Mostrando las entradas con la etiqueta -Jaime Richart.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta -Jaime Richart.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de agosto de 2011

Libia, derrotada por la OTAN?? No!!, por Jaime Richart

Libia, derrotada por la OTAN??? -NO!!!Al parecer el último bastión gubernamental está al caer. Los rebel­des sólo han servido de pantalla. Porque las guerras actuales están ganadas antes de empezar las invasiones, en la retaguardia.

Que no nos vengan con otro cuento como el del malvado Bin La­den o el de las armas de destrucción masiva en Irak.
Los rebeldes no han derrotado a las tropas gubernamentales libias. Los rebeldes libios son cuatro gatos aunque a ellos se les haya unido una caterva de oportunistas de fuera, de esos que en todas partes se arriman al sol que más calienta.
Ellos no son más que títeres manejados por los titiriteros angloeuropeos y su OTAN. Como otros lo fueron en los dos países asiáticos invadidos.
Nadie, a menos que le interese creerlo, puede creer que un pu­ñado de rebeldes mal armados, ni aun contando con unos pelotones de mercenarios pagados asimismo por las cias, ganen una guerra civil por ellos mismos. Ni por el número ni por el armamento.
Una vez más la historia cuenta las cosas al revés. Aquí, quienes están ganado la guerra y desalojando o matando al dictador (si es que lo era bajo el prisma de aquella cultura), han sido la OTAN y Estados Uni­dos.
Ni de lejos la OTAN se ha atenido a la resolución de la ONU cuyo permiso para intervenir en una zona de exclusión no incluía el desembarco de tropas aliadas.

A Libia, donde para los invasores escudados en los "rebeldes" lo único de valor es su petróleo y no un régimen que había situado al país a la cabeza de Africa en renta per capita, sani­dad y edeucación (el trípode del bienestar), lo han derrotado las le­giones imperiales precedidas por bombardeos durante meses que han hecho fosfatina todo cuanto no son pozos de petróleo. Como hicieron en Afganistán y luego en Irak.
Los países sin una defensa antiaérea eficaz están perdidos.

Eu­ropa y Estados Unidos harán cuanto se les antoje. Siem­pre tendrán la excusa de que un puñado de insurgentes se han alzado en ar­mas, hartos de que al frente del país no esté el gran títere puesto por aquellos.

Además, los yanquis ya han abierto de par en par sus intenciones. Europa calla, porque le deja el papel de malo a quien no ha dejado de serlo desde la segunda guerra mundial.
Mientras las energías re­novables se desarrollan lo suficiente para mantener el despil­farro del petróleo no sólo destinado a la energía sino también a sus numerosos derivados y aplicaciones, todo país que albergue en su subsuelo una gota de petróleo está en peligro.
Así lo ha proclamado en la cadena internacional MSNBC el senador demócrata Ed Markey a la periodista Andrea Mitchell: “Bueno, nosotros estamos en Libia por el petróleo. Igual que Japón lo está por la tecnología nuclear. Y esta dependencia que tenemos por el petróleo, es una necesidad que tiene Estados Unidos de tener un programa de energía renova­ble en el futuro”, ha dicho cínicamente, como nos cuenta Homar Garcés desde “Argenpress”.

La historia del mundo es la historia de la fuerza bruta y brutal. Quien, contando con el armamento más mortífero, más disposición tuvo en el pasado a descargarla para obtener oro amarillo, y tiene en el presente para conseguir el negro, tendrá el mundo a sus pies.
Esto es lo que hace la canalla angloeuropea, y lo que seguirá haciendo cuantas veces quiera. La otra historia, la de la cultura, no es más que la historia de los débiles. Sólo la “voluntad de poder”, así formulada por NIetzsche, es lo que gana siempre. Porque esa otra historia, la de los cultos, los pacíficos, los buenos y los débiles, es la sempiterna historia de los eternos perdedores. No tenemos nada qué hacer…

martes, 12 de julio de 2011

La demoocracia real, Jaime Richart

LA DEMOCRACIA REAL
Jaime Richart
¡A por ella! La democracia burguesa podríamos compararla con la buena fama, la
honestidad o la probidad de una persona pero de las que en este caso carece.
Cuesta mucho tiempo adquirirlas, pero se pierden en un momento y luego ya no hay
manera de recuperarlas. Si las hubo en otros países, se han debilitado. Pero es que la
democracia española ni ha llegado a catarlas... Nunca ha tenido buena fama, ni
honestidad ni probidad.

Y esto es así porque, aparte la idiosincrasia sui generis de los pueblos y las clases
dominantes de este país, la democracia española es un aborto. Nació abortada. De la
dictadura se pasó a un remedo demoliberal agravado más adelante por la globalización.
Y cuando digo remedo me refiero a las trampas de carácter institucional puestas en la
sociedad por el principal albacea del dictador: Fraga Iribarne. Fraga Iribarne asumió el
encargo del dictador muerto en la cama de hacer cumplir a cualquier precio su testamento
que consideró un mandato. Y nadie se atrevió a pararle los pies. Así, desde 1978 tenemos
una constitución, una monarquía y una ley electoral aprobadas por millones de
electores inexpertos y asustadizos que temieron que si no las votaban (como antes
habían apro-bado otras veces masivamente los plebiscitos dirigidos del caudillo)
habría un peligro cierto de golpe de estado a cargo de un ejército que entonces era
absolutamente franquista.

El movimiento "Democracia Real ya" es la primera piedra del edificio que es imprescindible
construir en adelante para que el sistema no acabe en un desbarajuste general o en un
caótico sistema sin sis-tema peor que el que devino en crack el año 1929. Hay que forzar a
gobernantes y opositores, a empresarios y multinacionales al golpe de timón para no acabar
como el rosario de la aurora en términos económicos, políticos y sociales.

No es ya que, por el camino que sigue la economía financiera (otra trampa laberíntica de la
que los gobiernos se muestran inca-pa-ces de salir), se vaya a acabar el Estado del
Bienestar, es que el entramado social y los “agentes sociales” se están resquebrajando
a pasos agigantados. Y en tales condiciones la anomia se apoderará rápidamente de los
países organizados bajo ese eufemismo infecto llamado "democracia capitalista".
Una de dos (hablando de este país), o el gobierno da un paso adelante proponiendo el
ansiado referéndum monarquía-república, y otro paso para acabar de una vez con una
infame ley electoral que refuerza el bipartidismo, o en poco tiempo habrá que poner en
marcha una revolución en toda regla que empiece en los Palacios de Invierno de Zarzuela y
Moncloa y termine en el Congreso.

De no dejar de potenciar "Democracia Real Ya" y "Bildu", y de no permitir en modo alguno
que decaigan ni la acción ni el espíritu que anidan en ambos movimientos, depende el futuro
de millones y millones que ya no soportan tanto abuso, tanto fraude, tanto tejemaneje y
tanta desigualdad.

Porque el mayor peligro que presenta “Democracia Real Ya” es el que sabemos por otras
experiencias, otras protestas y otras manifestaciones multitudinarias: que todo quede en agua de borrajas, que se afloje la tensión, que cunda el desaliento y que se deje enfriar la movilización.
Evitémoslo a todo trance.
Cada cual desde su sitio.

viernes, 8 de julio de 2011

Yo y mi circunstancia, por Jaime Richart

Desde hace cincuenta años me dedico a amar a mi esposa y a mi extensa familia, a escuchar música clásica, a cuidar mi huerto, a dar largos paseos, a leer a los clásicos y a escribir.
A escribir compulsivamente. Y si escribo de este modo, es posible que sea porque reflexiono mucho y verbalizo o hablo lo me­nos posible acerca de lo que escribo.
¿Cuántos en este país podrían hacer todo esto, y cuántos, aun pu­diéndolo hacer, no lo harían porque no saben que en la vida sencilla está la dicha? Me considero un ser humano privile­giado.

Pero siento como si un miem­bro de mi cuerpo, el que está conec­tado a la socie­dad de los débi­les, de los perseguidos, de los humi­llados, de los in­di­gentes y de los inseguros, me lo hubieran am­putado. Por eso me ex­preso como si fuera uno de ellos. Ahora se habla mucho de indig­na­ción y raro es, esté arriba o abajo, el que no habla de es­tar in­dig­nado. Aun los ricachones también dicen estarlo. Mimetizarse, como el Zelig de Woody Allen, es una formidable garan­tía. También decían los que la habían empezado, en relación a la guerra de Irak, que “nadie quiere la guerra”…

Durante casi treinta años el pueblo común ha estado como adormi­lado, aletargado, consumido y consu­miendo ciegamente; ajeno a lo que el sentido común veía venir. Y cuando yo empezaba a quedarme indig­nado en solitario, fatigado por tan generalizada pusilanimi­dad y falta de perspectiva principalmente por parte de los gobernantes de esta medio democracia (y así lo vine ex­pre­sando en distintos es­critos, alguno de los cuales aún cir­cu­lan por ahí), por fin el pueblo ha desper­tado.
Y ahora, por un lado me siento aliviado al no encontrarme solo en mis invectivas y sentir compartida mi indignación, pero, por otro lado la in­dignación tan extendida y colectiva acrecienta aún más la mía por vía de contagio. Porque en estos momentos la clase de vida que puedo permitirme, alqui­lado y con una simple pensión, es la propia de un creso al lado de tanta mise­ria, tanto desahucio y tanto desesperado. Me deprime la idea de que muy pocos de los miles de mi­llones que hay en el mundo y de los millo­nes de este país no puedan vivir como yo si lo quisieran.

Muchos potentados necios dicen que en los países comu­nistas sólo se reparte pobreza y están ufanos porque en los países capitalistas se reparta mucha riqueza.
Pues ojalá que en esta España, que reparte mucha riqueza pero con tanta y tan ultrajante desigualdad, muchos mi­llones de españoles sin empleo ni esperanza pudieran disfrutar de la “riqueza” que po­seo yo, marxista radical... Por eso mismo no olvido lo que decía Ghandi: "si quieres ser alguien, nunca serás humilde".

En las actuales circunstancias que atraviesa Europa, España y los países chantajeados por los bancos europeos y por el FMI, por tantí­simos despilfarradores y ladrones interiores y por unos cuantos usureros exteriores se me an­toja que Jesucristo, Buda, Confu­cio, Lao Tsé, Tolstoi y Marx son la misma persona.