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jueves, 17 de mayo de 2012

Estados Unidos: ¿Apenas empieza?


Ocupa está de regreso, fue el titular en medios por todo el país, en voces esperanzadas de jóvenes y veteranos de luchas sociales, en voces alarmadas por algunas autoridades, después de que decenas de miles respondieron a la convocatoria de Ocupa Wall Street a festejar un día por el 99 por ciento el 1º de mayo, y con ello rescatan los fantasmas de la historia de los rebeldes de este país, incluidos los inmigrantes de hace un siglo y los de hoy.

David Brooks / LA JORNADA

Manifestación del movimiento Ocupa Wall Street
“Estoy aquí porque quiero acabar con el imperialismo”, le contesta un manifestante de Ocupa Wall Street a un reportero de un noticiero de televisión local de Nueva York que preguntaba sobre la amplia gama de temas que congregaron a miles el 1º de mayo. “¿Y cómo va eso?”, le preguntó el reportero audaz. “Bastante bien”, le respondió el joven afroestadunidense con amplia sonrisa.

De repente aquí se vale afirmar cosas que antes estaban fuera del debate público –hasta lo que se oye ingenuo e inocente, como cambiar el mundo/país, derrotar el imperialismo, luchar por justicia, dignidad, paz y libertad. El debate, hasta hace poco, era reducido a propuestas pragmáticas y peticiones bien elaboradas que se presentan ante los poderosos, quienes, con todo gusto, escuchaban e invitaban a foros, talleres y seminarios para abordar todos los temas, y así dar la impresión de que en este país el juego está abierto a todos (si se portan bien).
Pero al surgir el movimiento Ocupa –como ocurrió con la rebelión popular en Wisconsin hace unos meses y, unos años atrás, con las movilizaciones masivas de inmigrantes o con el movimiento altermundista que surgió en Seattle– tembló la cúpula por la sola razón de que los opositores decidieron no jugar en el tablero oficial, o sea, rehusaron jugar el juego y aceptar sus reglas.

Ocupa está de regreso, fue el titular en medios por todo el país, en voces esperanzadas de jóvenes y veteranos de luchas sociales, en voces alarmadas por algunas autoridades, después de que decenas de miles respondieron a la convocatoria de Ocupa Wall Street a festejar un día por el 99 por ciento el 1º de mayo, y con ello rescatan los fantasmas de la historia de los rebeldes de este país, incluidos los inmigrantes de hace un siglo y los de hoy. Expulsado de sus campamentos y de las primeras planas durante el invierno, Ocupa mostró que sigue ocupando parte del debate nacional.

Estas voces no reaparecieron sólo por un día; están por todas partes todo el tiempo o, como ellos dicen, todo el día, toda la semana, ocupa Wall Street. Y ahí mero, en Wall Street, se oyen todos los días nuevas palabras. “Soy un ocupa, soy el jardinero, soy el estudiante, soy el gay… Soy un ocupa, muéstrame respeto. Yo deseo que muera todo este sistema corrupto”, se escucha de boca de un joven en las escalinatas del monumento a Washington frente a la Bolsa de Valores en Nueva York, mezcla de poema y discurso (después se descubre que sus padres fueron militares que murieron en Afganistán). A su lado, otro afirma ante una bola de turistas y empleados: estamos perdiendo la paciencia con la opresión, nos vamos a levantar, estamos hartos del futuro que nos ofrecen, estamos perdiendo la fe en este sistema, y otra voz advierte: no es aceptable la complacencia en una crisis, y denuncia los efectos de los medios y los juegos de video, y los Facebook y más, sañalando que éstas son las armas de distracción masiva. Todo esto desde lo que llaman la jaula de libre expresión, una sección bordada por barreras de metal donde las autoridades permiten no más de 25 manifestantes para su libre expresión en esta zona, donde todos los días jóvenes y viejos recitan estos mensajes.

Algunos dicen, incluso aliados progresistas, que todo está escasamente enfocado, muy idealista, muy disperso y que no puede llegar muy lejos. Pero parece que para las cúpulas es alarmante y potencialmente peligroso.

El despliegue masivo de policías en decenas de ciudades el 1º de mayo de nuevo ofreció comprobación visible. Pero también lo muestran las alertas emitidas por varias empresas y organizaciones, advirtiendo sobre posibles amenazas a la tranquilidad pública. Por ejemplo, el servicio de seguridad de la sede mundial de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York emitió una alerta a sus miles de empleados: “manifestantes de Ocupa Wall Street están llamando a que los trabajadores realicen una huelga general (el primero de mayo)… y también solicitan que estudiantes se sumen a su protesta y boicoteen clases ese día. Además, la policía de Nueva York ha alertado que podría haber planes para interrumpir el tráfico en algunos de los puentes, túneles y ferries…” ¡Uy, qué susto!

¿Qué provoca tal alarma? El hecho es que todos, TODOS, saben que el mensaje básico de Ocupa es innegable: el 1 por ciento ha concentrado la riqueza a un nivel sin precedente desde 1928, mientras 99 por ciento de la población –y sobre todo los trabajadores– han visto el fin de lo que se llamaba el sueño americano. Por eso, el vocabulario introducido por Ocupa se ha vuelto parte del diálogo nacional a todos los niveles y se ha integrado en los medios, en la política, en la academia, en todas partes, desde la Casa Blanca hasta esquinas olvidadas del país.

Noam Chomsky afirma que Ocupa es la primera respuesta organizada a la guerra de clase y la guerra contra los jóvenes también, librada por la cúpula empresarial durante los últimos 30 años a través de las políticas neoliberales en Estados Unidos, las mismas que se aplicaban al tercer mundo, y que justo lo que comparte Ocupa con la primavera árabe es que ambos son respuestas a las repercusiones de los programas neoliberales.

Algunos dicen que todo esto se está dispersando y no tiene futuro por no jugar sobre el tablero de la política nacional; otros dicen que el futuro depende de que este movimiento logre transformar ese tablero. Podría ser el fin, pero también, como dicen algunos, podría ser sólo un aviso de que el inicio se está acercando.

martes, 1 de mayo de 2012

Estados Unidos: El Renacimiento del primero de mayo

por  David Brooks 


Existe una nueva conciencia en torno al primero de mayo y su relevancia para una reforma, nutrida por el movimiento Ocupa Wall Street, escribió recientemente Noam Chomsky Existe una nueva conciencia en torno al primero de mayo y su relevancia para una reforma, nutrida por el movimiento Ocupa Wall Street, escribió recientemente Noam Chomsky Foto Mike Fleshman
Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país.

En todo el mundo se celebra el primero de mayo, menos en su lugar de nacimiento: Estados Unidos, hasta que primero los inmigrantes y ahora Ocupa Wall Street hicieron recordar ese suceso de indignación.

Esta semana, inmigrantes, sindicalistas, estudiantes y el movimiento Ocupa evocan a los mártires de Chicago, cuya lucha se conmemora en todo el mundo como el Día de los Trabajadores. Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país al celebrarse un día para el 99 por ciento, o sea, para los de abajo.

Que la historia sea evocada es algo extraordinario en este país que, tal vez más que cualquier otro, se distingue por su amnesia. Los inmigrantes resucitaron al primero de mayo a mediados de la década pasada, cuando millones se movilizaron ese día en demanda del respeto, la legalización y la dignidad. Con ello, desde sus diversos orígenes en decenas de puntos alrededor del mundo regresaron la memoria de esta lucha al país donde nació.

Noam Chomsky escribió recientemente que “la gente parece saber lo del primero de mayo en todas partes menos donde se originó, aquí en Estados Unidos. Eso es porque los que tienen el poder han hecho todo lo posible por borrar su significado real… Hoy hay una nueva conciencia, nutrida por la organización de Ocupa Wall Street en torno al primero de mayo, y su relevancia para la reforma y tal vez la revolución eventual”.

El origen del primero de mayo fue una huelga general nacional que estalló ese día en 1886 en Estados Unidos, con cientos de miles de trabajadores por todo el país en demanda de la jornada laboral de ocho horas. El 2 de mayo de ese año, en una fábrica en Chicago que había expulsado a sus trabajadores, la policía abrió fuego contra los obreros y en respuesta se convocó a un mitin de la indignación en la Plaza Haymarket el 4 de mayo, la cual fue pacífica hasta que provocadores generaron un ambiente tenso y alguien –hasta la fecha nadie sabe quién– arrojó una bomba que mató a varios, incluidos siete policías. Las autoridades acusaron a los líderes del movimiento, los cuales eran anarcosindicalistas. Fueron detenidos, fueron enjuiciados y ejecutados; ahora son recordados como los mártires de Chicago.

Sindicatos y movimientos sociales por todo el mundo difundieron el mensaje de esta lucha y en Estados Unidos movimientos radicales festejaron la herencia de esta rebelión, sobre todo el Partido Comunista en los años 30 y 40, hasta que el macartismo logró sofocar la memoria. En tanto, oficialmente, el llamado Día del Trabajo en Estados Unidos se marca el primer lunes de septiembre de cada año.
Por ello, que esta fecha reaparezca es una hazaña sorpresiva. “El primero de mayo será un grito de emergencia nacional en más de cien ciudades sobre las condiciones económicas en Estados Unidos… otro paso importante en el crecimiento de un movimiento de resistencia popular en la última superpotencia mundial. El primero de mayo, el movimiento Ocupa, el movimiento de derechos inmigrantes, el movimiento laboral y el movimiento estudiantil marcharán en el país y se organizarán en solidaridad por la justicia económica. Somos el 99 por ciento”, declaró Ocupa a los medios esta semana.

Douglas Schoen, director de una encuestadora reconocida que trabaja para el Partido Demócrata, afirmó recientemente que el movimiento Ocupa, aun con menos visibilidad en las calles, ha tomado control del debate político en Estados Unidos en este año electoral. Afirma que más allá de que su presencia ha generado un amplio dialogo público, los demócratas y sus aliados han hecho que la injusticia económica –el tema introducido por Ocupa– esté en el centro de su mensaje electoral. En su artículo en The Daily Beast/Newsweek, Schoen indicó que las acciones de Ocupa continúan presionando el debate formal, y que el primero de mayo se mostrará si esto continuará creciendo. No se equivoquen; el impacto de Ocupa Wall Street ya ha sido considerable y el movimiento permanece como una fuerza clara que tendrá que ser reconocida en la elección general y, muy probablemente, por el futuro visible, concluye.

Con el llamado de Ocupa, sindicatos e inmigrantes, algo nuevo brota de algo viejo. El primero de mayo, por definición, es algo que está directamente vinculado a un movimiento que buscaba, en 1886, rescatar algo básico, una medida de autodeterminación de la vida de los trabajadores. También es un momento que involucra la eterna lucha por los derechos laborales, los inmigrantes, también contra la represión y la respuesta del gran capital; o sea, todo lo que está presente hoy día. A la vez es un rescate de la larga tradición radical estadunidense, del anarquismo, el movimiento comunista, de diversos movimientos sociales, desde los de derechos civiles, antiguerra, por derechos de los gays y de la mujer, y el de los estudiantes, como el altermundista, de repente todos reconociendo a los otros bajo el lema: somos el 99 por ciento.

Tal vez no sea más que una muestra de posibilidades, tal vez es ya algo que será cooptado por este sistema brillante que logra absorber estas expresiones una y otra vez, y convertirlas en comercio (camisetas, la música, la moda, etcétera). Pero tal vez es un renacimiento. La historia no sólo es un recuerdo, sino que se vuelve parte del presente, y con ello asoma, una vez más, la posibilidad de que otro Estados Unidos es posible.

A fin de cuentas, ese futuro era el que estaban forjando los mártires de Chicago, y tal vez está por comprobarse de nuevo, este primero de mayo, que todos los que luchan por todos nunca mueren, sino renacen cada vez que se retoma esa lucha.

Tomado de La Jornada