movimiento alter-económico, quedan impresas las principales razones para condenar el crecimiento económico:
«En la percepción común, en nuestra sociedad, el crecimiento económico es, digamoslo así, una bendición. Lo que se nos viene a decir es que allí dónde hay crecimiento económico, hay cohesión social, servicios públicos razonablemente solventes, el desempleo no gana terreno, y la desigualdad tampoco es grande. Creo que estamos en la obligación de discutir hipercríticamente todas estas. ¿Por qué? En primer lugar, el crecimiento económico no genera —o no genera necesariamente— cohesión social. Al fin y al cabo, este es uno de los argumentos centrales esgrimidos por los críticos de la globalización capitalista. ¿Alguien piensa que en China hay hoy más cohesión social que hace 15 años? [...] El crecimiento económico genera, en segundo lugar, agresiones medioambientales que en muchos casos son, literalmente, irreversibles. El crecimiento económico, en tercer término, provoca el agotamiento de los recursos que no van a estar a disposición de las generaciones venideras. En cuarto y último lugar, el crecimiento económico facilita el asentamiento de lo que más de uno ha llamado el “modo de vida esclavo”, que nos hace pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos, y sobre todo, más bienes acertemos a consumir.

»Por detrás de todas estas aberraciones, creo que hay tres reglas de juego que lo impregnan casi todo en nuestras sociedades. La primera es la primacía de la publicidad, que nos obliga a comprar aquello que no necesitamos, y a menudo incluso aquello que objetivamente nos repugna. El segundo es el crédito, que nos permite obtener recursos para aquello que no necesitamos. Y el tercero y último, la caducidad de los productos, que están programados para que, al cabo de un periodo de tiempo extremadamente breve, dejen de servir, con lo cual nos veamos en la obligación de comprar otros nuevos».
Pero más allá de reclutarte en las filas de alguna corriente anti-consumista  —de convertirte en Freegan, en Decreciente o en alguna otra de estas loables tribus contemporáneas— lo cierto es que si quieres hackear tu propio estilo de vida consumista basta con esforzarte un poco para ejercer conciencia cotidiana sobre tus actos, sobre tu auto-percepción y sobre tus principios.
Sería interesante que recapitularas un poco a propósito de tus posesiones materiales, con una perspectiva crítica, tratando de definir cuáles de ellas inciden realmente sobre tu calidad de vida. Y no se trata de abandonar todas tus pertenencias como Daniel Suelo, el dharma blogger, e irte a la montaña (lo cual tal vez no te haría mal). Se trata de entender cuáles son los objetos, artículos o productos que realmente enriquecen tu vida y te acercan a ese edénico estado que te promete el consumo, la felicidad.
Y ya entrado en esa reflexión, también sería bueno que analizaras aquello que en realidad te aporta felicidad (tratando de excavar más allá de los múltiples espejismos a los que hemos decidido atarnos). Finalmente, valdría la pena que definieras tus cualidades personales, tus mayores virtudes, con respecto al entono, incluyendo obviamente a la gente que te rodea, pero también respecto a tu propia persona. Y al final de este nutritivo proceso, lo más probable es que termines  por darte cuenta de que gozas de una identidad propia, que tu rol social poco tiene (o poco debería tener) que ver con lo que consumes, que vives rodeado de objetos que difícilmente harán más lúcida tu existencia, que pasas la mayor parte de tu vida trabajando para poder comprar cosas que ni siquiera quieres y, sobretodo, que la felicidad, por naturaleza, no tiene precio.  
Autor: Lucio Montlune

sábado, 16 de junio de 2012

El fin del Espejismo de la Globalización


Antes de los años 90 las teorías conspiratorias sobre el “Nuevo Orden Mundial” en Estados Unidos se limitaban a dos contra-culturas: la de la derecha militante y anti-gobierno y la de los fundamentalistas cristianos preocupados por el fin del mundo y la llegada del Anticristo. Pero a partir de septiembre de 1990, cuando en su discurso “Hacia un Nuevo Orden Mundial,” Bush padre describe objetivos de gobierno global se revitaliza la idea de la “globalización” como un mundo con capacidad de crear un nuevo orden mundial.  Pero, ¿Qué orden mundial?
En Chile la dictadura militar desde 1973 experimenta y aplica feroces medidas neoliberales en pos del “libre mercado.” Lo seguirán luego Inglaterra y Estados Unidos, y de allí al mundo. Se trata de privatizar bienes públicos, desregular la economía, eliminar o reducir las políticas sociales, privatizar la seguridad social, desmantelar las leyes laborales y sociales y las condiciones de trabajo, crear nuevas políticas fiscales y tributarias favoreciendo a los capitales, asegurar la inserción y la integración económica en base a convenios y tratados de libre comercio, medidas incluidas en el paquete ideológico de la “globalización.”
La palabra misma globalización alude a un proceso en desarrollo presentado como un inevitable. Manuel Castells lo define como una economía nueva que aparece en las dos últimas décadas del siglo 20, una forma de capitalismo donde las actividades centrales son globales, las empresas y los territorios están organizados como redes de producción, manejo y distribución, y la productividad y la competitividad se organiza mayormente en función de la generación de conocimientos y el procesamiento de la información. 
El proceso globalizador, posible a partir del avance de la tecnología y las comunicaciones, era un desarrollo predecible, algunos lo intuyeron incluso a partir del nacimiento del ferrocarril --que hacía posible pensar que el mundo sería un día una inmensa ciudad. Ya en 1848 Carlos Marx argumentaba que los imperativos de la producción capitalista llevaban inevitablemente a que la burguesía se asentara en cualquier parte y desarrollara conexiones con todas partes. Preveía inevitable que el capitalismo industrial facilitaría el desarrollo de tecnologías que resultarían en la contracción del espacio, el intercambio en todas las direcciones y la interdependencia universal de las naciones. Este desarrollo futuro no asustaba a Marx que entendía las nuevas tecnologías como fuerzas progresistas que facilitarían el intercambio humano y contribuirían eventualmente a la emergencia de una civilización socialista y cosmopolita. 
En 1927, John Dewey se preocupaba previendo estos cambios en los contornos temporales y espaciales de la actividad humana y pensando que tendrían un efecto en lo político. Según su observación eran precisamente las comunidades pequeñas el espacio político crucial para el ejercicio efectivo de la participación democrática y estas correrían peligro de desaparecer. Martín Heidegger, filósofo alemán, cuestionó el efecto de las interacciones crecientes, ricas y múltiples, antes imposibilitadas para la mayoría por la distancia y el tiempo y que de ser posibles el preveía actuarían primero como nivelador y luego favoreciendo la indiferencia y transformando la experiencia humana en monótona y unidimensional, un futuro alienante. 
La globalización ha afectado lo económico y político y favorecido políticas clásicas liberales y neoliberales de libre mercado, ha impulsado la occidentalización del mundo –o la creciente dominancia de occidente, y ha presentado una visión idealizada de integración global, falsa. Conceptos generales emitidos por Winston Churchill sobre la justicia, el juego equitativo, la protección de los más débiles y el respeto por los derechos humanos, aparecen mezcladas con fundamentalismos de libre mercado que favorecen todo lo opuesto --el creciente y rápido enriquecimiento de unos pocos en la cúpula de la pirámide social. Se habla del papel fundamental de las Naciones Unidas pero se persigue un mundo sin barreras, fronteras o límites que favorece la penetración y el libre movimiento del capital pero restringe a las personas y oprime a la población.
Para Noam Chomsky, autor de “Ordenes Mundiales Viejos y Nuevos” (1994), el nuevo orden mundial posterior a la guerra fría es simplemente uno en el que “el Nuevo Mundo da las órdenes.” El bombardeo de Serbia por los EEUU y la OTAN, explica el científico, tiene como meta establecer el papel de los poderes imperialistas mayores –y sobre todos ellos, el de los EEUU-- como árbitros incuestionables de lo que suceda en el mundo. “El Nuevo Orden Mundial es precisamente esto: un régimen internacional de presión e intimidación constante por parte de los más poderosos estados capitalistas contra los más débiles.” 
Gobernabilidad sin Gobierno
Aunque la globalización anticipa un gobierno global, se usa el término “gobernabilidad”  a menudo y este contribuye a despolitizar el concepto mismo de gobernar. Es cierto que la ideología en favor de un gobierno global existe incluso desde antes de que la globalización se materializara. La idea de que las soberanías nacionales son incompatibles con la supervivencia del hombre y de que hay sólo dos alternativas, gobierno mundial o muerte, fue expresada a principios del siglo 20 por Bertrand Russell -filósofo, matemático, crítico social e historiador inglés. Russell fue una de tantas figuras de notoriedad, Gandhi, Nehru, Einstein, Sartre, Mann, Kant, Breton, Steinbeck, que se pronunciaron en favor de esta perspectiva.
En el caso de Russell, un pacifista que justificó sin problemas las guerras de colonización porque contribuyeron, según él, a extender el mundo civilizado (del Mediterráneo a la mayor parte del planeta) favoreciendo la “supervivencia de los mejores” se evidencia una perspectiva arrogante. En Éticas de Guerra, [6] Russell explica:
 “…estas guerras son justificables siempre que exista una gran e innegable diferencia entre la civilización de los colonizadores y la de los nativos a ser desposeídos…(y) que el clima favorezca el florecimiento de la raza invasora. Cuando estas condiciones se dan la conquista se justifica, aunque el proceso actual de lucha contra los habitantes desposeídos debería…ser evitado tanto como sea posible dentro de la colonización. Muchas personas humanitarias han de estar en desacuerdo con la justificación de esta forma de robo, pero no pienso que ninguna objeción práctica o efectiva se levante.”
La perspectiva racista de Russell favorece una dominancia compartida entre blancos y asiáticos, vistos ambos como superiores a las gentes de color y a los negros. Es por racismo, y miedo al avance numérico de los no-blancos, que Russell aboga en favor de los anticonceptivos, la extensión del control de la natalidad al mundo entero y la existencia de una autoridad internacional:
“No veo como podemos esperar permanentemente ser suficientemente fuertes como para mantener a las razas de color afuera; más tarde o más temprano vamos a ser inundados, por lo que lo mejor que podemos hacer es esperar que esas naciones acepten la sabiduría del control de los nacimientos… Necesitamos para ello una fuerte autoridad internacional.” 
Russell cambió su perspectiva en 1951, y desde entonces favoreció la igualdad racial y los casamientos inter-raciales, [8] pero sus conceptos sobre la necesidad de controlar la natalidad inspiraron al movimiento de control de la población de los años 60 en las Naciones Unidas. Su perspectiva es una muestra del bagaje ideológico que alienta la globalización.
Mas recientemente, Robert Muller -creador de la Universidad por la Paz de las Naciones Unidas en Costa Rica, plantea un Gobierno de la Tierra creado a partir de una Conferencia Mundial convocando a la comunidad corporativa mundial, al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial (BM) y similares organizaciones internacionales, que deja totalmente de lado a los ciudadanos del planeta. Se espera, quizás inocentemente, quizás no, que las corporaciones y agencias parcial o totalmente responsables del calamitoso estado de la Tierra y de su gente sean el poder detrás de un gobierno global, en favor del sistema de libre mercado, pero que asegure el cuidado del planeta y el bienestar de la humanidad. Algo así como poner al zorro a cargo del gallinero porque obviamente el foco corporativo es siempre asegurar las ganancias de la corporación. Muller describe la meta como la creación de “una democracia real de los consumidores en una economía en manos del poder corporativo y la riqueza.” Evidentemente y siendo que la gente común no está invitada a participar, de lo que se trata es de crear un gobierno corporativo fascista moderno. 
Organismos internacionales y socios afines
Naturalmente, el proceso globalizador no emerge en el vacío ni simplemente porque exista la tecnología que lo permita, sino en conexión a las políticas antes mencionadas  implementadas por organismos internacionales como el FMI, el BM, Organización Mundial de Comercio y similares. Estos organismos han gozado de mucho poder, tanto que sus directivas (incluso siendo suicidas) se transforman en órdenes para los países deudores. Las recientes crisis financieras europeas, resultado del endeudamiento, del fraude, de la especulación y la manipulación de tasas de interés, del robo y la cooptación y control de los gobiernos por parte de la Banca Internacional, no son esencialmente diferentes de aquellas de finales del siglo pasado que se le crearon al mundo pobre. Tampoco son tan diferentes las soluciones que hoy se le imponen a Europa de aquellos ajustes estructurales o medidas de choque que América Latina fue obligada a aplicar durante su “década perdida.”
Para los más ricos las crisis financieras son oportunidades de adquirir bienes a precios de bagatela, y de poner a países enteros de rodillas esclavizando a su población. La Banca se asegura el pago de deudas aunque estas sean ilegitimas y esencialmente impagables. Los países periféricos que han sufrido esta suerte entienden el mecanismo. Méjico victimizado en 1985 es hoy casi una “democracia fallida,” y no es por casualidad que el hombre más rico del mundo es mejicano y enriquecido gracias a la privatización de empresas públicas a precios de ganga. Filipinas recibe el golpe dos veces en 1986 y luego en 1997 con otros “tigres” Asiáticos (Tailandia, Indonesia, Corea del Sur). Entre 1998 y el 2002 le toca a Argentina quedar en la ruina. En el caso de Méjico, como en otros países periféricos, explica Harnecker, se funcionó como una tijera: desde abajo intervenían la Organizaciones No-Gubernamentales dan micro empréstitos y favorecen la micro empresa como forma de evitar un levantamiento popular que podría terminar con el “esquema” neoliberal, y por arriba el FMI y el BM implementaban “ajustes” criminales contra la población con total despotismo. 
Un resultado de la globalización ha sido la fragmentación del poder de las naciones, lo que contribuye a aumentar el poder de las corporaciones. El 2012 de entre las 100 mayores economías del mundo 41 eran corporaciones (Wal-Mart, Exxon Mobil, BP, Sinopic Group, PetroChina, Stategrid, Toyota Motor, Japan Post Holdings, Chevron, Total, Conoco Phillips, Volkswagen, AXA Group, Fannie Mae, General Electric, ING Group, Bershire Hathaway, General Motors, Bank of America, Samsung Electronics, ENI, Dalmier, Ford Motor, BNP Paribas, Alianz, Hewett Packard, EON, AT&T, Nippon Telegraph and Telephones, Carrefour, Assicurazioni Generali, Petrobras, Gazprom, JP Morgan Chase, McKesson, GDF Suez, Citigroup, Hitachi, Verizon, Nestle, Credit Agricole).  Los beneficiados directos no son anónimos, sino que tienen nombre y apellido y de entre ellos los diez más ricos son Carlos Slim Helu, Bill Gates, Warren Buffet, Bernard Arnault, Larry Elison, Lakshmi Mittal, Amancio Ortega, Eike Batista, Mukesh Ambani y Christy Walton, quienes juntos suman 400 mil millones de dólares. 
El futuro del mundo
Ulrich Beck entiende la globalización como una etapa transitoria posterior a la sociedad industrial, una que vive la paradoja que él bautiza “sociedad del riesgo” donde dejamos de contar con los elementos protectores de la sociedad industrial --sea porque desaparecieron o porque son incapaces de protegernos de los nuevos y crecientes riesgos que la globalización implica. Beck entiende que es más que el repliegue o fin del estado de bienestar, que aumenta la responsabilidad individual de cada ciudadano, el proceso se complica con la creciente individualización, con la revolución de género, con el subempleo y el desempleo y con otros riesgos globales. La teoría de Beck se hace popular porque emerge a meses del desastre de Chernobyl en 1986. Es una teoría occidental, que coloca a occidente al centro, olvidando que a pesar de la globalización el mundo está aún lejos de ser uno. China se define viviendo la industrialización, no más allá de ella; y el resto del mundo pobre no ha conocido nunca el estado de bienestar, que ha sido un período corto incluso para Europa. Algunos argumentan que la globalización no ha tenido capacidad de terminar con los estados  porque tiene raíces en algunos de ellos que son quienes la promueven. 
La realidad destructora de las últimas crisis financieras, transformadas en desfalco universal y gigantesco endeudamiento mundial, parecieran al menos confirmar un futuro incierto. Pero acaso la globalización no sea más que un espejismo temporal insostenible, uno que ha facilitado este gran robo del siglo 21. Si entendemos que en EEUU hoy hay 104 plantas nucleares produciendo energía y que igualmente se requieren 20 millones de barriles diarios de petróleo para echar la maquinaria a andar, comenzamos a visualizar la mayor limitación que la globalización enfrenta: la imposibilidad de asegurar suministros de este tamaño al mundo. Y sin embargo, estos son suministros necesarios para nutrir y mantener el impulso globalizador andando. 
Richard Heinberg, en su reporte del 2012 dice:
 “Con los combustibles fósiles desapareciendo con rapidez, y el suministro haciéndose cada vez más caro y problemático, las esperanzas se han vuelto hacia las fuentes renovables… Desgraciadamente…la ganancia de “energía neta” de todos los sistemas alternativos es de lejos demasiado pequeña para empezar a sostener la sociedad industrial a sus niveles actuales. Son noticias sombrías y exigen grandes y rápidos ajustes de todas las partes…Hay caminos viables…el más importante y urgente (es) la necesidad de un empuje de amplio espectro por la conservación; es solo una cuestión de realismo, flexibilidad, dedicación y algo más que un poco de humildad.” 
Tenemos poco tiempo para transformar una infraestructura que funciona en base a recursos de energía en vías de desaparición, debemos usar esos recursos que aún existen para este cambio. Todo el transporte –vehículos, aviones, barcos dependen casi exclusivamente del petróleo; y, un mundo globalizado no funciona sin él, fundamentalmente no se alimenta.
En su artículo, ¿Crisis terminal del capitalismo?, Leonardo Boff  advierte que “nos hemos saltado los límites de la Tierra” y que como predijera Marx hemos llegado al punto en el que el capital termina con sus dos fuentes fundamentales de riqueza, la naturaleza y el trabajo. Es obvio que la naturaleza está estresada y que el trabajo está precarizado o que se nos presenta como prescindible. Enfrentamos, explica, tres desenganches fundamentales que son fatales al sistema vigente: el capitalismo mismo desenganchado de la economía real (a la que las finanzas atacan y destruyen), la economía desenganchada de la sociedad misma (a la que ya no sirve sino que esclaviza) y la sociedad desenganchada de la naturaleza que la nutre (que esta estresada y llegando a su límite). 
Fundamentalmente, Heinberg y Boff nos plantean que nuestro estilo de vida está terminado, que es insostenible, que es necesario desarrollar otro tipo de economía y sociedad.  Heinberg argumenta claramente en favor de una economía de estado estacionario, una que no se base en el continuo crecimiento. Hay un consumo óptimo de energía por persona y por año, dice, que nos permitiría desarrollarnos y está entre los 50 y los 100 GJ, pero en EEUU se consumen 325 GJ aunque por hacerlo nadie sea más feliz. Hay que tomar medidas mientras nos quedan energías fósiles para implementar los cambios necesarios. Y las medidas son, como nos imaginamos, totalmente opuestas a lo que entendemos por globalización.
Se trata de un cambio sistémico obligatorio, uno que ha de obligarnos a repoblar el campo, a desarrollar sociedades sostenibles, a funcionar localmente y dejar de invertir en sistemas económicos (globalizados) de despilfarro que externalizan los costos reales de energía que deberían reflejar en cambio la realidad. No tenemos más opción que favorecer la eficiencia, la conservación energética y estándares de suficiencia económica que reflejen el bienestar de los seres humanos –en lugar de medir el Producto Interno Bruto. Sin duda estos son argumentos reales y urgentes que desafían al espejismo de la globalización. Sin embargo no soy idílica, y veo y me preocupa la colusión actual entre especuladores financieros, poderes políticos y prensa. Hay una urgentísima necesidad de democratización. Alcanzar los cambios necesarios se presenta como un imposible dentro de la presente jerarquía de poder, se trata de una revolución del pensamiento y de la práctica diaria. Y no tenemos tiempo que perder.

sábado, 9 de junio de 2012

Dos, de dos Imperios en Decadencia

Autor:

Deterioro de la calidad de vida de sus ciudadanos; crisis económica y constante ataque a sus vecinos, son señales muy claras, que un imperio está en decadencia. Los imperialistas ponen en práctica medidas dictadas por “asesores sesudos”, pero al final, la ley de gravitación universal de Newton, se cumple, y, como dice el refrán popular: “mientras más grande la soberbia, más dura la caída”.

Dos señales de dos imperios en decadencia, el “yanqui y el español”, le han dado la vuelta al mundo. Para unos, es producto del sensacionalismo; para otros, cosas que pasan en países con alto grado de desarrollo humano, altos estándares de vida, buena distribución de la riqueza, sanidad, esperanza de vida y calidad de los servicios, países “primermundistas”.

Una: “Policía de Miami, mata a un hombre desnudo, que se comía el rostro de otra persona”. Este escalofriante hecho, sucede la tarde del domingo, 27 de mayo, a la altura del viaducto Mc Arthur, sentido Miami.

La víctima, se presume, un “desamparado”, uno de los 3.5 millones de estadounidenses, que pierden cada año sus viviendas, o, de los 730.000 que cada noche utilizan los albergues de la red de apoyo del Estado para los desamparados, según la ONG Coalición Nacional para las Personas Sin Hogar, y que engrosa la estadística negra del 49,1 millones de pobres, según la oficina del Censo, que pudo haber estado durmiendo en el suelo, cuando fue atacado por el carnívoro primermundista.

El carnívoro primermundista nudista, uno de los más de 5 millones de consumidores de cocaína y/o sus derivados, “crack” o “piedra”, según datos de la ONU, muerto por la policía, pudo haber estado sufriendo de “psicosis de cocaína”, estado en el que aumenta la temperatura corporal y obliga a desnudarse. No olvidemos que EEUU, es el mayor consumidor de coca del mundo y el mayor productor de marihuana, incluyendo la súper marihuana (transgénica) y la sintética (K2).

Dos: “Curso de prostitución profesional”. Este curso sin igual, lo promociona una “empresa seria”, en España, por un poco más de cien euros. Los/as postulantes, deben tener una historia afín con la profesión y ser mayores de edad. La “empresa seria”, asegura que este trabajo abrirá todo un mundo de posibilidades que permitirá conseguir mucho dinero, rápido y fácil. En estos momentos de crisis europea, la “madre patria” goza de 23% de desocupación y cada vez son más las mujeres que recurren a la prostitución estimuladas por la legalidad de la práctica y las medidas económicas aplicadas por el derechista Rajoy

No se conoce a ciencia cierta el número de mujeres dedicadas a la prostitución en España, pero, se cree que entre 200.000 y 400.000 mujeres, se dedican a ella, esto, con proyección al alza, y cerca del 90% fueron víctimas de trata de personas, según el departamento de estado, en 2010, obligadas a trabajar por poco dinero en clubes, departamentos o en rutas.

Dos, de dos Imperios en Decadencia

jueves, 31 de mayo de 2012

Ubicación actual del imperialismo

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El liderazgo del mundo que pretende Estados Unidos sigue tal cual desde la segunda guerra mundial basada en el honor militar junto al monopolio del desarrollo tecnológico desarrollado para sus FFAA capaz de proyectar una visión estratégica global, estos tres tipos de ideales son los referentes políticos para la casa blanca y el Departamento de Estado sea cual sea el presidente de turno para orientar a los países satélites con bases militares estadounidenses y de la OTAN a una mayor comprensión de la política exterior de Washington que pasa del terrorismo al terrorismo nuclear con el fin de ampliar su radio de acción.

Los países satélites estadounidenses son de dos tipos, suicidas y verdugos, suicidas como México librando una guerra contra los carteles cuando EEUU no quiere terminar el asunto del narcotráfico con ese membrete también esta Colombia, Corea del Sur, Túnez, Egipto, y los países verdugos como Israel, Gran Bretaña, Francia, España, Italia, Turquía, Arabia saudita, Qatar, Emiratos árabes Unidos entre otros, financiando expediciones desestabilizadoras contra Siria, Irán, tal como lo hicieron con Libia, Irak y Afganistán.

Suicidas y verdugos buscan en el liderazgo de EEUU la protección que solo el imperialismo puede ofrecer con su poderío militar y económico les permite a algunos países salir del anonimato de esa situación de abandono y de intrascendencia ganando protagonismo sirviéndole a Washington, convocan a sus adherentes a unirse a los programas expansionistas diseñados en el G7 para que estos acepten sus ideas y propuestas políticas y económicas de manera incondicional.

En el plano interno la división política entre republicanos y demócratas es más evidente después del gobierno de Bush hijo, es de una visión personalista-partidista, inmediatista que ya no evoluciona hacia visiones más concretas que permitan una evolución colectiva del bien público evidente con las insuficientes políticas de estímulo fiscal diseñadas por Obama y aprobadas por el Congreso inoficiosas para crear empleo, en esa misma línea se encuentran los planteamientos de la FED de Bernanke, políticas económicas egoístas, apáticas y temerosas alineadas con la bancada republicana par restarle números a la popularidad de Obama mientras Romney termina con las primarias.

La recuperación muy leve de la economía estadounidense se puede terminar de inmediato si las políticas del Congreso como de la casa blanca se orientan a crear empleo y no a reducir los déficits y el endeudamiento como hace Europa, recuperación que se agrava más cuando la Reserva Federal, según algunos expertos, no amplía su política de relajamiento cuantitativo cambiando simultáneamente la inflación del 2% al 4% con la reestructuración de las deudas hipotecarias para estimular el consumo y el crecimiento.

Estas políticas según el Nobel de economía 2008 Paul Krugman “no ocasionaran incremento en los precios ya que la economía se encuentra en lo que Keynes llamo la trampa de la liquidez en donde las tasas de interés se encuentran casi en cero y la demanda reprimida” Krugman agrega “esa falta de demanda del sector privado debe ser llenada por el sector publico aplicando una vigorosa política de estímulo fiscal, no es el momento de austeridad y de ajustes fiscales sino de todo lo contrario”.

Es que Obama perdió la oportunidad de expresarse sobre la discriminación, la raza y economia, sus acciones de gobierno contra los hispanos lo llevaron por otro lado sin considerar que los descendientes latinos a corto plazo superaran al afro americano, internacionalmente ya no tiene el poder de convocación como cuando hablo en la columna de la Victoria en el centro de Berlín cuando era senador, por el otro lado, Mitt Romney no tiene carisma para aprovechar a los Tea Party o a los electores más conservadores del partido, desganados en sus bases por el retiro de la mayoría de candidatos a la primaria republicana, asi, la carrera hacia la casa blanca necesita de un hecho radical que motive al pueblo estadounidense tan acostumbrado a las guerras a votar por las FFAA a través de Obama o Romney.
¿Por qué sostener la recuperación lenta sin mejorar las tasas de desempleo? Porque en caso de una guerra contra Irán y Corea del Norte, la justificación para la utilización de armas nucleares en puntos específicos no requeriría de muchas explicaciones, la gente desesperada como esta en Europa, EEUU y la preocupación de los países que viven de las materias primas por la desaceleración de China más la influencia de los medios de comunicación aliados de EEUU justificando la acción para terminar con el terrorismo de una vez por todas crean el marco sicológico apropiado para que la gente no le preste mayor atención a la utilización de armas atómicas en esos países, total todo se olvida, más, en esta angustiosa situación por sobrevivir.

Rusia y China protestaran en el Consejo de Seguridad, pero, igual la guerra va y todo se olvida en poco tiempo por la interconexión financiera mundial existente que acarrean compromisos internacionales adquiridos, además, porque, ninguno de los países G7 está en condiciones económicas y políticas para una guerra prolongada contra los iraníes y los norcoreanos, las armas atómicas de pocos kilotones es la mejor estrategia para el pentágono y la OTAN en estos momentos.

Políticamente les permitirá recuperar el poder tan venido a menos por la crisis del capitalismo, también, será, a no dudarlo, un aviso disuasivo para chinos y rusos de que la coalición de occidente está dispuesta a probar el escudo antimisiles si no hay otra salida, es la estrategia del honor militar probando una tecnología de punta para ocupar el mundo de una vez por todas.

domingo, 20 de mayo de 2012

¿Cómo cambiar el mundo?




¿Cómo cambiar el mundo? Ésta es la pregunta que se formulan miles de personas empeñadas en cambiar las cosas, la pregunta que se repite a menudo en encuentros sociales alternativos... una pregunta que como bien decía el filósofo francés Daniel Bensaïd no tiene respuesta porqué “No nos engañemos, nadie sabe cómo cambiar el mundo”. No tenemos un manual de instrucciones pero sí que tenemos algunas pistas de cómo hacerlo y algunas hipótesis de trabajo.

La lucha en la calle y en los movimientos sociales es la primera premisa, ya que no habrá cambios espontáneos desde arriba. Aquellos que hoy ostentan el poder no renunciarán sin más a sus privilegios. Cualquier proceso de cambio será fruto de la toma de conciencia de los de abajo y del combate por recuperar nuestros derechos desafiando desde la calle a los que mandan. Así lo demuestra la historia.

Pero también es necesario construir alternativas políticas que vayan más allá de la movilización social, ya que no podemos limitarnos a ser un lobby de aquellos que mandan. Es necesario ser capaces de plantear opciones políticas alternativas antagónicas a las hoy dominantes y que tengan su centro de gravedad en las luchas sociales. Siendo muy conscientes de que el sistema no se cambia desde dentro de las instituciones sino desde la calle, pero que no podemos renunciar a unos espacios que también nos pertenecen.

Hoy las instituciones están secuestradas por los intereses privados y del capital. Una minoría social, que es la que tiene el poder económico, está totalmente sobre representada en las mismas y cuenta con el apoyo incondicional de la mayor parte de quienes ostentan cargos electos. La dinámica de ‘puertas giratorias’: aquellos que en la actualidad están en las instituciones y mañana en los consejos asesores de las principales empresas del país es una constante y una realidad. Nos presentan la ideología neoliberal como socialmente dominante... y esto es falso. Y por eso pensamos que voces anticapitalistas y antisistema serían útiles en las instituciones rompiendo con el discurso político hegemónico. Demostrando que “otros mundos” son viables y que “otra práctica política” es tan posible como necesaria.

Hay que avanzar en ambas direcciones y supeditar esta última a la primera, creando mecanismos de control de abajo a arriba y aprendiendo de los errores del pasado tanto de la izquierda política como social. Partiendo de que nadie tiene verdades absolutas, de que el proceso de cambio será colectivo o no será, de que hay que aprender los unos de los otros, de que es necesario trabajar sin sectarismos ni seguidismos y que a menudo las etiquetas separan más que unen. Sin por ello caer en relativismos ni en renuncias ideológicas. Seguramente éstas sean las lecciones más difíciles: romper con el dominio moral e ideológico del sistema capitalista y patriarcal.

Y como cambiar el mundo no es cosa de dos días... sino que es una tarea de largo recorrido, que requiere de constancia, perseverancia y de una “lenta impaciencia”, como señalaba de nuevo Daniel Bensaïd, es necesario ir avanzando en nuestras utopías desde lo cotidiano en paralelo a la movilización social contra las políticas actuales y en defensa de otras medidas. Modificando el mundo en nuestro día a día. Demostrando con nuestra práctica que “otra manera de vivir” es tan posible como deseable. Alternativas desde la economía cooperativa y autogestionaria, el consumo crítico y agroecológico, las finanzas éticas, los medios de comunicación alternativos... son iniciativas imprescindibles para caminar hacia otro modelo de sociedad.

Siendo conscientes de que éstas no son un fin en sí mismo sino un medio para avanzar sin perder de vista un horizonte de sociedad más justa y equitativa para todas y todos. Apostar por una economía solidaria en el día a día y reivindicar a la vez una economía fiscal progresiva, que los que más tienen más paguen, que se eliminen las SICAV, se persiga el fraude fiscal; construir proyectos agroecológicos y trabajar también para que se prohíban los transgénicos, a favor de un banco público de tierras; tener nuestros ahorros en una cooperativa de crédito pero reivindicar una banca pública al servicio de los de abajo. El camino se demuestra andando y no podemos esperar a mañana.

Aunque no hay que olvidar que un cambio de modelo social requiere de la movilización consciente de la mayoría de la población y una proceso de ruptura con el actual marco institucional y económico. La irrupción de la “revolución” en el panorama político, a raíz de las revoluciones de Túnez y Egipto, a pesar de sus debilidades y límites, es por ello una magnífica e inesperada noticia que nos ha deparado este 2011.

Asimismo tenemos que situar nuestro papel en el mundo y el impacto de nuestras prácticas en el ecosistema. Vivimos en un planeta finito, aunque el sistema capitalista se encargue de que nos olvidemos a menudo de ello. Nuestro consumo tiene un impacto directo allí donde vivimos y si todo el mundo consumiera como aquí lo hacemos un solo planeta no bastaría. Pero igualmente nos instan a un consumismo desfrenado y compulsivo, prometiéndonos que a más consumo más felicidad, aunque la promesa después nunca se cumple. Hay que empezar a plantearnos que tal vez podamos “vivir mejor con menos”.

De todos modos, nos quieren hacer culpables de unas prácticas que nos imponen. Nos dicen que vivimos en una sociedad consumista porqué a la gente le gusta comprar, que hay agricultura industrial y transgénica porqué así lo queremos... mentira. Nuestro modelo de consumo se basa en la lógica de un sistema capitalista que produce mercancías a gran escala y que necesita que alguien las compre para que el modelo siga funcionando. Nos quieren hacer cómplices de unas políticas que sólo a ellos benefician. Afortunadamente el mito del más mejor ha empezado a resquebrajarse. La crisis ecológica que vivimos ha encendido las luces de alarma. Y sabemos que esta crisis climática tiene sus raíces en un sistema productivista y cortoplacista.

Hoy una ola de indignación recorre Europa y el mundo... rompiendo el escepticismo y la resignación, que durante años ha prevalecido en nuestra sociedad, y recuperando la confianza en que la acción colectiva sirve y es útil para cambiar el actual orden de cosas. Aprendemos de la Primavera árabe, del “no pagaremos su deuda” del pueblo islandés, del levantamiento popular, huelga general tras huelga general, en Grecia y ahora del latido de Occupy Wall Street en el “corazón de la bestia” que señala que frente al 1% que manda somos el 99%. Los tiempos se comprimen y se aceleran. Sabemos que podemos.

Esther Vivas es coautora de "Resistencias globales. De Seattle a la crisis de Wall Street", entre otros libros. Artículo publicado en la revista Iglesia Viva.

sábado, 19 de mayo de 2012

El hambre en el mundo hace que cada 6 segundos se muera un niño

Graziano da Silva: "Erradicar el hambre no es una utopía"
Fecha de publicación:02/05/2012
País: América Latina y el Caribe
Fuente: La Nacion (Argentina)
El hambre en el mundo -que afecta a 925 millones de personas y que hace que cada 6 segundos se muera un niño- no tiene que ver con falta de alimentos sino con su distribución y acceso. Por eso, erradicar el hambre no es una utopía, sino algo factible, siempre y cuando exista voluntad política. Así piensa el brasileño José Graziano da Silva, desde el 1° de enero pasado nuevo director general de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, con sede en esta capital.
En una entrevista con LA NACION, Graziano da Silva, ex ministro estrella de Lula e impulsor del exitoso plan Hambre Cero en su país, no sólo se mostró convencido de que se puede vencer el hambre, sino que reveló que está intentando cambiar drásticamente la FAO. Graziano, el primer latinoamericano al frente de la FAO -gobernada los últimos 17 años por el senegalés Jacques Diouf-, ingeniero agrónomo de 62 años, casado con una argentina, también advirtió que el efecto inmediato de la actual crisis que sufre Europa es la obesidad, porque la gente come peor.
-La crisis está haciendo que las familias en Italia, España y Grecia pierdan trabajos y que sus sueldos se reduzcan: ¿también va a haber o está habiendo en Europa un problema de acceso a los alimentos?
-Si la crisis se profundiza y se desmantelan las redes de protección social, eso podría pasar, sobre todo en grupos como los ancianos, que dependen de las transferencias de los recursos del Estado. Nuestra preocupación inmediata no es el hambre sino la malnutrición, comer mal. Porque hay una crisis de empleo y precios elevados y la gente sustituye productos proteicos por productos más calóricos. Estamos reemplazando verduras, leche y carne por papas, almidón, cereales, básicamente. Y eso produce un efecto inmediato, que es el aumento de la obesidad, que es increíble.
-La FAO existe desde hace 67 años y el hambre en el mundo aumenta. ¿Cómo es posible?
-La FAO nació en la época de la posguerra, cuando era sobre todo Europa la que estaba amenazada por el hambre. Se pensó que el proceso de reconstrucción de la posguerra debía incluir un proceso de aumento de la producción agropecuaria para hacer frente al hambre. Y eso se hizo. Europa alcanzó a principios de los años 70 la autosuficiencia alimentaria, llegando incluso a acumular excedentes de alimentos. Ahora estamos en una situación en la que, con raras excepciones -como por ejemplo, el Cuerno de Africa-, allá donde hay hambre no es porque falten de alimentos sino porque no hay acceso a esos alimentos. Hay comida pero la gente no puede comprarla porque no tiene dinero, no tiene empleo, no tiene recursos. No es por una insuficiente capacidad productiva de alimentos porque hay hambre en el mundo, sino por un problema de redistribución y acceso a los alimentos.
-Usted es famoso por el exitoso programa Hambre Cero en Brasil. ¿Es una utopía alcanzar algo parecido a nivel global?
-Cuando nosotros empezamos el programa Hambre Cero mucha gente decía que era una utopía. Pero logramos reducir el hambre, sobre todo la desnutrición infantil, a niveles enormes: Brasil hoy está igual que los países desarrollados. Yo creo que ahí la radicalidad es importante: no se puede convivir con el hambre. Si usted dice: voy a reducir el hambre en un 20% o hasta el 50%, ¿qué se va a hacer con el otro 50%? El objetivo de la FAO es erradicar el hambre, está aceptado por todos que lo podemos hacer, que hay recursos para eso y es un tema de prioridad política. Cuando Lula lanzó Hambre Cero, planteó que un país que quiere exportar alimentos para el mundo no puede tener hambrientos. Así de sencillo. Y la sociedad se concientizó de eso: en Brasil hay redes sociales establecidas e implementadas para combatir el hambre que son fundamentales.
-¿Entonces es factible terminar con este drama?
-Lo novedoso del Hambre Cero fue decir, primero, que se puede hacer rápidamente, y que se puede hacer con los recursos disponibles en el país y a un costo muy bajo. Hoy día lo que se llama la política de combate del hambre no llega a 1,5% del PBI de Brasil, lo que es un gasto aceptable en cualquier parte. Sólo necesitan que le den prioridad política y asignar recursos compatibles con su necesidad. Hasta los países más pobres de Africa lo pueden hacer.
-¿Cómo?
-La comunidad internacional tiene que seguir apoyando, sobre todo a los países más pobres, que no tienen la disponibilidad de recursos inmediata. El caso de Somalia es típico: un país destrozado, con conflictos internos, que necesita de apoyo internacional. Lo que yo señalo es que eso no es costoso: con poca plata se hacen muchas cosas. Invertir, por ejemplo en semillas, que es un tema clave, eso se multiplica literalmente.
-Hablando de semillas, ¿cuál es la posición de la FAO con respecto a los biocombustibles, criticados porque, como son más rentables, quitan tierras para producir alimentos?
-La posición de la FAO es no recomendar la utilización de granos para la producción de biocombustibles: eso definitivamente afecta los precios. Pero quiero hacer una puntualización: en verdad los precios de la energía hoy en día afectan a los precios de los alimentos: cuando sube el petróleo, suben costos y se torna más atractivo utilizar esos productos agrícolas para producción de biocombustibles. Lo que nosotros criticamos mucho es el subsidio a eso, porque distorsiona y hace aun más fácil que se lleven granos a la producción de alimentos. Pero hay países que lo hacen sin subsidios: la experiencia argentina de utilizar la producción local de oleaginosas excedente para mover la maquinaria agrícola local es estupenda y es algo que la FAO recomendaría para países que tienen excedentes de oleaginosas.
-Hablando de temas polémicos, ¿qué dice de los modificados genéticamente?
-Yo vengo de una universidad que hace por lo menos 30 años produjo vacunas para animales y humanos a partir de plantas de tabaco genéticamente modificadas; también produjimos insulina a partir de ovejas genéticamente modificadas. Hay innumerables aplicaciones de la biotecnología en otros segmentos, sobre todo en la parte de salud, a las que nunca nos referimos. Siempre nos referimos al tema de la soja con Monsanto, que es un tema muy particular. El tema de las semillas genéticamente modificadas trae otro tema que es el monopolio de las semillas por parte de compañías transnacionales y que afectan a los países de los agricultores. De ahí, esa reacción política. La posición de la FAO es, primero, que como ciencia, tecnología, eso es parte del proceso de desarrollo que necesitamos. Segundo punto: hay muchos argumentos que dicen que los OGM son indispensables para combatir el hambre. Hoy día, no. La producción que tenemos es suficiente. Y si aplicamos las tecnologías que conocemos de la revolución verde, sobre todo en los países de Africa, podemos duplicar la producción sin necesidad de utilizar ninguna semilla transgénica. Tercero, y tal vez el punto más sensible: la FAO aboga y sostiene que los consumidores tienen derecho a saber lo que están consumiendo.

viernes, 18 de mayo de 2012

Menos tierra, más hambre


e

Esther Vivas

El drama del hambre toma de nuevo actualidad a raíz de la emergencia alimentaria en el Cuerno de África, pero las hambrunas son una realidad cotidiana silenciada. En todo el mundo, más de mil millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tienen dificultades para acceder a los alimentos. Una hambruna que tiene causas y responsabilidad políticas.

África es una tierra expoliada. Sus recursos naturales han sido arrebatados a sus comunidades a lo largo de siglos de dominio y colonización. Aunque no sólo se trata del expolio de oro, petróleo, coltán, caucho, diamantes… sino, también, de agua, tierras, semillas que dan de comer a sus habitantes. Si el 80% de la población en el Cuerno de África, como indica la FAO, depende de la agricultura como principal fuente de alimentos e ingresos, ¿qué hacer cuando no hay tierra que cultivar?
En los últimos años, la oleada creciente de privatizaciones de tierras en África  (su compra por parte de gobiernos extranjeros, multinacionales agroalimentarias o fondos de inversión) ha hecho aún más vulnerable su precario sistema agrícola y alimentario. Con campesinos y campesinas expulsados de sus tierras, ¿dónde cultivar aquello que comer? Muchos países, consecuentemente, han visto reducir drásticamente su ya limitada capacidad de auto-abastecimiento, después de décadas de políticas de liberalización comercial que han menguado su capacidad productiva.

La crisis alimentaria y financiera, que estalló en 2008, dio lugar, como ha documentado ampliamente la organización internacional GRAIN, a un nuevo ciclo de apropiación de tierras a escala global. Gobiernos de países dependientes de la importación de alimentos, con el objetivo de asegurar la producción de comida para su población más allá de sus fronteras, y agroindustria e inversionistas, ávidos de nuevas y rentables inversiones, vienen adquiriendo desde entonces fértiles tierras en países del Sur. Una dinámica que amenaza la agricultura campesina y la seguridad alimentaria de estos países.

Se calcula que desde el año 2008, se han adquirido por esta vía alrededor de 56 millones de hectáreas de tierra a escala global, según datos del Banco Mundial, la mayor parte, más de 30 millones, en África, donde la tierra es barata y su propiedad comunal la hace más vulnerable. Otras fuentes, como el Global Land Project, hablan de entre 51 y 63 millones de hectáreas sólo en África, una extensión similar a la de Francia. Se trata de arrendamientos, concesiones o compra de tierras, las formas de transacción pueden ser múltiples y a menudo opacas, en una dinámica que algunos autores han calificado de “nuevo colonialismo” o “colonialismo agrario”, al tratarse de una recolonización indirecta de los recursos africanos.

El Banco Mundial ha sido uno de sus principales promotores desarrollando, junto a otras instituciones internacionales como la FAO, la Agencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas (UNCTAD) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), lo que se ha venido a llamar “Principios para una Inversión Agrícola Responsable”, que legitiman la apropiación de tierras por parte de inversores extranjeros. A través de la International Finance Corporation (IFC), la institución afiliada al Banco Mundial que se ocupa del sector privado, éste ha promovido programas para eliminar barreras administrativas, cambiar leyes y regímenes fiscales en países del Sur e incentivar así las inversiones.


Etiopía, uno de los países afectados por la actual hambruna, ha ofrecido tres millones de hectáreas de tierra cultivable a inversores extranjeros de India, China, Pakistán, Arabia Saudita, entre otros. El negocio no podría ser mejor: 2.500 km2 de tierra virgen productiva a 700 euros al mes, con un contrato a cincuenta años. Éste es, por ejemplo, el acuerdo alcanzado entre el gobierno etíope y la empresa india Karuturi Global, una de las 25 mayores agroindustrias mundiales, que dedicará estas tierras al cultivo de aceite de palma, arroz, azúcar de caña, maíz y algodón para la exportación. Las consecuencias: miles de campesinos y pueblos indígenas expulsados de sus tierras, precisamente aquellos que más padecen el hambre y la falta de alimentos, así como vastas extensiones de bosques talados y quemados.
Otros países de África como Mozambique, Ghana, Sudán, Malí, Tanzania, Kenia han arrendado millones de hectáreas de su territorio. En Tanzania, el gobierno de Arabia Saudita ha adquirido 500.000 hectáreas de tierra para producir arroz y trigo para la exportación. En el Congo, un 48% de su territorio agrícola está en manos de inversionistas extranjeros. En Mozambique, más de diez millones de tierras arrendadas.

La conferencia académica Global Land Grabbing, que tuvo lugar en Gran Bretaña en abril de 2011, señaló el impacto negativo de dichas adquisiciones. Más de un centenar de estudios de casos documentados mostraban como estas inversiones no tenían ningún efecto positivo para las comunidades locales, al contrario generaban desplazamientos y mayor pobreza.
Desde hace años, el movimiento internacional de La Vía Campesina viene denunciando el impacto dramático que esta oleada masiva de acaparamiento de tierras tiene en las poblaciones de los países del Sur. Si queremos acabar con el hambre en el mundo es fundamental garantizar el acceso universal a la tierra, así como al agua y a las semillas, y prohibir especular y hacer negocio con aquello que nos alimenta y nos da de comer

jueves, 17 de mayo de 2012

Hambruna en África



La hambruna persiste en los países de África Occidental y Central y ha expuesto la vida de millones de personas en el peligro de muerte, entre ellas un millón de niños.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); 15, 6 millones de personas en África sufren por una crisis alimentaria grave, lo que ha provocado la declaración de estado de emergencia en esa zona.

La sequía y como consecuencia la perdida de las cosechas, las plagas de insectos y los altos precios de los alimentos se conocen como las principales causas de esta crisis.

La ONU calcula que un millón de niños de la zona Sahel (formada por ocho países de Senegal, Malí, Mauritania, Burkina Fasso, Níger, Nigeria, Camerún y Chad) que padecen de desnutrición, requieren de tratamiento urgente.

Tanto es así que Unicef ha solicitado una ayuda de 120 millones de dólares para paliar la crisis que atraviesa la región, no obstante, solo el 20% de esta cantidad se ha recaudado.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) convocó a una reunión urgente en Roma el 18 de agosto para buscar con ministros y expertos soluciones a la grave hambruna que azota al continente africano.

"En esta reunión, a la que podrán asistir los ministros de Agricultura de los 191 países miembros de la FAO, se evaluarán la actual situación, las necesidades y déficits de la crisis, y se identificarán programas concretos para el Cuerno de Africa", anunció en un comunicado esta agencia de Naciones Unidas.

La hambruna afecta a unos 12,4 millones de personas en Somalia, Yibuti, Etiopía y Kenia, según datos de la FAO.

"Se trata de una reunión operativa de alto nivel para acordar medidas urgentes en respuesta al agravamiento de la crisis en el Cuerno de Africa", indicó la entidad.

La FAO elaboró una "hoja de ruta" para apoyar la recuperación a corto plazo de la agricultura en la región, que requiere de forma inmediata fondos estimados en unos 103 millones de dólares, precisa este comunicado.

El encuentro sentará las bases para la Conferencia de donantes convocada por la Unión Africana en Etiopía para el próximo 25 de agosto.

Durante la reunión de Roma se debatirá la forma de ayudar a la población a superar la crisis y hacer frente a la falta inmediata de alimentos.

"Se estudiarán diversas medidas, entre ellas la de fomentar programas de 'dinero por trabajo' para la agricultura y de captación al uso del agua", explicó la entidad especializada en luchar contra el hambre en el mundo y que prepara programas de desarrollo a mediano y largo plazo para la región.

Los participantes se centrarán "en un enfoque de doble vía para resolver la hambruna en Somalia y de forma más amplia, la emergencia en el Cuerno de Africa", anunció la FAO.

La FAO ha solicitado 161 millones de dólares para salvar las vidas y los medios de subsistencia de millones de campesinos y criadores de ganado en la región del Cuerno de Africa, devastada por la sequía, y ha recibido o cuenta con compromisos que suman 57 millones de dólares.

"Es vital que salvemos vidas hoy y que salvemos también los medios de subsistencia de los que dependerán mañana las vidas de la gente", indicó Rod Charters, coordinador regional de emergencias y rehabilitación de la FAO.

domingo, 13 de mayo de 2012

'Si la crisis se agudiza, en países como España habrá problemas de malnutrición'

Un pequeño terremoto ha comenzado a sentirse en el cuartel general en Roma de la FAO, la organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU.
Tras un largo reinado de 17 años, el senegalés Jacques Diouf dejó en enero la dirección general de esa organización que trabaja para tratar de erradicar el hambre en el mundo.
Su puesto lo ha ocupado un señor bajito y afable llamado José Graziano Da Silva, nacido en Estados Unidos hace 61 años, que tiene pasaporte brasileño e italiano, que habla español con acento porteño (su mujer es de Buenos Aires) y que viene dispuesto a cambiar las cosas...
Aunque sólo lleva tres meses al frente de la FAO -un monstruo paralizado por la burocracia, en una "situación financiera desastrosa", "con el personal desmotivado" y que "despilfarra recursos", según dictaminó en 2007 un comité independiente de expertos-, ya ha empezado su pequeña revolución.
Para empezar ha congelado las nuevas contrataciones y ha eliminado los iPhone y Blackberry de los que disfrutaban muchos empleados. Él mismo, a diferencia de sus antecesores, de vez en cuando almuerza en el comedor colectivo de la FAO.
Pero, sobre todo, Graziano asegura que poner fin a los padecimientos de los cerca de 1.000 millones de personas que pasan hambre en el mundo es algo perfectamente posible. Y sabe de lo que habla: él fue el principal arquitecto de Hambre Cero, el programa que en tan solo cinco años logró sacar a 24 millones de personas de la pobreza extrema en Brasil y reducir la malnutrición en un 25%.
Aunque advierte: "Si la crisis en Europa, entre ellos España, se hace más profunda e impacta o incluso desmantela las redes de protección social, en Europa podría haber un problema de acceso a los alimentos. Sobre todo en grupos como el de los ancianos, que dependen de las transferencias de los recursos del Estado, sí que va a haber un problema. Nuestra preocupación inmediata en ese sentido no es el hambre, sino la malnutrición. Porque cuando hay una crisis de empleo y precios elevados, ¿qué hace la gente? Hay una sustitución de productos proteicos por productos más calóricos. Estamos reemplazando verduras, leche y carne por patatas, almidón, cereales. Y eso produce un aumento de la obesidad. Y el problema es que impacta sobre todo en los niños, en especial en los que no tienen acceso a comida en la escuela. Es clave que los gobiernos europeos comiencen políticas activas de seguridad alimentaria, empezando por la educación: promover las frutas de estación, que tienen precios más accesibles, los productos locales..."

viernes, 11 de mayo de 2012

La crisis capitalista y sus repercusiones políticas(II)

Ángel Guerra Cabrera
En la entrega anterior argumenté por qué la crisis financiera inaugurada en 2008 no es un hecho aislado sino parte de un ciclo de trastornos desencadenados en 1973. Tal vez un poco antes. En él se inscriben la quiebra de Leman Brothers y de Islandia, detonadores de la irresuelta Gran Recesión de la economía mundial.  Lo novedoso dentro de este ciclo es el estallido de las crisis financieras en los centros imperiales, por no hablar de ese enfermo crónico llamado Japón. Las anteriores crisis de origen  financiero dentro de esta onda se manifestaban en la periferia: deuda externa de América Latina(1982), México(1994-1995), “tigres” asiáticos(1997-1998), Rusia(1998), Brasil(1999), Turquía(2001) y Argentina(2002). No es ocioso subrayar que el capitalismo ha experimentado graves crisis desde el siglo 19 aunque la actual es sólo comparable con la Gran Depresión de 1929 y todavía es temprano para conocer su real magnitud.
En el orden político, la Gran Recesión y las humillantes derrotas militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán han acelerado mucho los cambios en la correlación mundial de fuerzas que se venía gestando hace más de dos décadas. Lo comprobamos al comparar el estancamiento estadunidense y eurocomunitario con el  acelerado crecimiento económico de los países emergentes y, en todo caso, la menor vulnerabilidad de los que rechazan o no acatan en crudo el dogma neoliberal. Estos han aumentado considerablemente su participación en la economía y la política mundial en detrimento de aquellos. Aunque Estados Unidos continúe siendo la economía más grande del planeta existe gran distancia de la hegemonía unipolar  que mantenía a posteriori del derrumbe soviético a la multipolaridad actual, con la consolidación de nuevos centros de poder económico, político y militar. Ello explica la creciente atención que todos los analistas geopolíticos serios le dan a los BRICS(Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica). No hay más que observar su extensión territorial, población, tasa de crecimiento de sus economías, de educación de sus jóvenes y el hecho de que tres de ellos posean respetables arsenales nucleares. China ya es la segunda economía mundial y el arsenal nuclear de Rusia comparable al de Estados Unidos.
A partir de 2008  se acentúan y se hacen más visibles las discrepancias de los BRICS con Washington en numerosos temas económicos y políticos. El caso más notorio es el de Siria al poner, sobre todo Rusia y China, un enérgico alto a la agresividad yanqui otaniana, impidiendo o dificultando mucho el plan de aplicarle el modelo “libio”. Otro ejemplo es la gravísima amenaza de guerra creada innecesariamente por Washington y Tel Aviv contra Irán. Si llegara a desmantelarse mediante una salida política  muy probablemente se deberá a la razonable propuesta brasileño-turco-iraní contenida en la Declaración de Teherán. Patrocinada por los BRICS, ha ido ganado consenso internacional. Los BRICS, conviene no sublimarlos, también presentan serios problemas que deben atender para mantener su posición.
Estados Unidos se resistirá con todo a aceptar la disminución de su tiranía sobre el mundo. Pese a sus gigantescos y ultramodernos arsenales se ve orillado a menudo a la condición de uno entre otros interlocutores importantes, y hasta en ocasiones a ser prescindible en la decisión de ciertas cuestiones estratégicas internacionales, como es el creciente intercambio comercial de los BRICS entre sí y de estos con Irán y otros países en sus monedas nacionales, prescindiendo del dólar.
Cuando en materia de luchas sociales parecía no moverse una hoja en el planeta comenzó a vislumbrarse una luz al final del túnel en América Latina y el Caribe a mediados de los noventas con el vigoroso resurgimiento de los movimientos populares del Bravo a la Patagonia. Los movimientos entronizaron gobiernos reacios al dogma neoliberal  en Venezuela, Brasil Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Nicaragua y algunas pequeñas isla del Caribe anglófono que, cada uno con sus características, ponen énfasis en la expansión del mercado interno, la atención a los problemas sociales y la unidad e integración regional. Ferozmente bloqueada, Cuba, con sus brillantes logros sociales y trasformaciones en curso continúa siendo un referente mundial. Si se tratara sólo de América Latina podríamos casi asegurar que la crisis saldrá por la izquierda pero no es así necesariamente en el resto del mundo. De eso hablaremos.

La crisis capitalista y sus repercusiones políticas(I)

Ángel Guerra Cabrera
La honda crisis de la economía capitalista mundial no da tregua y amenaza con adentrarse en la temida depresión, aunque hay autores que ya la ven  en esa fase. En todo caso, estamos ante mucho más que una crisis estructural del capitalismo. Se trata de una crisis civilizatoria que exige transformar raigalmente los patrones culturales y el sistema de producción y consumo como única forma de preservar la vida de nuestra especie. Ya el capitalismo amenazó arrasar con la civilización en los terribles años de guerra general entre 1914 y 1945, agravados por la Gran Depresión de 1929 y culminados con el genocidio de Hiroshima y Nagasaki. Quién sabe en qué tragedia mayor habría concluido aquel drama si no es por la derrota infligida  al nazismo por el Ejército Rojo.
El trastorno actual se inició en 1973, cuando el presidente Richard Nixon atajó el deslizamiento de la economía estadunidense hacia el abismo, provocado por los gastos de la guerra de Vietnam, el aumento de los precios del petróleo y el declive en la tasa de ganancia. Unilateral y dictatorialmente  desligó el dólar –moneda de cambio internacional- del patrón oro y lo puso a “flotar”. Vulneraba así, en provecho de los capitales yanquis y en detrimento de los demás países –sobre todo los pobres-, los acuerdos de Bretton Woods, que pautaron las reglas de la economía internacional bajo la batuta de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.
A partir de entonces, Washington emprendió una demencial vorágine de impresión de dólares e instrumentos de deuda sin respaldo productivo, con los que inundó los circuitos financieros globales de moneda devaluada y ha llevado a cabo la estafa más grande de la historia de la humanidad.  La especulación financiera pasó a ocupar un lugar mucho más relevante que la producción y el comercio en la circulación monetaria y  reforzó las políticas neoliberales, experimentadas en Chile bajo la dictadura de Pinochet(1973-1990), elevadas a la categoría de dogma de fe mundial por los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher(1979-1990).
Son esas políticas generalizadas de achicamiento del Estado, contención salarial, desmantelamiento de las conquistas de los trabajadores, circulación libre de de capitales pero no de fuerza de trabajo, privatización del patrimonio público, socialización de las pérdidas de las corporaciones, especulación hasta con los alimentos, inclemente degradación ambiental e inicio de un nuevo ciclo de guerras coloniales(Afganistán, Irak, Libia),  las que han conducido a la debacle económica manifestada abiertamente a partir del estallido de la burbuja inmobiliaria en Wall Street(2008).
Citada por pocos autores, otra causa fundamental, en el orden geopolítico, de la descomunal ofensiva internacional del capital contra los trabajadores y pueblos oprimidos, fue el derrumbe de la Unión Soviética y demás países del experimento socialista del este de Europa, empujado sí, por gravísimos errores  y desviaciones de sus partidos dirigentes, pero portador de valiosas experiencias en la liberación humana y factor de equilibrio hasta ese momento en la balanza internacional de poder. La arremetida capitalista fue favorecida por los traumas subjetivos que provocó la inesperada catástrofe, ahondados por una vulgar campaña antisocialista que dura hasta hoy y la deserción hacia las filas del liberalismo económico  –apenas sin excepción- de las cúpulas socialdemócratas europeas y partidos asociados en otras latitudes, así como de muchos intelectuales. Mientras, un número considerable de los partidos y grupos de orientación marxista y socialista han tardado en sobreponerse a la conmoción y dar una correcta lectura a la nueva realidad.
En 2010 irrumpió en Europa la llamada crisis de la deuda soberana con graves consecuencias sociales, acentuadas por el ultraliberalismo de la señora  Merkel. España ha entrado de nuevo en recesión y se vaticina la rápida caída de la importancia, el tamaño de su economía y su quiebra no lejana dadas la fragilidad de sus bancos y las extremas medidas de ajuste ordenadas por Berlín, cumplidas al pie de la letra por el hidalgo Rajoy. De ser así  arrastrará consigo a la Unión Europea, le pegará a Estados Unidos, que padece esencialmente los mismos problemas, solapados por la suicida inyección de liquidez, y es, en fin de cuentas, el mayor responsable de la crisis. Pero impactará mundialmente, aunque hay luz al final del túnel.

jueves, 10 de mayo de 2012

Redes sociales: Hegemonía y contrahegemonía entre los EE.UU. y Latinoamérica-6-

Alejandro L. Perdomo Aguilera
EE.UU ante la emergencia de las RSI
Obviamente el panóptico de Foucault ha llegado al imperio estadounidense y el sentimiento de persecución constante se expande a través de las RSI. EE.UU. crea sofisticados medios de persecución, violando cada día más la privacidad y mediatizando la libertad de información. En esa ambigua dinámica de censurar lo que no conviene a los intereses hegemónicos estadounidenses, han creado un sistema de seguimiento y monitoreo contra los usuarios en la red.
La tecnología llega a delinquir tanto en la rivalidad de los usuarios de las nuevas tecnología que, según revela el diario Washinton Post,  les posibilita “(…) exploración Web y análisis de texto en móviles y su contenido en tiempo real. Con la vigilancia de escaneo se puede detectar posibles mensajes terroristas o criminales en SMS, mensajería instantánea, Twitter, correos electrónicos, Facebook, blogs, fórums (…)”[11]
Para ello se amparan en leyes como la Patriot Act, que otorga al gobierno de los EE.UU. el poder  de vigilancia, seguimiento, obtención de datos o detenciones amparados en la supuesta amenaza del terrorismo.  Ahora bien, el éxito de la comunicación alternativa y las redes sociales para Latinoamérica, radica en que se ha acudido, apreciándolas como un camino a la prosperidad en las relaciones sociales desde la red de redes. Resulta un caudal  para el desarrollo de una comunicación alternativa ante la hegemonía de EE.UU. sobre los grandes medios de difusión. Pero para penetrar en ella con éxito, debe hacerse con mensajes de contenido, que vayan más allá de la banalidad y las frases preconcebidas, que no tenga tabúes en despolitizar algunos elementos para hacerlos más comprensibles, en considerar los procesos políticos que se viven en la actualidad sin apartarnos del conocimiento teórico y no tildándolos como anti-sistémicos cuando apenas empiezan a nacer.
Otorgar propiedades radicales a movimientos contestatarios tempranamente puede brindarle de antemano una herramienta EE.UU. para luego “disertar” sobre las limitantes de algo que si bien no tiene grandes propuestas ni exquisitos programas, pudiera ser muy progresista en el contexto actual y alentar posibilidades de cambios. Las revoluciones empiezan por reformas y las reformas por protestas. La potencialidad contestataria de las redes sociales es enorme, pero debe tenerse sumo cuidado con él sobre-dimensionamiento, tanto teórico  como sociopolítico de las mismas.
En un intento por luchar en medio de la sociedad en red por una comunicación alternativa  y proactiva Pascual Serrano precisó: “(…) la reflexión sobre internet y periodismo debe ir más allá. En primer lugar porque el objetivo no es que una persona pueda publicar sino algo mucho más ambicioso, en segundo lugar porque además de luces hay sombras que debemos identificar, en tercer lugar porque están apareciendo elementos novedosos que debemos diseccionar como son las redes sociales. Y, por último, porque debemos intentar prever los escenarios futuros.”[12]
El elemento articulador de las redes sociales es otra de sus potencialidades, la capacidad para hallar mayores espacios de tolerancia, encontrando una sinergia entre los elementos de convergencia y los de divergencia, es otro de los retos que debe aceptar la izquierda. En esa dinámica se exige un mayor uso de las redes sociales, llenando de contenidos los mensajes políticos, articulando las otredades, en busca del logro mayor: la unidad, aquella por la cual tanto soñara el Apóstol y sobredimensionar la república de Martí en una América Nuestra con todos y para el bien de todos, para que el gigante de las Siete Leguas no avance más sobre nuestros pueblos.


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Ramonet, Ignacio. El nuevo “sistema-mundo”. Consultado el 1 Octubre 2011. Le Monde Diplomatique. En: www.monde-diplomatique.es

[1] “Agenda de libertad en Internet” según los Estados Unidos. En: www.cubadebate.cu
[3] El Departamento de Estado de EU abre su feed de Twitter en persa. En: http://mexico.cnn.com/mundo/2011/02/14/el-departamento-de-estado-de-eu-abre-su-feed-de-twitter-en-persa
[5] Asesinan a hombre cuya cabeza tenía precio en Facebook. En: www.cubadebate.cu
[6] Rosa Miriam Elizalde. EEUU retrasa la salida del Ejército Ciberespacial, pero no se entusiasmen demasiado. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114146.
Ver: 1), William J. Lynn III W. “La defensa de un nuevo dominio: Ciberestrategia del Pentágono.” / / Foreign Affairs. Septiembre / octubre de 2010. http://www.foreignaffairs.com/articles/66552/william-j-lynn-iii/defending-a-new-domain (29/08/2010) (2) S. Webster: “El Pentágono podrá aplicar la política de guerra preventiva en Internet”. 29 de agosto 2010. http://www.rawstory.com/rs/2010/0829/pentagon-weighs-applying-preemptive-warfare-tactics-internet/ (30/08/2010). (3) E. Nakashima: “El Pentágono considera ataques preventivos en el marco de la estrategia de ciber-defensa”. The Washington Post. 28 de agosto 2010. http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/08/28/AR2010082803849_pf.html (4) Daniel Lynn L. “Bosquejos de las amenazas informáticas y las medidas defensivas.” Servicio de Prensa del Ejército de los EEUU. http://www.defense.gov/news/newsarticle.aspx?id=60600
[7] El Pentágono crea un comando militar cibernético con 30.000 efectivos Véase en: www.abc.es. Consultado el 14/12/2010.
[8] Paula Gonzalo:  Obama y las redes sociales en el inicio de su campaña electoral. Enhttp://www.periodismociudadano.com/2012/01/31/obama-y-las-redes-sociales-en-el-inicio-de-su-campana-electoral/
[11] Véase: The Wall Street Journal revela tecnologías utilizadas por EEUU para la vigilancia
[12] Véase en: Pascual Serrano. La llegada de internet al periodismo. En: http://www.cubasi.cu/index.php?option=com_k2&view=item&id=1837:la-llegada-de-internet-al-periodismo