Mostrando las entradas con la etiqueta David Brooks. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta David Brooks. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de mayo de 2012

EEUU: El costo de la ''libertad'' por David Brooks

EEUU: El costo de la "libertad". Una bicoca, solo cuesta las libertades democraticas
David Brooks
La Jornada

La guerra dentro y fuera de Estados Unidos se ha vuelto una condición permanente de la vida en este país después de más de una década de sangre, detenciones, tortura y violaciones a los derechos humanos.

Tan es parte del acontecer cotidiano que ya ni se comenta tanto; simplemente existe. La de afuera se registra en datos, número de muertes, cifras de sangre. La interna es menos visible, incluso menos comentada, pero es lo que está cambiando la vida aquí, dentro del país, en el campo de batalla doméstico.

Una nueva norma: Ley de Autorización de Defensa Nacional, o NDAA, promulgada por el presidente Barack Obama a finales de diciembre de 2011, autoriza que el gobierno niegue el derecho a un proceso judicial imparcial a todos los que determina que son "terroristas" o simpatizantes de ese enemigo –incluidos ciudadanos estadunidenses– y mantenerlos en detención indefinida. 

La legislación, que permite el uso de las fuerzas armadas para detener a cualquier civil en cualquier parte del mundo, es tan ambigua, critican algunos, que puede colocar a casi cualquier ciudadano en riesgo. Acusan que la definición de "simpatizante del terrorismo" es tan amplia que pone en riesgo a activistas, intelectuales y hasta periodistas.

Por ello, veteranos de batallas políticas de las ultimas décadas, desde Daniel Ellsberg –quien filtró los famosos Papeles del Pentágono– hasta Noam Chomsky y el filósofo político Cornel West, entre otros, se han sumado a una demanda legal contra el gobierno de Obama impulsada por el ex corresponsal de guerra del New York Times y Premio Pulitzer Chris Hedges, con el argumento de que estas medidas son anticonstitucionales.

Hedges relata que si esta ley no es frenada implica que las autoridades tendrán "el poder de detener a cualquier ciudadano que no se subordine al Estado corporativo" y “permitirá al Estado de seguridad y vigilancia marcar como terroristas a movimientos y manifestantes no violentos, junto con críticos sociales y políticos, que en la imaginación del gobierno tienen cualquier huella de vínculo con Al Qaeda y ‘fuerzas asociadas’”. Con ello se generará un mayor clima de sospecha y temor entre esta sociedad y se suprimirá aún más la disidencia, advierte en un artículo en Truthdig.
La fórmula aplicada desde el inicio en esta "guerra" contra el "terrorismo" permanece: o estás con nosotros o estás con el enemigo, subraya Hedges, y advierte que con ello se ha creado un monstruo. “Nuestras 16 agencias de inteligencia nacionales y un ejército de contratistas privados se nutren de la paranoia, el rumor… y la demonización de la libre expresión crítica y otras narrativas inventadas. Justifican su existencia y su consumo de vastos recursos gubernamentales convirtiendo hasta lo más banal y mundano en una amenaza potencial. Y para cuando terminen, esta nación será un gulag”, advierte Hedges.
Vale recordar que el Washington Post reportó hace un par de años que ahora existen mil 271 agencias gubernamentales y mil 931 empresas privadas que trabajan en tareas relacionadas con la "seguridad nacional" e inteligencia, con cientos de miles de trabajadores en 10 mil puntos de todo el país, resultado de la ampliación sin precedente del aparato de seguridad nacional.

Los costos graves en supresión y limitación de derechos civiles y humanos se han producido, y denunciado, desde la declaración de la nueva "guerra contra el terrorismo" en 2001. Además de lo que ya se sabe con los casos de Guantánamo y otros centros de detención, donde se viola la piedra angular del sistema legal estadunidense –el habeas corpus, que proviene de la Carta Magna–, junto con el uso de tortura y más, ahora las tácticas y armas de esta guerra antes reservadas sólo para extranjeros se emplean cada vez más contra estadunidenses.

Mientras tanto, las guerras que Estados Unidos ha llevado a cabo durante más de una década tienen costos imposibles de medir en términos humanos. Los datos ofrecen sólo un vistazo, ausente de lágrimas, sufrimiento, gritos, llanto, furia, tristeza, desolación…. Ajá, todo eso a lo que los machos se refieren cuando reiteran que "la guerra es el infierno".

Los costos en vidas y tesoro, según el informe más completo que se ha realizado, por el Instituto Watson de la Universidad Brown, sólo hasta mediados de 2011 incluyen: 6 mil 381 militares estadunidenses muertos (dato actualizado hasta esta semana), junto con dos mil 300 contratistas, 9 mil 922 agentes de fuerzas de seguridad iraquíes, 8 mil 756 de las fuerzas de seguridad de Afganistán, 3 mil 520 de las fuerzas de seguridad de Pakistán, 11 mil 700 civiles afganos, 125 mil civiles iraquíes, 35 mil 600 paquistaníes, 10 mil insurgentes afganos, 168 periodistas y 266 trabajadores humanitarios. Todos estos, con otros pocos más, dan un total (y es el cálculo más conservador del informe) de casi 225 mil muertos.

Además están los heridos, incluidos más de 99 mil estadunidenses, 51 mil contratistas privados y, por supuesto, militares y civiles en Irak, Afganistán y Pakistán; todos suman un total de 365 mil 383. Los desplazados por estos conflictos incluyen 3 millones 315 mil civiles afganos, 3 millones 500 mil civiles iraquíes y un millón de civiles paquistaníes para un total de 7 millones 815 mil.
En tesoro, el presupuesto oficial del Congreso para estas guerras en Irak y Afganistán asciende a un billón 300 mil millones de dólares, pero los cálculos totales, incluidos costos relacionados en varios rubros, de estos conflictos para los contribuyentes estadunidenses son de entre 3 billones 700 mil millones y 4 billones 400 mil millones. (Para información completa, ver página del proyecto: costsofwar.org/).

Obama y su contrincante republicano en las elecciones debatirán quién es el mejor "comandante en jefe". Disputarán en los próximos meses quién es más efectivo al enfrentar amenazas a la "libertad estadunidense" fuera y dentro del país.
Todo esto es, pues, un aspecto de la vida cotidiana en Estados Unidos. Dicen que es el "costo de la libertad". ■

Afortunados - David Brooks

publicado el viernes, 6 de abril de 2012 

Los ricos están gozando más que nadie de la recuperación económica luego de la peor crisis desde la depresión; o sea, los mismos que la provocaron son los más beneficiados con el rescate de la destrucción que generaron.

Los más ricos de los más ricos son los que gozan más que todos. Unas 15 mil familias, las que cuentan con ingresos promedio de 23.8 millones de dólares, vieron sus ingresos crecer 21.5 por ciento en 2010 (4.2 millones adicionales). Representan el 0.01 por ciento más rico, y concentraron más de un tercio (37 por ciento) del incremento de los ingresos en ese año de recuperación económica.

Los integrantes del famoso 1 por ciento tan identificado por el movimiento Ocupa Wall Street recaudaron 93 por ciento del ingreso adicional creado en el país en 2010 sobre 2009, un total de 228 mil millones de dólares. El 1 por ciento que goza de por lo menos 352 mil dólares en ingresos anuales y en promedio un millón y pico, tuvo un incremento en su ingreso del 11.6 por ciento (106 mil adicionales).
El 99 por ciento –o sea, todos los demás– se quedó con sólo 7 por ciento del ingreso adicional generado por la recuperación en 2010; esto es, 80 dólares por persona.

Estos cálculos, de una investigación de los economistas franceses Thomas Piketty y Emmanuel Saez, que estudiaron los datos oficiales de tributo hacendario, y resumidos en un artículo de Steven Rattner en el New York Times, sólo confirman lo que todos sienten a diario: este país hoy es de, para y por los ricos.

La economía creció 3 por ciento en el último trimestre de 2011, reportó el gobierno la semana pasada, comparado con 1.8 por ciento en el tercer trimestre de 2011. Pero, como sugieren las tendencias de 2010 –el año más reciente con cifras completas–, casi todo el tesoro adicional generado se sigue concentrando en el 1 por ciento más rico.

Robert Reich, ex secretario del Trabajo, profesor e intelectual público, señala que las recuperaciones económicas recientes han beneficiado cada vez más a los más ricos. El 1 por ciento obtuvo 45 por ciento del crecimiento económico durante la presidencia de Bill Clinton en los 90, y 65 por ciento durante los tiempos de su sucesor, George W. Bush. Ahora, con Barack Obama, obtiene 93 por ciento del incremento en la generación de la riqueza nacional

Reich señala que casi nadie más abajo del 10 por ciento más rico registró una mejora en su ingreso y que, de hecho, la mayoría del 90 por ciento de abajo hoy es más pobre. El ingreso ajustado promedio fue de 29 mil 840 dólares anuales en 2010, 127 menos que 2009 y casi 5 mil dólares menos que en 2000. A la vez, las prestaciones otorgadas por patrones también están en declive; menos trabajadores gozan de seguro de salud y planes de jubilación de sus empresas.

Y por supuesto los ricos son los inversionistas más grandes, y resulta que la bolsa de valores tuvo un incremento de billón y medio sólo en el último trimestre de 2011, mientras los del 90 por ciento tienen casi siempre sus casas como el mayor de sus bienes, pero el valor de sus inmuebles se ha desplomado más de un tercio desde 2006.

Peor aún: no sólo los incrementos en ingresos se han concentrado, sino ha habido un traslado masivo de abajo hacia arriba. Andrew Hacker reporta en la New York Review of Books que, según sus cálculos basados en el censo oficial, desde 1985 el 60 por ciento de la población de abajo ha perdido 4 billones de dólares, la mayoría de los cuales se han trasladado al 5 por ciento más rico. No es casualidad que Estados Unidos sea en este momento tal vez el país “avanzado” más desigual del mundo.

A pesar de todo, los republicanos en el Congreso y sus precandidatos presidenciales favorecen hacer aún más marcado este desequilibrio entre el 1 y el 99 por ciento al presentar propuestas para reducir aún más los impuestos sobre los más ricos y reducir cada vez más los servicios públicos de salud, educación y empleo para las grandes mayorías. Por su parte, el gobierno de Obama anuncia cada día el gran éxito de sus políticas económicas evidente en la recuperación, pero, por supuesto, no menciona que benefician casi exclusivamente a los más ricos

Todo esto en medio de un ciclo electoral donde la economía es el tema que determinará casi todo. Con ello, el gran debate es entre las políticas económicas que benefician a los más ricos con Obama y las de republicanos que dicen que los ricos se deben beneficiar aún más.

La batalla electoral, por cierto, es financiada por los más ricos. El gasto de agrupaciones independientes en las elecciones se ha incrementado más de 108 por ciento en lo que va de este ciclo comparado con los niveles en 2008. Todos esperan que la inversión de los ricos en esta elección será la mayor jamás ocurrida (recientemente unos donantes acaudalados se comprometieron a invertir 100 millones para derrotar a Obama). A través de nuevas entidades conocidas como Súper PAC, los ricos pueden donar cantidades sin límite para favorecer a un partido o un candidato, siempre que la entidad no “coordine” sus esfuerzos con una campaña electoral. En 2011 los Súper PAC recaudaron 62 millones; la mitad de este total provino sólo de 22 donantes

Las políticas que han transformado la economía y a la sociedad en este país a favor de los más ricos ahora se aplican a la política. “En el transcurso de las últimas décadas, el poder del dinero concentrado ha subvertido a las profesiones, destruido a los pequeños inversionistas, destruido al Estado regulador, corrompido en masa a legisladores y exprimido repetidamente a la economía. Ahora ha venido por nuestra democracia”, afirma Thomas Frank en un artículo en Harper’s, donde detalla cómo los ricos ahora son los que seleccionan a los candidatos presidenciales en este país.

Es cada vez más difícil describir este país como una “democracia”, a menos que los ricos sean el demos mientras todos los demás sólo tienen la opción de comprar boletos de lotería para poder ingresar al 1 por ciento y, con ello, ser admitidos a participar en determinar el destino de su país. La democracia aparentemente no es gratuita

martes, 1 de mayo de 2012

Estados Unidos: El Renacimiento del primero de mayo

por  David Brooks 


Existe una nueva conciencia en torno al primero de mayo y su relevancia para una reforma, nutrida por el movimiento Ocupa Wall Street, escribió recientemente Noam Chomsky Existe una nueva conciencia en torno al primero de mayo y su relevancia para una reforma, nutrida por el movimiento Ocupa Wall Street, escribió recientemente Noam Chomsky Foto Mike Fleshman
Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país.

En todo el mundo se celebra el primero de mayo, menos en su lugar de nacimiento: Estados Unidos, hasta que primero los inmigrantes y ahora Ocupa Wall Street hicieron recordar ese suceso de indignación.

Esta semana, inmigrantes, sindicalistas, estudiantes y el movimiento Ocupa evocan a los mártires de Chicago, cuya lucha se conmemora en todo el mundo como el Día de los Trabajadores. Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país al celebrarse un día para el 99 por ciento, o sea, para los de abajo.

Que la historia sea evocada es algo extraordinario en este país que, tal vez más que cualquier otro, se distingue por su amnesia. Los inmigrantes resucitaron al primero de mayo a mediados de la década pasada, cuando millones se movilizaron ese día en demanda del respeto, la legalización y la dignidad. Con ello, desde sus diversos orígenes en decenas de puntos alrededor del mundo regresaron la memoria de esta lucha al país donde nació.

Noam Chomsky escribió recientemente que “la gente parece saber lo del primero de mayo en todas partes menos donde se originó, aquí en Estados Unidos. Eso es porque los que tienen el poder han hecho todo lo posible por borrar su significado real… Hoy hay una nueva conciencia, nutrida por la organización de Ocupa Wall Street en torno al primero de mayo, y su relevancia para la reforma y tal vez la revolución eventual”.

El origen del primero de mayo fue una huelga general nacional que estalló ese día en 1886 en Estados Unidos, con cientos de miles de trabajadores por todo el país en demanda de la jornada laboral de ocho horas. El 2 de mayo de ese año, en una fábrica en Chicago que había expulsado a sus trabajadores, la policía abrió fuego contra los obreros y en respuesta se convocó a un mitin de la indignación en la Plaza Haymarket el 4 de mayo, la cual fue pacífica hasta que provocadores generaron un ambiente tenso y alguien –hasta la fecha nadie sabe quién– arrojó una bomba que mató a varios, incluidos siete policías. Las autoridades acusaron a los líderes del movimiento, los cuales eran anarcosindicalistas. Fueron detenidos, fueron enjuiciados y ejecutados; ahora son recordados como los mártires de Chicago.

Sindicatos y movimientos sociales por todo el mundo difundieron el mensaje de esta lucha y en Estados Unidos movimientos radicales festejaron la herencia de esta rebelión, sobre todo el Partido Comunista en los años 30 y 40, hasta que el macartismo logró sofocar la memoria. En tanto, oficialmente, el llamado Día del Trabajo en Estados Unidos se marca el primer lunes de septiembre de cada año.
Por ello, que esta fecha reaparezca es una hazaña sorpresiva. “El primero de mayo será un grito de emergencia nacional en más de cien ciudades sobre las condiciones económicas en Estados Unidos… otro paso importante en el crecimiento de un movimiento de resistencia popular en la última superpotencia mundial. El primero de mayo, el movimiento Ocupa, el movimiento de derechos inmigrantes, el movimiento laboral y el movimiento estudiantil marcharán en el país y se organizarán en solidaridad por la justicia económica. Somos el 99 por ciento”, declaró Ocupa a los medios esta semana.

Douglas Schoen, director de una encuestadora reconocida que trabaja para el Partido Demócrata, afirmó recientemente que el movimiento Ocupa, aun con menos visibilidad en las calles, ha tomado control del debate político en Estados Unidos en este año electoral. Afirma que más allá de que su presencia ha generado un amplio dialogo público, los demócratas y sus aliados han hecho que la injusticia económica –el tema introducido por Ocupa– esté en el centro de su mensaje electoral. En su artículo en The Daily Beast/Newsweek, Schoen indicó que las acciones de Ocupa continúan presionando el debate formal, y que el primero de mayo se mostrará si esto continuará creciendo. No se equivoquen; el impacto de Ocupa Wall Street ya ha sido considerable y el movimiento permanece como una fuerza clara que tendrá que ser reconocida en la elección general y, muy probablemente, por el futuro visible, concluye.

Con el llamado de Ocupa, sindicatos e inmigrantes, algo nuevo brota de algo viejo. El primero de mayo, por definición, es algo que está directamente vinculado a un movimiento que buscaba, en 1886, rescatar algo básico, una medida de autodeterminación de la vida de los trabajadores. También es un momento que involucra la eterna lucha por los derechos laborales, los inmigrantes, también contra la represión y la respuesta del gran capital; o sea, todo lo que está presente hoy día. A la vez es un rescate de la larga tradición radical estadunidense, del anarquismo, el movimiento comunista, de diversos movimientos sociales, desde los de derechos civiles, antiguerra, por derechos de los gays y de la mujer, y el de los estudiantes, como el altermundista, de repente todos reconociendo a los otros bajo el lema: somos el 99 por ciento.

Tal vez no sea más que una muestra de posibilidades, tal vez es ya algo que será cooptado por este sistema brillante que logra absorber estas expresiones una y otra vez, y convertirlas en comercio (camisetas, la música, la moda, etcétera). Pero tal vez es un renacimiento. La historia no sólo es un recuerdo, sino que se vuelve parte del presente, y con ello asoma, una vez más, la posibilidad de que otro Estados Unidos es posible.

A fin de cuentas, ese futuro era el que estaban forjando los mártires de Chicago, y tal vez está por comprobarse de nuevo, este primero de mayo, que todos los que luchan por todos nunca mueren, sino renacen cada vez que se retoma esa lucha.

Tomado de La Jornada

Renacimiento, David Brooks

En todo el mundo se celebra el primero de mayo, menos en su lugar de nacimiento: Estados Unidos, hasta que primero los inmigrantes y ahora Ocupa Wall Street hicieron recordar ese suceso de indignación.
Esta semana, inmigrantes, sindicalistas, estudiantes y el movimiento Ocupa evocan a los mártires de Chicago, cuya lucha se conmemora en todo el mundo como el Día de los Trabajadores. Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país al celebrarse un día para el 99 por ciento, o sea, para los de abajo.
Que la historia sea evocada es algo extraordinario en este país que, tal vez más que cualquier otro, se distingue por su amnesia. Los inmigrantes resucitaron al primero de mayo a mediados de la década pasada, cuando millones se movilizaron ese día en demanda del respeto, la legalización y la dignidad. Con ello, desde sus diversos orígenes en decenas de puntos alrededor del mundo regresaron la memoria de esta lucha al país donde nació.
Noam Chomsky escribió recientemente que “la gente parece saber lo del primero de mayo en todas partes menos donde se originó, aquí en Estados Unidos. Eso es porque los que tienen el poder han hecho todo lo posible por borrar su significado real… Hoy hay una nueva conciencia, nutrida por la organización de Ocupa Wall Street en torno al primero de mayo, y su relevancia para la reforma y tal vez la revolución eventual”.
El origen del primero de mayo fue una huelga general nacional que estalló ese día en 1886 en Estados Unidos, con cientos de miles de trabajadores por todo el país en demanda de la jornada laboral de ocho horas. El 2 de mayo de ese año, en una fábrica en Chicago que había expulsado a sus trabajadores, la policía abrió fuego contra los obreros y en respuesta se convocó a un mitin de la indignación en la Plaza Haymarket el 4 de mayo, la cual fue pacífica hasta que provocadores generaron un ambiente tenso y alguien -hasta la fecha nadie sabe quién- arrojó una bomba que mató a varios, incluidos siete policías. Las autoridades acusaron a los líderes del movimiento, los cuales eran anarcosindicalistas. Fueron detenidos, fueron enjuiciados y ejecutados; ahora son recordados como los mártires de Chicago.
Sindicatos y movimientos sociales por todo el mundo difundieron el mensaje de esta lucha y en Estados Unidos movimientos radicales festejaron la herencia de esta rebelión, sobre todo el Partido Comunista en los años 30 y 40, hasta que el macartismo logró sofocar la memoria. En tanto, oficialmente, el llamado Día del Trabajo en Estados Unidos se marca el primer lunes de septiembre de cada año.
Por ello, que esta fecha reaparezca es una hazaña sorpresiva. “El primero de mayo será un grito de emergencia nacional en más de cien ciudades sobre las condiciones económicas en Estados Unidos… otro paso importante en el crecimiento de un movimiento de resistencia popular en la última superpotencia mundial. El primero de mayo, el movimiento Ocupa, el movimiento de derechos inmigrantes, el movimiento laboral y el movimiento estudiantil marcharán en el país y se organizarán en solidaridad por la justicia económica. Somos el 99 por ciento”, declaró Ocupa a los medios esta semana.
Douglas Schoen, director de una encuestadora reconocida que trabaja para el Partido Demócrata, afirmó recientemente que el movimiento Ocupa, aun con menos visibilidad en las calles, ha tomado control del debate político en Estados Unidos en este año electoral. Afirma que más allá de que su presencia ha generado un amplio dialogo público, los demócratas y sus aliados han hecho que la injusticia económica -el tema introducido por Ocupa- esté en el centro de su mensaje electoral. En su artículo en The Daily Beast/Newsweek, Schoen indicó que las acciones de Ocupa continúan presionando el debate formal, y que el primero de mayo se mostrará si esto continuará creciendo. No se equivoquen; el impacto de Ocupa Wall Street ya ha sido considerable y el movimiento permanece como una fuerza clara que tendrá que ser reconocida en la elección general y, muy probablemente, por el futuro visible, concluye.
Con el llamado de Ocupa, sindicatos e inmigrantes, algo nuevo brota de algo viejo. El primero de mayo, por definición, es algo que está directamente vinculado a un movimiento que buscaba, en 1886, rescatar algo básico, una medida de autodeterminación de la vida de los trabajadores. También es un momento que involucra la eterna lucha por los derechos laborales, los inmigrantes, también contra la represión y la respuesta del gran capital; o sea, todo lo que está presente hoy día. A la vez es un rescate de la larga tradición radical estadunidense, del anarquismo, el movimiento comunista, de diversos movimientos sociales, desde los de derechos civiles, antiguerra, por derechos de los gays y de la mujer, y el de los estudiantes, como el altermundista, de repente todos reconociendo a los otros bajo el lema: somos el 99 por ciento.
Tal vez no sea más que una muestra de posibilidades, tal vez es ya algo que será cooptado por este sistema brillante que logra absorber estas expresiones una y otra vez, y convertirlas en comercio (camisetas, la música, la moda, etcétera). Pero tal vez es un renacimiento. La historia no sólo es un recuerdo, sino que se vuelve parte del presente, y con ello asoma, una vez más, la posibilidad de que otro Estados Unidos es posible.
A fin de cuentas, ese futuro era el que estaban forjando los mártires de Chicago, y tal vez está por comprobarse de nuevo, este primero de mayo, que todos los que luchan por todos nunca mueren, sino renacen cada vez que se retoma esa lucha.