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sábado, 28 de abril de 2012

Paul Estrade: Prefacio del libro “Estado de sitio” de Salim Lamrani

Este libro presenta una realidad desconocida que los medios informativos encargados de seleccionar y descifrar la información tergiversan, ocultan deliberadamente, y muchas veces callan. Estos medios dominantes, múltiples pero unívocos, disimulan respecto a Cuba una realidad que Salim Lamrani se dedica a restituir aquí.
Cierto, los “especialistas” institucionales de Cuba y los enviados “especiales” a La Habana mencionan la existencia de un “embargo” en sus comentarios sobre las dificultades que padece el pueblo cubano. Siempre de la misma forma: del modo más breve y vago posible, al final de una frase, con una sola palabra. No pueden negar la existencia de un embargo, pero en sus análisis actúan como si no existiera. Así, para ellos no parece necesario recordar sus orígenes (ni, de hecho, el nombre del Estado responsable), sus motivaciones cambiantes, su carácter ilegal, sus modalidades perversas, su duración insoportable, sus efectos deplorables.
Para algunos, el embargo es un factor accidental, sin importancia, una circunstancia desprovista de sentido y de consecuencias. Cuando se dignan a hablar de él lo transforman en coartada e incluso en una ganga para Cuba. “¡Así se escribe la Historia!” diría Voltaire. Pero, ¡qué curiosa casualidad resulta esta convergencia!
No se podría explicar, en 2011 menos que nunca, que la única causa del actual y grave estancamiento de Cuba se debe al bloqueo que han impuesto los gobiernos estadounidenses desde 1960. Las reformas drásticas que se llevan a cabo en Cuba demuestran lo contrario. Algunos pretenden que el gobierno cubano utiliza desde hace décadas y con fines propagandísticos las sanciones injustas que afectan a su pueblo, para minimizar sus propios errores y las carencias de su sistema. Convendría, en este caso, explicar entonces por qué el gobierno de Estados Unidos no las ha eliminado, como se lo pide todos los años la Asamblea General de la ONU de modo casi unánime, y que en octubre de 2010, 187 Estados (contra 2: Estados Unidos e Israel, y 3 abstenciones: Micronesia, Islas Marshall y Palau) se lo pidieron otra vez votando la resolución “Necesidad de levantar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos de América”.
En efecto, el embargo resulta costoso e inútil y sus ejecutantes deberían rápidamente renunciar a él. Peor, el embargo proporciona un argumento cómodo al gobierno cubano y sería juicioso que sus instigadores lo suprimiesen enseguida.
Ahora bien, lo mantienen –Demócratas como Republicanos, Obama como Bush– contra el deseo de las naciones, contra la opinión mayoritaria de los ciudadanos de su país, contra los intereses vitales de la población cubana víctima del estado de sitio. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Con qué finalidad?
Salim Lamrani no se conforma con subrayar los daños humanos de este embargo de otro siglo (pensemos en el boicot de Haití) que dura desde hace medio siglo. Examina, punto por punto, las etapas de su elaboración y su reforzamiento, lo ubica en una perspectiva histórica y lo considera desde el punto de vista del derecho internacional. No le resulta difícil mostrar su injusticia. No obstante, lo hace sin énfasis, sin acrimonia, apoyándose, como de costumbre, en numerosas fuentes procedentes, en su mayoría, de documentos oficiales publicados en Estados Unidos.
Así, el autor acumula hechos precisos, fechados, establecidos, y reproduce todo un abanico de opiniones autorizadas. Mesurado en el tono, sobrio en la palabra, es prolijo en la demostración. ¿Demasiado serio? Desde luego el asunto tratado no incita a la broma, pero uno sonríe aquí y allá al leer las tonterías ocasionadas por la aplicación estricta del embargo. Uno aprende de la pluma de los jueces estadounidenses que importar delfines de Cuba o vender pianos a Cuba son negocios que atentan contra los intereses y la seguridad interior de Estados Unidos. Lo ridículo no mata desde hace tiempo. Pero el bloqueo mata, sólo por la prohibición de introducir en Cuba medicinas insustituibles.
Llámenlo como quieran –“bloqueo” o embargo–, las sanciones económicas que golpean a Cuba carecen de fundamento. Los pretextos bajo los cuales se justificaron en Washington se han desvanecido uno a uno. Además, ¿quién puede pretender que Cuba haya amenazado o amenace todavía a Estados Unidos? Todo el mundo sabe cuál de los dos Estados ha sido el agresor en el curso de la Historia y cuál ha sido el agredido, particularmente desde 1959. Todo el mundo sabe que la Bahía de Cochinos, donde intentaron desembarcar mercenarios en 1961, se encuentra en Cuba y no en California.
Todo el mundo también sabe –o debería saber– que cuando se derrumbaron las Torres gemelas de Nueva York, el gobierno cubano brindó inmediatamente su colaboración, y cuando el ciclón Katrina devastó Nueva Orleans, las autoridades cubanas ofrecieron espontáneamente su ayuda desinteresada. A pesar del recrudecimiento del embargo…
Los incontestables logros cubanos en los campos de la educación, la salud, la cultura y el deporte, se conquistaron también a pesar del embargo… El coste de éste, más allá del coste generado por las agresiones y las amenazas de intervención armada, fue evaluado en octubre de 2010 por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, en más de 750.000 millones de dólares (valor actual de esta moneda) por los pasados cincuenta años. Suma que permitiría saldar muchas deudas públicas, empezando por la de Cuba.
A pesar de la incongruencia de este “Estado de sitio” permanente y de la enormidad de los sufrimientos que ocasiona, el autor no alza el tono, no ironiza, no invectiva, incluso se muestra gentil con el Presidente Barack Obama, al que reconoce las medidas favorables para suavizar las condiciones de los viajes a Cuba. ¡Pero cuánto saldría engrandecido Obama de su estancia en la Casa Blanca si ordenara el levantamiento total del embargo! El Premio Nobel que recibió antes de lo debido aparecería merecido.
Francia, mediante su representante en la ONU, vota regularmente a favor de la resolución que promueve el levantamiento de este embargo. Pero el compromiso de Francia se detiene allí, mientras que en otras partes, en África o en Asia, promueve con ganas una política dura de “protección de las poblaciones civiles” que elabora, por desgracia, de modo totalmente inadecuado.
Salim Lamrani no nos dice lo que debemos hacer. Pero su exposición rigurosa sería inútil si los amigos de la Justicia y el Derecho no la usaran. Hay que difundir este libro convincente, implacable y fuerte. Hay que indignarse por el mantenimiento de este estado de sitio, combatirlo y contribuir así a su levantamiento incondicional.
Paul ESTRADE.

jueves, 12 de abril de 2012

Cuba frente a los desafíos del siglo XXI (Parte I): Entrevista a Ricardo Alarcón, Presidente del Parlamento cubano

Salim Lamrani (CENTER FOR INTERNATIONAL POLICY, especial para ARGENPRESS.info)
 

Presidente del Parlamento cubano desde 1992 y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, Ricardo Alarcón de Quesada es la tercera figura del gobierno cubano, después del Presidente Raúl Castro y del Primer Vicepresidente Antonio Machado Ventura. Profesor de Filosofía y diplomático de carrera, estuvo cerca de 12 años en Estados Unidos como embajador de Cuba en las Naciones Unidas. Alarcón se ha convertido, con el paso del tiempo, el portavoz del gobierno de La Habana. En esta larga entrevista de casi dos horas, Alarcón no rehúye ningún tema.

Habla del papel de Fidel Castro desde su retiro de la vida política y explica la presencia de Raúl Castro en el poder. Evoca también la reforma del modelo económico y social cubano así como los desafíos que esperan a la nación. Después, Alarcón aborda la cuestión migratoria y las relaciones con Estados Unidos bajo la administración Obama. Diserta también sobre la espinosa problemática de los derechos humanos y los presos políticos. Tampoco vacila en abordar el caso Alan Gross, contratista estadounidense encarcelado en Cuba, así como el caso de los cinco agentes cubanos encarcelados en Estados Unidos. La entrevista evoca el descubrimiento de importantes yacimientos petroleros en la zona económica exclusiva de Cuba del Golfo de México y sus posibles consecuencias. Finalmente la conversación termina con las relaciones con la Iglesia Católica y el Vaticano, la próxima visita del Papa Benedicto XVI, las relaciones con la Unión Europea, los vínculos con la nueva América Latina y el futuro de Cuba después de Fidel y Raúl Castro.

Fidel y Raúl Castro

Salim Lamrani: Señor Presidente, Fidel Castro abandonó el poder en 2006 por razones de salud. ¿En qué estado se encuentra actualmente y a qué dedica su tiempo?

Ricardo Alarcón de Quesada: Según mis informaciones, goza de una excelente salud si tomamos en cuenta la edad avanzada y las operaciones a las cuales tuvo que someterse. Tiene una vida muy activa. Pasa mucho tiempo leyendo y escribe regularmente sus reflexiones. También ha publicado varios libros. Actualmente se concentra en temas de investigación precisos, particularmente en la cuestión alimentaria y agrícola. Analiza las diferentes formas de producción agrícola posibles que permitirían resolver la grave crisis alimentaria que afecta al mundo, y particularmente a las regiones más pobres.
Fidel Castro es un hombre que dispone de centros de interés sumamente variados. Estudia todo tipo de temáticas y problemáticas, y debo confesar que está muy ocupado por ello.

SL: ¿Cómo se explica la presencia de Raúl Castro en el poder? ¿Acaso es por su lazo familiar con Fidel Castro? ¿No se trata de alguna forma de sucesión dinástica?

RAQ: De ninguna manera la presencia de Raúl Castro a la cabeza de la nación cubana se vincula con su relación parental con el líder de la Revolución Cubana que es Fidel Castro. Permítame explicarme. Raúl Castro ya ocupaba el puesto de Primer vicepresidente cuando Fidel Castro estaba en el poder. Había sido electo para ese cargo. Resultaba lógico entonces que sustituyera al Presidente en caso de vacío de poder. Del mismo modo que sería constitucionalmente normal que el Presidente del Senado francés sucediera al Presidente de la República francesa en caso de vacío de poder. Por otra parte, Raúl Castro fue electo Segundo secretario del Partido Comunista durante el Primer Congreso en 1975 y por ello ocupa actualmente el cargo de Primer secretario.

SL: ¿Pero acaso no ocupaba esas funciones por su estatus de hermano de Fidel Castro?

RAQ: Creo que la explicación es de orden histórico y no familiar. Permítame precisar mi pensamiento. Raúl, independientemente del hecho de que sea el hermano de Fidel, desempeñó un papel fundamental desde los primeros momentos de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista en 1956. Fue el organizador y el jefe del Segundo Frente del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra en 1958. Siempre fue considerado como el segundo jefe de la Revolución, desde la época de la lucha armada contra el régimen militar, por sus méritos personales y sus excepcionales cualidades de líder, y no por su relación familiar con Fidel Castro.
Nótese por otra parte que Raúl es el único miembro de la familia Castro en ocupar un puesto político en Cuba. Si se tratase de nepotismo, todos los miembros de su familia ocuparían puestos claves. Pero no es el caso. Fidel Castro tiene varios hermanos y hermanas pero ninguno ha desempeña un papel político en la historia de Cuba salvo Raúl. No obstante Fidel tiene un hermano mayor que se llama Ramón. Sepa usted que éste –ni ningún otro miembro de su familia– ha ocupado un puesto jerárquico nacional. Ramón trabaja en la agricultura, que constituye su principal centro de interés. Los hijos de Fidel Castro no son ministros. Repito, la presencia de Raúl Castro en el poder responde más bien a una lógica histórica que a un vínculo familiar.

SL: En 2008, tras su elección, Raúl Castro propuso al Parlamento que se consultara a Fidel Castro sobre todas las cuestiones estratégicas. Los diputados aceptaron esta propuesta. ¿Acaso no sería una discreta forma de gobernar por parte del líder histórico de la Revolución? ¿Quién toma realmente las decisiones en Cuba?

RAQ: En nuestro país las decisiones se toman de modo colegiado, incluso cuando Fidel Castro se encontraba en el poder. Raúl Castro ha insistido mucho en este aspecto, en la institucionalización del proceso revolucionario. Estamos preparando actualmente la conferencia del Partido que tendrá lugar en enero de 2012, con una participación muy amplia no sólo de todos los militantes sino también de los ciudadanos que no son miembros del Partido.
También el gobierno funciona como un órgano de dirección colectiva. El Consejo de Ministros se reúne todas las semanas. Del mismo modo, el Buró Político del Comité Central del Partido, así como el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, se reúnen todas las semanas para discutir, debatir y tomar las decisiones importantes.
Fidel Castro dispone de una autoridad moral y política muy fuerte que no proviene de un cargo, de una función o de una responsabilidad que habría conseguido mediante las elecciones en un momento dado, sino de su papel histórico. Por ello, como lo explicó Raúl Castro ante el Congreso, siempre se solicita su opinión para las cuestiones estratégicas de primera importancia. No participa en las reuniones que acabo de mencionarle pero cuando se trata de cuestiones de primer orden, se le consulta sistemáticamente.
Recuérdese no obstante que nos encontramos en un país donde se consulta a todo el mundo sobre casi todos los temas. Si existe una realidad en Cuba que es innegable, es el abundante número de reuniones donde la gente expresa sus puntos de vista y le puedo asegurar que los debates son animados pues las divergencias de opinión son reales. Los trabajadores, los militantes, los vecinos, absolutamente todo el mundo participa en ellos. Lógicamente, Fidel Castro tiene voz y voto. Resulta claro que no da su opinión sobre todo sino que se concentra más bien en las cuestiones fundamentales.

SL: Un sabio, si se puede decir

RAQ: Fidel no ocupa ninguna posición formal hoy día, pero sigue siendo Fidel Castro, el líder histórico de la Revolución, el que nos llevó a la victoria contra Batista. Sigue siendo el principal arquitecto de la resistencia frente a Estados Unidos desde hace más de medio siglo. Su opinión reviste lógicamente un carácter particular sobre lo que es de orden estratégico.

La reforma del modelo económico cubano

SL: En abril de 2011, el Congreso del Partido Comunista decidió reformar el modelo económico cubano. ¿A qué se debe este cambio? ¿En qué consiste exactamente?

RAQ: Nosotros, cubanos, nos hemos dado cuenta de que debíamos introducir importantes cambios en el proyecto económico y social de nuestro país, con el fin de salvar el socialismo, mejorarlo, perfeccionarlo. Tomamos en cuenta factores objetivos de la realidad. El socialismo cubano durante un largo periodo estuvo muy vinculado al socialismo basado en la Unión Soviética. Desde luego, ya no puede ser así. También resulta necesario tomar en cuenta factores globales presentes en la escena internacional. Por otra parte, conviene rectificar algunos aspectos de nuestro proyecto económico y social, que tenían sin duda un sentido en aquella época en la que se aplicaron, pero ya no se justifican. Algunas políticas que se tomaron en el pasado tenían una explicación coyuntural, pero ya no es el caso.
¿Qué buscamos exactamente? Tratamos alcanzar una mejor eficiencia económica, un uso más racional y eficaz de nuestros recursos naturales, materiales, económicos y financieros, los cuales son limitados. Debemos tomar en cuenta los principales factores externos relativos a Cuba, que son las sanciones económicas que nos impone Estados Unidos, y que no han dejado de intensificarse en los últimos años. Conviene también tomar en cuenta las realidades positivas, tales como los cambios importantes ocurridos en América Latina y el Caribe. Tras un análisis de los problemas de la sociedad cubana, una reflexión colectiva al respecto, llegamos a la conclusión de que había que introducir cambios para hacer frente a estas realidades objetivas y también porque estamos convencidos de que hay una mejor manera de proceder para construir una sociedad más justa.

SL: Cuba decidió reducir el papel del Estado.

RAQ: Efectivamente hemos decidido reducir el papel del Estado en nuestra sociedad. No hemos renunciado a la idea que la sociedad tiene una responsabilidad hacia sus ciudadanos. Seguimos convencidos de que el acceso a la salud, a la educación, a la cultura, a la seguridad social, a la asistencia social, a la jubilación, a las bajas de todo tipo, al bienestar son derechos humanos fundamentales. Estos sectores representan la mayor parte del presupuesto nacional y nos obligan a mantener cada año un déficit presupuestario de cierta importancia que tratamos de controlar y reducir, como la mayoría de los países del mundo. No obstante, en nuestro caso, ello no se hace en detrimento del papel fundamental del Estado.

SL: ¿Es decir?

RAQ: El Estado no renuncia a su papel y no pone en tela de juicio las conquistas sociales. Para mantener un acceso a la salud universal y gratuita, a la educación universal y gratuita y garantizar a todos las prestaciones sociales, el derecho a la jubilación, a la asistencia social, resulta imprescindible alcanzar la mayor eficiencia posible en la elaboración de los derechos sociales. Realizamos un trabajo de fondo con el fin de ofrecer un servicio de excelente calidad a menor costo, lo que no significa reducir el salario del maestro sino al contrario eliminar los gastos inútiles, inherentes a la burocracia. Se trata aquí de la perspectiva general para el resto de la economía.

SL: Uno de los objetivos es entonces acabar con los obstáculos burocráticos, con una salida del Estado de los sectores no estratégicos, tales como las peluquerías, por ejemplo.

RAQ: Raúl Castro ha evocado a menudo el caso de las peluquerías. ¿En qué momento afirmó Carlos Marx que el socialismo consistía en colectivizar las peluquerías? ¿En qué momento dijo que esta actividad, así como muchas otras, tenía que ser administrada y controlada por el Estado? La idea del socialismo siempre fue la socialización de los medios fundamentales de producción. Resulta claro que la acepción del término “fundamental” puede tener un espectro más o menos amplio. En cuanto a nosotros, estamos convencidos de que es imposible renunciar a ciertas cosas. No obstante, para el resto es indispensable reducir la implicación del Estado en tareas y actividades que la gente puede realizar ella misma, por su cuenta, de modo cooperativo. Ello permite al Estado reducir sustancialmente los costos y garantizar lo que consideramos derechos humanos fundamentales. Para ello, hay que liberar nuevas fuerzas productivas, permitir las iniciativas personales tanto en la ciudad como en el campo, con el fin de construir un socialismo a la cubana, que, en fin de cuentas, no consiste en responder a un dogma establecido, en seguir un ejemplo o en copiar un modelo preestablecido.

SL: Un socialismo que por lo tanto sería genuinamente cubano.

RAQ: Lo que actualmente caracteriza América Latina es que un cierto número de países, a su modo, están construyendo su propio socialismo. Durante mucho tiempo, uno de los errores fundamentales que cometió el movimiento socialista y revolucionario fue creer que existía un modelo de socialismo. En realidad no hay que hablar de socialismo sino de socialismos en plural. No hay un socialismo que sea similar a otro. El socialismo es “creación heroica” decía Mariátegui. Si se trata de creación, debe responder a realidades, motivaciones, culturas, situaciones, contextos y objetivos que no son idénticos, sino diferentes.

SL: ¿Cómo se decidió esta reforma del modelo económico?

RAQ: Nos encontramos frente a una situación experimental, desarrollada según un método muy cubano y –diría yo– muy socialista, es decir a través de un proceso constante, amplio y auténtico de consulta popular. El Partido propuso un proyecto de reforma del sistema económico. Este proyecto se debatió en todo el país, no sólo entre los militantes, sino también con todos los ciudadanos que quisieron participar en esas discusiones. El proyecto se modificó profundamente tras estos debates. Unos artículos se modificaron, algunos se propusieron, otros se eliminaron. El documento inicial se modificó en más de un 70% tras los debates ciudadanos y se propuso luego al Congreso del Partido. Se crearon varias comisiones con el fin de trabajar y reflexionar sobre el documento final y analizar las nuevas propuestas que surgieron después del gran debate nacional. Finalmente, se presentó un nuevo documento con 311 propuestas de cambio al Parlamento, el cual lo aprobó. Algunas medidas ya están en aplicación, otras se están elaborando y otras se hallan en fase de debate no en cuanto al contenido sino en cuanto al modo de realizarlas.
No creemos que haya muchos gobiernos en el mundo que se tomen el trabajo de consultar a la población antes de lanzar una política de transformación del sistema económico. No estamos convencidos de que los gobiernos que aplicaron medidas de austeridad drásticas, que redujeron los presupuestos de la salud y de la educación, que aumentaron la edad de la jubilación, por la crisis sistémica neoliberal que toca a numerosas naciones, hayan pedido la opinión de los ciudadanos sobre los cambios profundos que afectan ahora a su vida diaria.
De todo ello emergerá un socialismo nuevo, diferente del que tenemos actualmente pero siempre será socialismo y será sin lugar a duda más auténtico.

SL: ¿Acaso no se trataría de un regreso al capitalismo?

RAQ: No lo creemos, aunque es verdad que habrá más presencia en la sociedad cubana de mecanismos de mercado, de elementos que caracterizan la economía de mercado, del capitalismo, si prefiere.

SL: Desde el mes de noviembre de 2011, los cubanos pueden comprar y vender su vivienda o su coche. ¿Por qué algo que constituye la norma en el resto del mundo estaba prohibido, o por lo menos fuertemente controlado en Cuba?

RAQ: Permítame darle una explicación histórica. En los años 60, cuando se tomaron estas medidas, el objetivo era impedir la restauración capitalista con la acumulación de bienes. Tomemos el ejemplo de la Revolución que había hecho una reforma agraria, pero poco tiempo después volvió a surgir el latifundio. La Revolución Cubana no quería cometer el mismo error. Si el campesino que posee un pedazo de tierra gracias a la reforma agraria decidía vendérselo al latifundista más rico, dañaba los fundamentos de la reforma agraria, pues contribuía a una nueva acumulación de bienes y al resurgimiento del latifundio.
En cuanto a la vivienda, la reforma urbana había permitido que todos los cubanos tuvieran una vivienda limitando la concentración de propiedad. Usted puede pasear por La Habana y no encontrará absolutamente a nadie que viva en la calle o debajo de un puente, como es el caso en numerosas capitales occidentales. Puede existir un problema de saturación, con varias generaciones que viven bajo el mismo techo, pero nadie queda desamparado. No queríamos encontrarnos de nuevo con acaparadores de propiedades y por eso se impusieron restricciones, aunque no una prohibición total.

SL: ¿Y en cuanto a los coches?

RAQ: En cuanto a los coches, la cuestión es más compleja pues se trata de un producto de importación del cual depende la nación. Históricamente Cuba jamás tuvo una industria automovilística. Cuba produjo algunos medios de transporte colectivo, pero el automóvil jamás se produjo en Cuba. Existe también otro elemento fundamental que es el combustible, que siempre constituyó el talón de Aquiles de la economía cubana. Había que establecer entonces controles y algunas restricciones.
Conviene recordar que algunas de esas medidas de control son anteriores a la idea del socialismo cubano. Me refiero a menudo a un documento sumamente interesante que data de febrero de 1959, cuando se estableció en Cuba un control sobre las divisas y las importaciones. Así, hasta febrero de 1959, la burguesía cubana estaba acostumbrada a ir al banco para comprar dólares e importar un coche, perfume o artículos de lujo. Cuando triunfó la Revolución, una parte de la elite vinculada al antiguo régimen tomó el camino del exilio y entre esas personas se encontraba el presidente del Banco Nacional de Cuba.
El gobierno provisional que dirigía Manuel Urrutia nombró entonces al doctor Felipe Pazos a la cabeza de esa institución. Pazos había sido el fundador y primer presidente de esa entidad financiera nacional que nació en 1950 bajo el gobierno de Carlos Prío Socarrás. Pazos era un economista de prestigio, independiente y no era de izquierda. Había dirigido el Banco de 1950 a marzo de 1952, fecha que marcó el golpe de Estado de Fulgencio Batista. Cuando tomó su cargo, redactó un informe que entregó al presidente Urrutia –Fidel Castro sólo era jefe de las Fuerzas Armadas en aquella época– en el cual describía el estado de las finanzas cubanas y revelaba el saqueo de las reservas que hicieron los dirigentes del antiguo régimen antes de huir.
Pazos –no el Che Guevara, Raúl Castro u otro radical del Movimiento 26 de Julio– que era el representante emblemático de las clases pudientes, muy respetado por la burguesía de la época, decidió entonces establecer un control de cambios, suspender la venta de dólares e imponer un control estricto sobre las importaciones. Como presidente del Banco Nacional, había informado a Urrutia de que resultaba imperativo tomar esas medidas por el desastre financiero en el cual se encontraba la nación. La situación económica de Cuba era dramática y conviene reconocer que los elementos de tensión que existían en la economía cubana todavía no han desaparecido.
Así, a partir de los años 60, hubo una fuerte restricción sobre la importación de productos –incluso los coches– y ello ha persistido hasta hoy por razones económicas. Esa decisión –repito– la tomó un economista de prestigio, Felipe Pazo, que no era un radical o un comunista, sino más bien un conservador.
Existían dos tipos de situaciones. Los que ya poseían un coche antes del triunfo de la Revolución podían usarlo como les diera la gana, venderlo, etc. Después, dado que el Estado tenía el monopolio sobre las importaciones, el automóvil se vendía a los funcionarios a un precio subvencionado –a menudo apenas al 10% de su valor real– o a los elementos que se habían destacado por sus méritos. La contrapartida era que no podían venderlo, por evidentes razones “antiespeculación”. Así se limitaba la propiedad personal del automóvil y se destinaba a una función social. Si se legalizaba la venta de coches, la posesión de ellos no sería de los que tenían un uso social o los que lo habían conseguido por sus méritos, sino de los que disponían de los ingresos más importantes. Eso se justificaba así en aquella época. Había que impedir el desarrollo de la especulación sobre los coches puesto que el país, desde luego, no disponía de recursos suficientes para importarlos en masa ni para proporcionar el combustible necesario para su funcionamiento. Ahí también el Estado impuso algunas restricciones.

SL: ¿Cuál es la nueva situación?

RAQ: Ahora, vemos eso con una perspectiva diferente. Si uno es propietario de su vivienda –que es el caso del 85% de los cubanos– es posible venderla. ¿Por qué? Tomemos el caso de una familia que crece o que desea conseguir un bien más grande y el caso de otra familia que se reduce pues los hijos han crecido y se han casado, y que necesita una vivienda más modesta. Ahora les será posible proceder a un intercambio o a una venta. También es posible donarla, prestarla, arrendarla, etc. Antes sólo era posible el intercambio, así como alquilar una habitación. En realidad, se trata ahora de facilitar este tipo de transacciones y eliminar todos los obstáculos burocráticos.

SL: ¿Cuáles eran los obstáculos?

RAQ: Antes hacía falta una decisión administrativa del Instituto Nacional de la Vivienda. Para ello, era necesario un acuerdo de la Oficina Municipal de la Vivienda, luego había que conseguir una autorización a nivel provincial y por fin a nivel nacional. La burocracia era enorme y dado que se trataba de decisiones administrativas, eran fuentes de corrupción y de soborno.
Ahora, desde el 1 de diciembre de 2011, si dos personas desean intercambiar su vivienda sólo necesitan ir ante el notario con los títulos de propiedad. Se eliminaron todos los trámites burocráticos inútiles. Siempre hubo notarios en Cuba pero antes actuaban al final tras la obtención de las autorizaciones administrativas por parte del vendedor y del comprador.

¿Qué pasa en caso de litigio?

RAQ: En caso de litigio, si una persona reivindica por ejemplo algunos derechos sobre una transacción que se hizo, sea una venta o una permuta, los tribunales decidirán y tendrán la última palabra. Los burócratas no tendrán voz ni voto. Usted se da cuenta de que en un solo sector, logramos reducir de modo drástico la función administrativa y burocrática eliminando los trámites inútiles. Estas reformas permitirán resolver algunos problemas relativos a la vivienda facilitando las transacciones de venta y permuta.
En cuanto a los coches, será más simple porque existe un registro de vehículos desde hace mucho tiempo. Se trata de desburocratizar nuestra sociedad. La gran limitación reside en el hecho de que los particulares no pueden importar vehículos y –perdóneme la repetición– esa decisión la tomó hace cincuenta años Felipe Pazos y no Fidel Castro, antes de que Estados Unidos decretara un embargo comercial contra nuestra nación, antes de la Ley Torricelli de 1992, antes de la Ley Helms-Burton de 1996 y de los dos informes de la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre de 2004 y 2006, que agravan las sanciones económicas. Como usted se puede imaginar, estas sanciones han agravado nuestra economía nacional y nos han llevado a imponer un control estricto sobre las importaciones personales.
Del mismo modo, un candidato a la emigración podrá vender ahora su vivienda, antes de abandonar el país o donarla a su familia hasta el cuarto grado de consanguinidad. Antes, el Estado tomaba posesión de la vivienda abandonada y se la entregaba a otra familia. En adelante ya no será el caso.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuba: Que presenten la primera prueba

Cuba: Que presenten la primera prueba

Omar Pérez Salomón
En los últimos días se arreció la campaña de desinformación, relacionada con la muerte del recluso común cubano Wilman Villar Mendoza, con la participación de medios de comunicación al servicio del imperialismo norteamericano y sus aliados europeos.
Por tal motivo, les presento fragmentos del libro, Fidel Castro, Cuba y los Estados Unidos, conversaciones del periodista francés Salim Lamrani, con Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, publicado por la Editorial José Martí en el año 2007, y que mantiene total vigencia.
Salim Lamrani: En los medios de prensa de Occidente se habla mucho y con frecuencia se denuncian las condiciones de detención bastante difíciles en Cuba. ¿Qué impresión le causa eso?
Ricardo Alarcón: Cuando leo la descripción de las cárceles cubanas en la prensa internacional – aunque evidentemente ninguno de esos periodistas, tan prolijos sobre este tema, ha puesto nunca los pies en una prisión cubana – , tengo la impresión de que las prisiones de los demás países son hoteles cuatro estrellas.
Nuestras prisiones no son hoteles, pero los detenidos están recluidos en condiciones que les permiten conservar su dignidad humana. Aproximadamente el 70% de los reclusos realiza una actividad que es remunerada de las misma manera que para cualquier otro ciudadano libre. Reciben íntegramente un salario, como cualquier obrero de este país.
¿Qué otro país del mundo permite a sus presos trabajar y recibir un salario? ¡Ninguno!
Nuestros detenidos tienen acceso a la cultura y a la salud. Muchos de ellos cumplen las condenas en sus casas.
La propaganda enemiga ha contado muchas mentiras. Recuerdo la historia de Armando Valladares, un individuo que fue condenado a una larga pena por haber cometido atentados terroristas. Nunca se habló de esto en la prensa internacional de la época. Sin embargo, Valladares al inicio de la Revolución, escondía explosivos en paquetes de cigarrillos y los arrojaba en lugares frecuentados por el público. Esa es la razón por la que fue detenido y condenado.
SL: Fue liberado por la intervención de Francois Mitterrand, por intermedio de Régis Debray.
RA: El gobierno de Reagan había montado toda una puesta en escena en cuanto a este caso. ¡De un golpe, este terrorista se convirtió en poeta y paralítico! La cruz roja incluso le envió una silla de ruedas.
Le advertimos al gobierno francés que lo estaban engañando, ya que disponíamos de videos que mostraban a Valladares haciendo gimnasia todos los días. Pero no quisieron escuchar nada y continuaron dando crédito a esta burda propaganda.
SL: ¿Qué pasó después?
RA: Le hicimos el juego. Conducimos a Valladares al aeropuerto en su silla de ruedas y una vez allí, le explicamos que o se levantaba sin ayuda y subía al avión para ir a Francia, o seguía fingiendo y lo devolvíamos a la cárcel. Quizás usted conoce lo que siguió: saltó disparado de la silla de ruedas como un gato y subió corriendo al avión.
SL: Creo que Régis Debray cuenta esa escena en su libro, donde narra que el poeta no era poeta, que el paralítico en realidad gozaba de muy buena salud y que el cubano se convirtió en norteamericano.
RA: Así es. Valladares se convirtió de la noche a la mañana en embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Ginebra, para participar en la guerra de propaganda contra Cuba. Valladares salió de la prisión gozando de excelente salud. Sin embargo, pasó veinte años detrás de las rejas.
Se han contado muchos horrores sobre las prisiones cubanas, pero no hay un solo detenido que haya muerto en la cárcel o haya sido torturado en prisión. No existe un solo detenido que haya salido de la cárcel con mala salud. No existe un solo detenido contra el cual se haya ejercido la violencia física. No existe un solo detenido al cual se le haya privado de alimento. Decir lo contrario no constituye solo una ofensa al gobierno cubano, sino también un insulto al pueblo cubano, ya que este jamás permitiría la menor violación de los derechos humanos.
Por otra parte, entre paréntesis, el tratamiento humano que dimos a los presos durante la guerra contra Batista, explica por qué la victoria se logró tan rápido, en apenas dos años, contra un ejército muy poderoso desde el punto de vista militar. Nunca torturamos a un soldado de Batista que cayera prisionero. Por el contrario, si estaba herido, lo curábamos. Después, le proponíamos que se integrara a nuestra lucha, y si se negaba, le pedíamos simplemente que no se uniera más a su ejército.
Por esa razón, por ese trato humano, al final los soldados se rendían a nuestras fuerzas por cientos, pues sabían, se lo habían contado, que serían tratados bien, que no serían torturados, que serían alimentados y curados. Teníamos un código de conducta muy claro y una ética que encontramos hoy día en nuestro pueblo.
En resumen, no existe una sola prueba que corrobore todos los horrores de los que se nos acusa. No somos exigentes, pedimos una sola prueba, no dos, una sola. ¿Sabe por qué nadie ha sido capaz nunca de presentar una sola prueba? Simplemente porque todo eso no es más que un atajo de mentiras para denigrar a nuestra Revolución.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La diplomacia estadounidense y la disidencia cubana (2/2)


Por Salim Lamrani
La prioridad Yoani Sánchez
La diplomacia estadounidense ve en la bloguera Yoani Sánchez una alternativa creíble a la disidencia tradicional y confía en ella, lo que explica su fama internacional mientras que es une total desconocida en Cuba. “Pensamos que la joven generación de disidentes no tradicionales, como Yoani Sánchez, puede desempeñar un papel a largo plazo en una Cuba post-Castro”. Farrar aconseja así al Departamento de Estado a que concentre sus esfuerzos en esta disidente y le brinde más apoyo.
En efecto, la historia atípica de Yoani Sánchez suscita algunas interrogantes. Después de emigrar a Suiza en 2002, decidió regresar a Cuba dos años después, en 2004. En 2007, decidió integrar el universo de la oposición en Cuba al crear su blog Generación Y, y se vuelve una acérrima detractora del gobierno de La Habana.
Sus críticas son acerbas y poco matizadas. Presenta un panorama apocalíptico de la realidad cubana y acusa a las autoridades de todos los problemas. Según ella, Cuba es “una inmensa prisión con muros ideológicos” , un “barco que hace aguas a punto del naufragio” , donde “seres de las sombras, que como vampiros se alimentan de nuestra alegría humana, nos inoculan el temor a través del golpe, la amenaza, el chantaje.
El blog de Yoani Sánchez describe la realidad cubana de modo terrorífico y ningún aspecto positivo de la sociedad cubana aparece. Del mismo modo, elude minuciosamente el singular contexto geopolítico en el que se encuentra Cuba desde 1959. Sánchez tiene un discurso muy preciso que se acerca a menudo a la posición estadounidense. Así, minimiza el impacto de las sanciones económicas –“una excusa” para el gobierno cubano– afirmando que “el gobierno cubano es responsable al 80% de la crisis económica actual y el 20% es por las sanciones económicas” .
 La comunidad internacional, lejos de compartir esta opinión, condenó (187 países contra dos) el estado de sitio económico en 2010 por decimonovena vez consecutiva, al considerarlo como el principal obstáculo para el desarrollo de la isla. Justifica esta realidad por las nacionalizaciones ocurridas en los años 1960 y por la crisis de los misiles.42 Según ella, “el bloqueo ha sido el argumento perfecto del gobierno cubano para mantener la intolerancia, el control y la represión interna.
Si mañana levantaran las sanciones, dudo mucho de que se vean los efectos”. 43 En cuanto al caso de los cinco agentes cubanos condenados en 1998 a cadenas perpetuas en Estados Unidos por infiltrarse en grupúsculos responsables de atentados terroristas contra Cuba, la bloguera adopta también el punto de vista estadounidense y afirma que “los cinco realizaban actividades de espionaje” y que “dieron información que causó la muerte de varias personas”, una realidad que la fiscalía del tribunal de Miami reconoció que era incapaz de demostrar. 44 No obstante, la Corte de Apelación de Atlanta reconoció que no se trataba de un caso de espionaje, ni de un atentado contra la seguridad nacional.
No menos de diez Premios Nobel presentaron una petición Amicus Curiae a la Corte Suprema estadounidense exigiendo un juicio justo y la liberación de los cinco cubanos. Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y Alta comisaria de los derechos humanos de las Naciones Unidas entre 1997 y 2002, el Senado mexicano por unanimidad, con todas sus tendencias políticas juntas, la National Association of Criminal Defense Lawyers, los Cuban-American Scholars, el Ibero-American Federation of Ombudsmen, el National Jury Project, el William C Velazques Institute and the Mexican American Political Association, el National Lawyers Guild y la National Conference of Black Lawyers, el Civil Right Clinic de la Howard University School of Law, la International Association of Democratic Lawyers, la Florida Association of Criminal Defense Lawyers-Miami Chapter, el Center for International Policy y el Council on Hemispheric Affairs han pedido la liberación de los cinco cubanos.
Este caso jurídico ha sido denunciado varias veces. Amnistía Internacional considera a los cinco cubanos presos políticos. Por su parte, el coronel Lawrence Wilkerson, antiguo jefe de Estado Mayor del gabinete de ex secretario de Estado Colin Powell, ha condenado el juicio contra estas personas: “llega al colmo: castigar con cadena perpetua a hombres que vinieron aquí para determinar cómo y cuándo iba a ser atacado su país por personas que violan la ley norteamericana”. Según él, “Esto es una parodia de justicia.
Estos hombres no tenían armas, no planearon daño físico alguno contra Estados Unidos, y fueron motivados por la idea de proteger a sus compatriotas de una invasión y de ataques repetidos por cubanoamericanos residentes en la Florida”. Luego, agregó: “Tenemos que preguntarnos también, ¿cómo puede ser que hayamos llegado a constituir un santuario para presuntos terroristas? ¿Cómo puede ser que los Estados Unidos de América podrían ocupar un lugar en nuestra propia lista de patrocinadores del terrorismo”.
Del mismo modo, Yoani Sánchez minimiza las conquistas sociales del sistema cubano y afirma que “existía” en la Cuba de los años anteriores a la Revolución. Según ella, bajo la dictadura de Batista, “había una libertad de prensa plural y abierta, programas de radio de toda tendencia política”.
Por otra parte, defiende la ley de Ajuste Cubano –única en el mundo– aprobada por el Congreso estadounidense en 1966, que estipula que todo cubano que emigra legal o ilegalmente a Estados Unidos después del 1 de enero de 1959 consigue automáticamente el estatus de residente permanente al cabo de un año, así como diversas ayudas socio-económicas.49 Más insólito, piensa que el escritor colombiano Gabriel García Márquez no merecía su Premio Nobel de Literatura, por su amistad con Fidel Castro: “muchos escritores latinoamericanos merecían el Premio Nobel de Literatura más que Gabriel García Márquez”.
Consciente de que el objetivo del gobierno de Estados Unidos es derrocar al gobierno cubano, admite sin complejos que comparte el mismo objetivo: “Estados Unidos desea un cambio de gobierno en Cuba, pero es lo que deseo yo también”. Sánchez reafirma también su voluntad de imponer “un capitalismo sui generis” en Cuba. 
Así, en apenas un año de existencia, mientras que existen decenas de blogs más antiguos y no menos interesantes que el de Sánchez, la bloguera cubana consiguió el Premio de Periodismo Ortega y Gasset, dotado con 15.000 euros, el 4 de abril de 2008, otorgado por el diario español El País. De costumbre, este premio se otorga a prestigiosos periodistas o escritores que presentan una larga carrera literaria. Es la primera vez que una persona con el perfil de Sánchez lo obtiene.
De la misma forma, la bloguera cubana fue seleccionada entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time (2008), en compañía de George W. Bush, Hu Jintao y el Dalai Lama.54 Su blog fue incluido en la lista de los 25 mejores blogs del mundo de la cadena CNN y la revista Time (2008) y también logró el premio español Bitacoras.com así como The Bob’s (2008). El 30 de noviembre de 2008, el diario español El País la incluyó en su lista de las 100 personalidades hispanoamericanas más influyentes del año (lista en la cual no aparecen ni Fidel Castro, ni Raúl Castro).
La revista Foreign Policy hizo más todavía en diciembre de 2008, al incluirla entre los 10 intelectuales más importantes del año.57 La revista mexicana Gato Pardo hizo lo mismo en 2008.36 La prestigiosa universidad estadounidense de Columbia le concedió el premio María Moors Cabot.58 Y la lista es larga. 60 Por otra parte, el sitio Generación Y de Yoani Sánchez recibe 14 millones de visitas al mes y es el único que está disponible en no menos de 18 idiomas (inglés, francés, español, italiano, alemán, portugués, ruso, esloveno, polaco, chino, japonés, lituano, checo, búlgaro, holandés, finlandés, húngaro, coreano y griego). Ningún otro sitio del mundo, incluso los de las más importantes instituciones internacionales como por ejemplo las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE o la Unión Europea, dispone de tantas versiones lingüísticas. Ni el sitio del Departamento de Estado de Estados Unidos ni el de la CIA disponen de semejante variedad.
Otro hecho único, el presidente estadounidense Barack Obama concedió una entrevista a Yoani Sánchez. Jamás ningún disidente en Cuba –quizás en el mundo– ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo, con una característica particular: han suministrado a Yoani Sánchez suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de su vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250.000 euros en total, es decir un importe equivalente a más de veinte años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial.
El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a 1.488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora. 63 Yoani Sánchez está en estrecha relación con la diplomacia estadounidense en Cuba, como señala un cable, clasificado “secreto” por su contenido sensible, que emana de la SINA.
La administración Obama valora mucha a la bloguera cubana como lo demuestra la reunión secreta que tuvo lugar en el apartamento de la opositora con la subsecretaria de Estado estadounidense Bisa Williams durante su visita a Cuba entre el 16 y el 22 de septiembre de 2010. Durante su encuentro con Williams, Sánchez comunicó su deseo de beneficiarse de los servicios de la empresa estadounidense de transferencia de dinero Paypal –que los cubanos no pueden usar a causa de las sanciones económicas– para luchar más eficazmente a favor de un cambio de régimen en Cuba: ¿Sabe usted todo lo podríamos hacer si pudiéramos usar Paypal?”. Este servicio permite recibir flujos financieros del todo el mundo. La opositora ha sido escuchada pues el único sitio cubano que se beneficia de los servicios de Paypal es Generación Y.
Mientras que la disidente cuenta regularmente su vida cotidiana en su blog, no se halla ningún rastro de su encuentro con Willias, lo que demuestra su carácter clandestino. Este correo diplomático revela así los vínculos entre la mediática bloguera cubana y los representantes estadounidenses en La Habana y la importancia que da Washington a la opositora. Otro memorándum recuerda también la importancia de la entrevista que concedió el presidente Barack Obama a Sánchez, la que contribuyó a la mediatización internacional de la opositora cubana.

Ausencia de perspectivas para la oposición cubana

No obstante, Farrar es realista: “Ningún disidente tiene una visión política que podría aplicarse en un futuro gobierno. Aunque los disidentes no lo admitan, son muy poco conocidos en Cuba fuera del cuerpo diplomático y mediático extranjero […]. Es poco probable que desempeñen un papel significativo en un gobierno que sucedería a los hermanos Castro”.
La diplomacia estadounidense señala que el objetivo es “apoyar el buen trabajo del movimiento disidente” en su campaña contra el gobierno de La Habana, enfocando la labor en el tema de “los derechos humanos” y “los presos políticos” , las dos razones que esgrime Washington para mantener las sanciones económicas contra Cuba. Esta campaña se destina sobre todo a la opinión pública internacional pues, según Farrar, “no interesa a los cubanos cuyas principales preocupaciones son tener un mejor nivel de vida y más oportunidades para viajar más libremente”.
En otro cable, la SINA admite también hallarse aislada sobre la cuestión de los derechos humanos en Cuba: “La inmensa mayoría de las 100 misiones diplomáticas extranjeras en La Habana no enfrentan un dilema de los derechos humanos en sus relaciones con los cubanos. Estos países no abordan este tema.
El resto, un grupo que incluye una mayoría de Europa, Canadá, Australia, Japón y Estados Unidos, afirma que emplea enfoques diferentes para evocar la cuestión de los derechos humanos en Cuba, pero la verdad es que la mayor parte de estos países no incide en la cuestión en Cuba”.
La SINA observa también que algunos aliados de Estados Unidos, como Canadá, no comparten la misma opinión sobre la cuestión de los “presos políticos”, y recuerda una discusión con sus homólogos canadienses: “Nuestros colegas canadienses nos han preguntado lo siguiente: ¿Acaso alguien que acepta dinero de Estados Unidos debe ser considerado como un preso político?”. La diplomacia canadiense recordó así que todas las naciones occidentales también sancionan a los individuos que son financiados por una potencia extranjera con el objetivo de derrocar el orden establecido.
La diplomacia estadounidense no se ilusiona sobre la eficacia de las sanciones económicas estadounidenses contra la isla, que han unido al país en una seria crisis económica. Según ella, “el pueblo cubano está acostumbrado a los períodos difíciles y responderá a las restricciones gubernamentales futuras con una resistencia similar”.
Descarta la posibilidad de una grave crisis y apunta que “Cuba y los cubanos no son tan vulnerables como en 1989 antes del fin de los subsidios soviéticos”. Por otra parte, “el nivel de vida de los cubanos, aunque no sea tan elevado como hace veinte años antes del fin de la ayuda soviética, sigue siendo mucho mejor que durante los días más sombríos del período entre 1990 y 1993 cuando el PIB cayó en más de un 35%”. Además, “la economía cubana actual es menos vulnerable […] gracias a las fuentes de ingresos y de créditos más diversificadas y a una población cubana con más recursos”.
No obstante, a pesar de las sanciones económicas que impone Washington, la diplomacia estadounidense señala que los cubanos no sienten una particular animosidad hacia los ciudadanos estadounidenses, pues no consideran al pueblo del Norte responsable de la política de Washington.
La SINA subraya así “los sentimientos positivos hacia el pueblo americano”.

Conclusión

Casi medio siglo después de su elaboración, la política estadounidense que consiste en crear y apoyar a una oposición interna en cuba sigue vigente.
Esta estrategia, clandestina durante cerca de treinta años, es ahora reivindicada y pública, aunque el derecho internacional la considera ilegal. Así, la financiación de la oposición cubana por parte de Estados Unidos alcanza varios millones de dólares al año. Frente a la erosión de la disidencia tradicional que representan Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, Guillermo Fariñas y las Damas de Blanco, Washington apuesto ahora por la nueva generación de opositores cuya figura emblemática es la bloguera cubana Yoani Sánchez.
 Los contactos diplomáticos de la bloguera disidente le permiten llegar hasta la Casa Blanca y se reúne regularmente con los altos funcionarios estadounidenses tales como Bisa Williams. Para evitar las críticas, Estados Unidos diversifica su apoyo a la oposición cubana.
Además de la ayuda financiera directa que propone ha elaborado, gracias a la poderosa red política y mediática de la que dispone, un sistema de financiación “legal” que consisten en recompensar la oposición al gobierno de La Habana mediante premios dotados de varias decenas de miles de dólares, como lo ilustra la avalancha de distinciones que ha recibido Sánchez, la nueva ninfa Egeria de Washington, en el espacio de algunos meses.
El objetivo de Washington ya no es federar a la población cubana alrededor de estas personas que preconizan un cambio de sistema en Cuba, pues sabe que su discurso no es audible entre los habitantes de la isla, cuya mayoría permanece fiel al proceso revolucionario a pesar de las dificultades y vicisitudes cotidianas.
La oposición aliada a Estados Unidos, en el mejor de los casos, suscita la indiferencia entre los cubanos, y muchas veces el rechazo. La guerra es más bien de orden mediático. Al mantener la presencia de una oposición interna, incluso sin envergadura y carente de toda base popular, permite justificar su política de aislamiento y de sanciones contra el gobierno de La Habana en nombre de la lucha por “los derechos humanos y la democracia”.

La diplomacia estadounidense y la disidencia cubana (1/2)


Por Salim Lamrani Introducción Desde hace medio siglo, la política exterior de Washington hacia La Habana, cuyo objetivo es conseguir un cambio de régimen, se basa en dos pilares fundamentales: la imposición de sanciones económicas drásticas –que afectan a todos los sectores de la sociedad cubana– y la organización y financiación de una oposición interna. Así, el 6 de abril de 1960 Lester D. Mallory, subsecretario adjunto de Estado para los Asuntos Interamericanos, recordaba en un memorándum a Roy R. Rubottom Jr., entonces subsecretario de Estado Para los Asuntos Interamericanos, el objetivo de las sanciones económicas: “La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz […]. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al régimen] es provocar el desencanto y el desaliento por la insatisfacción económica y la penuria […]. Se deben emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba […]. Una medida que podría tener un fuerte impacto sería negar todo financiamiento o envío a Cuba, lo que reduciría los ingresos monetarios y los salarios reales y provocaría el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno”. 1 De 1959 a 1990, el programa de creación de una disidencia interna se mantuvo secreto. Así, los archivos estadounidenses parcialmente desclasificados confirman la existencia de múltiples programas destinados a crear una oposición al gobierno de Fidel Castro, la cual serviría los intereses de Estados Unidos que deseaba un cambio de régimen. A partir de 1991, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética, el apoyo financiero y logístico a los disidentes cubanos se ha vuelto público y se ha integrado en la legislación estadounidense. La financiación de la oposición interna Durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional celebrada el 14 de enero de 1960, el subsecretario Livingston Merchant declaró: “Nuestro objetivo es ajustar todas nuestras acciones con vistas a acelerar el desarrollo de una oposición en Cuba [...]”. Por su parte el secretario adjunto para los Asuntos Interamericanos, Roy Rubottom, afirmó que “el programa aprobado [destinado a derrocar al gobierno cubano] nos ha autorizado a brindar nuestra ayuda a elementos que se oponen al gobierno de Castro en Cuba para que parezca que su caída es el resultado de sus propios errores”. 2 A partir de 1991, persuadido de que la hora final de la Revolución había llegado, Estados Unidos no ha vacilado en afirmar públicamente su apoyo a la oposición interna. La sección 1705 estipula que “Estados Unidos proporcionará asistencia a las organizaciones no gubernamentales adecuadas para apoyar a individuos y organizaciones que promueven un cambio democrático no violento en Cuba”. 3 La sección 109 de ley Helms-Burton de 1996 prevé que «el presidente [de Estados Unidos] está autorizado para proporcionar asistencia y ofrecer todo tipo de apoyo a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para unir los esfuerzos con vistas a construir una democracia en Cuba». 4 El primer informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre prevé la elaboración de un «sólido programa de apoyo que favorezca la sociedad civil cubana». Entre las medidas previstas se destina una financiación, por importe de 36 millones de dólares, al “apoyo de la oposición democrática y al fortalecimiento de la sociedad civil emergente”. 5 El 3 de marzo de 2005 Roger Noriega, secretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental de la administración Bush, señaló que se habían añadido 14,4 millones de dólares al presupuesto de 36 millones de dólares previsto en el informe de 2004. Noriega reveló la identidad de algunas de las personas que se encargan de la elaboración de la política exterior estadounidense contra Cuba, a saber, Marta Beatriz Roque, las Damas de Blanco y Oswaldo Payá. 6 El segundo informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre prevé un presupuesto de 31 millones de dólares para financiar, todavía más, a la oposición interna. Además está prevista una financiación de al menos 20 millones de dólares anuales, con el mismo objetivo, para los años siguientes «hasta que la dictadura deje de existir» El plan prevé también «entrenar y equipar a periodistas independientes de la prensa escrita, radiofónica y televisiva en Cuba». 8 La Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), que depende del gobierno federal, admite que financia a la oposición cubana. Según la Agencia, para el año fiscal 2009, la suma de la ayuda destinada a los disidentes cubanos se elevó a 15,62 millones de dólares. “La gran mayoría de esta suma se destina a individuos que se encuentran en cuba. Nuestro objetivo es maximizar la suma del apoyo del cual se benefician los cubanos en la isla”. 9 La organización gubernamental enfatiza también el siguiente punto: “Hemos formado a centenares de periodistas en un periodo de diez años cuya labor ha aparecido en grandes medios de comunicación internacionales”. Esta declaración destroza las afirmaciones sobre el carácter independiente de los periodistas opositores en Cuba. Formados y estipendiados por Estados Unidos, responden ante todo a los intereses de Washington, cuyo objetivo es, como lo señalan los documentos oficiales del Departamento de Estado, un “cambio de régimen” en la isla. 10 Desde un punto de vista jurídico, esta realidad ubica de hecho a los disidentes que aceptan los emolumentos ofrecidos por la USAID en una situación de agentes al servicio de una potencia extranjera, lo que constituye una grave violación del código penal en Cuba, pero también en cualquier país del mundo. Consciente de esta realidad, la Agencia recuerda que “nadie está obligado a aceptar o formar parte de los programas del gobierno de Estados Unidos”. 11 La representación diplomática estadounidense en La Habana, la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) lo confirma en un comunicado: “La política estadounidense, desde hace mucho tiempo, es proporcionar asistencia humanitaria al pueblo cubano, específicamente a familias de presos políticos”. 12 Laura Pollán, del grupo disidente las Damas de Blanco, admite que recibe dinero de Estados Unidos: “Aceptamos la ayuda, el apoyo, desde la ultraderecha hasta la izquierda, sin condiciones”. 13 El opositor Vladimiro Roca confiesa que la disidencia cubana está subvencionada por Washington alegando que la ayuda financiera recibida es «total y completamente lícita». Para el disidente René Gómez, el apoyo económico de Estados Unidos “no es una cosa que haya que ocultar o de la que tengamos que avergonzarnos”. 14 Del mismo modo, el opositor Elizardo Sánchez confirma la existencia de una financiación por parte de Estados Unidos: “La clave no está en quién envía la ayuda, sino en qué se hace con la ayuda”. 15 Por su lado, Marta Beatriz Roque declara que la ayuda financiera recibida de Estados Unidos es indispensable para su actividad de disidente. 16 Agence France-Presse informa de que «los disidentes, por su parte, reivindicaron y asumieron esas ayudas económicas». 17 La agencia española EFE , alude a los «opositores pagados por Estados Unidos». 18 Según la agencia de prensa británica Reuters , «el gobierno estadounidense proporciona abiertamente un apoyo financiero federal para las actividades de los disidentes, lo que Cuba considera un acto ilegal». 19 La agencia de prensa estadounidense The Associated Press afirma que la política de fabricar y financiar una oposición interna no es nueva: «Desde hace años, el gobierno de Estados Unidos gasta millones de dólares para apoyar a la oposición cubana». 20 También recuerda el nivel de vida de los disidentes que se benefician a la vez de los emolumentos de Washington y del sistema social cubano: «Una parte del financiamiento proviene directamente del gobierno de Estados Unidos, cuyas leyes promueven el derrocamiento del gobierno cubano. La Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID), que supervisa el apoyo financiero del gobierno para una ‘transición democrática’ en Cuba, ha dedicado más de 33 millones de dólares a la sociedad civil para el presente año fiscal [2008]». Casi todos los cubanos, incluso los disidentes, disponen de una vivienda gratuita, de acceso gratuito a la salud y a la educación hasta la universidad. Raciones de arroz, patatas, jabón y otros productos básicos permiten a las personas satisfacer sus necesidades básicas durante casi todo el mes 21 El diario francés Libération señaló que “Fariñas nunca ha negado que rtecibe ‘donaciones’ de la Sección de Intereses Norteamericanos para procurarse una computadora y ejercer su oficio de ‘periodista independiente’ en Internet”. 22 Amnistía International admite que «personas a las que considera presos de conciencia» han «recibido fondos o materiales del gobierno estadounidense para realizar actividades que las autoridades consideran subversivas y perjudiciales para Cuba». 23 Wayne S. Smith, último embajador estadounidense en Cuba, confirma el carácter subversivo de la política estadounidense. Según él, es completamente “ilegal e imprudente mandar dinero a los disidentes cubanos” . 24 Agrega que “nadie debería dar dinero a los disidentes y menos todavía con el objetivo de derrocar al gobierno cubano» pues “cuando Estados Unidos declara que su objetivo es derrocar al gobierno cubano y después afirma que uno de los medios para lograrlo es proporcionar fondos a los disidentes cubanos, éstos se encuentran de facto en la posición de agentes pagados por una potencia extranjera para derrocar a su propio gobierno” . 25 Una disidencia que carece de toda base popular según Washington A pesar de los recursos políticos, económicos, mediáticos y financieros que se dedican a la oposición cubana, ésta siempre ha carecido de toda base popular. Además, está profundamente dividida y envejecida. Es la amarga constatación que hace Jonathan D. Farrar, actual jefe de la SINA en La Habana, en un memorándum confidencial del 15 de abril de 2008 titulado “Estados Unidos y el papel de la oposición en Cuba” dirigido al Departamento de Estado. 26 El diplomático señala primero que el presidente cubano Raúl Castro se encuentra actualmente en “una posición de autoridad indiscutida” . En cuanto al papel de la disidencia, es “nulo” pues “los grupos de opositores se hallan dominados por individuos con fuertes egos que no trabajan juntos” . Farrar precisa que “el movimiento disidente en Cuba envejece y está completamente desconectado de la realidad de los cubanos ordinarios” . En efecto, gracias a los emolumentos que recibe, la disidencia cubana lleva un tren de vida que ningún ciudadano normal puede permitirse. 27 Farrar reconoce que está regularmente en contacto “con la mayoría del movimiento disidente oficial en La Habana” , cuyos miembros visitan frecuentemente la SINA. No obstante, señala que “ ninguna prueba permite demostrar que las organizaciones disidentes dominantes en Cuba tengan una influencia sobre los cubanos ordinarios. Los sondeos informales realizados entre los solicitantes de visa y asilo han mostrado que apenas tienen conocimiento de las personalidades disidentes o de su agenda” . 28 Farrar explica eso por la edad de los opositores, la mayoría entre 50 y 70 años, y cita a Francisco Chaviano, René Gómez Manzano y Oswaldo Payá. “Tienen muy pocos contactos con la juventud cubana, y su mensaje no interesa a este segmento de la sociedad” . El diplomático lamenta las luchas internas dentro de los diferentes grupos y la falta de unidad. Su juicio es implacable: “A pesar de las afirmaciones según las cuales representan a ‘miles de cubanos, no tenemos ninguna prueba de semejante apoyo, por lo menos en lo que se refiere a La Habana donde nos encontramos” . Agrega que “no tienen influencia en la sociedad cubana y no ofrecen una alternativa política al gobierno de Cuba” . 29 Otros diplomáticos europeos comparten esta opinión, y la expresaron durante un encuentro con Farrar. “Los representantes de la Unión Europea durante la reunión descalificaron a los disidentes en los mismos términos que los del gobierno de Cuba, insistiendo en el hecho de que ‘no representan a nadie’” . 30 Hay una razón para ello y se encuentra en la idiosincrasia cubana. La sociedad cubana está lejos de ser monolítica y los sectores insatisfechos de la población se muestran severos en sus críticas hacia las autoridades cuando se trata de denunciar las contradicciones, las aberraciones, el sectarismo y las injusticias que engendra a veces el sistema cubano. Los reproches son acerbos y sin concesiones y los medios cubanos los difunden según Farrar. La SINA apunta que “muchos artículos de prensa son muy críticos con las políticas actuales” . 31 No obstante, a pesar de las vicisitudes cotidianas, los cubanos siguen siendo visceralmente celosos de su independencia y su soberanía nacionales y no pueden concebir que uno de sus compatriotas pueda aceptar estar al servicio de una potencia extranjera que siempre ha anhelado retomar la posesión de la isla. Se trata de la herencia política “antiimperialista” que dejaron los próceres de la historia de la nación como José Martí, Antonio Maceo, Máximo Gómez, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Eduardo Chibás y Fidel Castro. La diplomacia estadounidense señala también otra razón: la persistente popularidad de Fidel Castro entre los cubanos cincuenta años después de su llegada al poder. “Sería un error subestimar […] el apoyo del cual dispone el gobierno, particularmente entre las comunidades populares y los estudiantes” . 32 Farrar enfatiza “la significativa admiración personal por Fidel” en la sociedad cubana. 33 La SINA fustiga también la falta de programa así como la codicia de los opositores, sólo interesados por los ingresos que puede traer el negocio de la disidencia. “Su mayor esfuerzo consiste en conseguir suficientes recursos para que los principales organizadores y sus partidarios puedan vivir cómodamente. Una organización política nos afirmó abierta y francamente que necesitaba dinero para pagar los salarios y presentó un presupuesto con la esperanza de que la SINA se encargara de los gastos. Además de la búsqueda de fondos, que es su principal preocupación, su segunda prioridad parece que es criticar o marginalizar las actividades de sus competidores, para preservar su poder y el acceso a los recursos” . 34 No obstante, Farrar reitera la importancia de la oposición en la realización de los objetivos estadounidenses y, por ello, “hay que apoyarla” , y buscar al mismo tiempo una alternativa con el fin de estimular al movimiento disidente en Cuba. 35 Sigue: -“La prioridad Yoani Sánchez” (2/2)