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sábado, 26 de mayo de 2012

Entrevista a Jose Pertierra: "Estamos tratando que se haga justicia por la memoria de las personas que Posada Carriles ha asesinado"


 Por Edmundo García

PROGRAMA: La Tarde se Mueve. 14.50 AM. Miami. FL. EEUU
ENTREVISTADO: Abogado José Pertierra

RESUMEN BIOGRÁFICO: José Pertierra llegó a los Estados Unidos desde Cuba a los 9 años. Obtuvo un Bachelor of Arts en Loyola University, Los Ángeles; y se graduó en leyes por la Universidad de Georgetown en Washington DC, ciudad donde reside. Como profesional se ha especializado en casos de Derechos Humanos e Inmigración. Desarrolla una intensa actividad como conferencista y periodista, trabajo por el que ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos, la más alta distinción que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC)


-EDMUNDO GARCIA: Como había anunciado ayer, me complace tener en esta tarde para una entrevista un tanto general e inquisidora al abogado José Pertierra. Muchas gracias Pertierra.


-JOSE PERTIERRA: Gracias a ti Edmundo. Es un placer estar contigo y con todos los radioescuchas.


-EDMUNDO GARCIA: Abogado José Pertierra, antes de entrar en los temas que teníamos preparados, le quiero hacer una pregunta técnica, a usted como abogado, como hombre de leyes, acerca de una noticia que ha dado vueltas desde hace unos días. Resulta que la Asociación de Abogados Penalistas del estado de la Florida premió como "Defensor del Año" al abogado de Luis Posada Carriles, Arturo Hernández. Le decía que mi pregunta es técnica: Posada estaba acusado de mentir a autoridades migratorias y su juicio se ventiló en una ciudad fronteriza como El Paso, algo de rutina allí: ¿Era realmente tan complicado ese juicio para Hernández? ¿De verdad es posible creer que haber sacado a Posada Carriles de un juicio migratorio es la mejor defensa que ha hecho un abogado de Florida en el último año? ¿Conoce usted algún prominente abogado en la asociación de abogados de Florida que pudiera disentir de ese premio?


-JOSE PERTIERRA: Yo creo que este es un premio muy politizado. Esto se lo están dando al abogado Arturo Hernández no por la defensa legal de Posada Carriles sino por el hecho de que él representa a Posada Carriles, eso ligado a todo lo que a su vez representa Posada Carriles en Miami; que es un hombre que ha dedicado su vida al terrorismo contra Cuba y para algunos en Miami esta persona es un héroe, es un patriota, entonces el abogado que defiende al héroe, al patriota, recibe los honores que le corresponden. Yo viví el juicio, estuve ahí los cuatro meses y medio; Arturo Hernández es un gran teatrista y montó un gran teatro en El Paso y el teatro valió más que la evidencia, desgraciadamente, y el jurado absolvió a Posada Carriles de los cargos de mentiroso. Eso es un pésimo comentario sobre el sistema jurídico norteamericano. Pero, el Sr. Hernández no puso las bombas, el Sr. Hernández no es el terrorista, aunque sí ha ganado fama defendiendo a terroristas, entonces deseémosle buena suerte.


-EG: Pero, ¿habrá en ese grupo de abogados de la Florida alguien que disienta de que el abogado Hernández haya hecho la mejor defensa del año?


-JP: Yo no he hablado con ningún abogado de la Florida, francamente, no está en mi radar; yo estoy haciendo otras cosas y no he estado al tanto de los abogados de la Florida. Yo me imagino que ahí hay mucha gente que disiente de eso, que hacen casos mucho más complicados; aunque bueno, bienvenido Arturo Hernández con su premio, con el reconocimiento de cubanos de Miami y él de héroe en esta película. Yo personalmente no estudié Derecho para defender a terroristas, yo estudié Derecho para defender a la Justicia y a los pobres de la tierra. Yo pronuncio mi nombre claramente como “Pertierra” y no como “Pertiera”; allá él que pronuncia el suyo como “Jérnandes”.


-EG: Pertierra, ¿de qué parte de Cuba es usted?


-JP: Yo nací en La Habana, nací en Miramar.


-EG: Y cómo llega a los Estados Unidos, cuáles son las condiciones de su arribo a los Estados Unidos.


-JP: Cuando el triunfo de la revolución, como tú sabes, mucha gente salió de Cuba, gente de ciertas clases sociales especialmente, y mi madre, que no era una mujer política, era abogada, era poeta, pero no estaba metida en la política en lo absoluto, vio el éxodo de muchas de sus amistades de Cuba como el perfecto pretexto para convencer a mi padre de que se fuera también él de Cuba, porque mi madre le quería salir huyendo no a los comunistas, sino a su suegra.


-EG: ¿Cómo?


-JP: Ella detestaba a la suegra. Una Sra. Llamada Herminia, y mi madre nunca podía pronunciar la palabra Herminia sin decir “Herrrminia”, con un odio feroz. Y entonces convenció a mi padre, llegamos a Miami y mi padre salió a buscar trabajo. Yo me acuerdo, creo que eran los primeros días de nuestra estancia en Miami, salimos mi madre, mi hermanita Lourdes y yo, a una oficina de refugiados que estaba cerca del hotel donde estábamos hospedados, y en esa oficina un oficial de los Estados Unidos nos contó que había un programa (muy poco conocido por cierto, a la gente se le olvida que eso existió) del gobierno estadounidense que pagaba al boleto a cualquier cubano de Miami que decía que se quería ir de Miami a vivir en otro lado. Ya en el año 1961 había cierta preocupación sobre lo que se iba a convertir Miami después del éxodo masivo de cubanos a esa ciudad. Entonces, cuando mi madre se enteró de eso, le dijo al oficial que nos indicara a dónde nos podía mandar, y el señor puso un gran mapa de los Estados Unidos en la mesa; Miami estaba en el extremo derecho de la mesa, abajo, y ella miró al otro extremo (izquierdo) del escritorio, a la costa del Pacífico, y dice: “José Ignacio, cómo se llama esa ciudad (ella no veía bien)”; le dije: “Se llama Los Ángeles; y entonces ella dijo: “Dile al americano que vamos para allá.” Y entonces se viró a donde estaba yo y me dijo: “Muy lejos de Herminia, porque yo estoy preocupada porque Herminia vaya a venir a Miami atrás de nosotros”. Y entonces terminamos en Los Ángeles, me crié, gracias a Dios, con la filosofía de César Chávez a mi alrededor y no con la filosofía de Mas Canosa, en Miami.


-EG: Eso marca una gran diferencia en su desarrollo, en su crecimiento, en todo lo que va a ser usted después, ¿correcto? El hecho de estar bajo la influencia de César Chávez y no de Jorge Mas Canosa.


-JP: Los valores que yo aprendí, con el movimiento de los trabajadores agrícolas de California, eso son valores que tienen que ver con los derechos humanos, los derechos laborales, los derechos de los inmigrantes, con un sentido de la justicia; cosas que están ausentes en la Miami que controla la derecha cubana que vive ahí; la que considera a Posada Carriles como un héroe, la que premia al abogado de Posada Carriles por el simple hecho de representar a un terrorista. Cosas de ese tipo.


-EG: Se dice además que usted tiene en su oficina un retrato de Elián González, pero con la pañoleta azul de la escuela cubana. ¿Cómo recuerda al cabo de más de 10 años aquellos acontecimientos sobre la batalla por Elián? ¿Ha podido hablar con Elián en Cuba?


-JP: Yo he hablado muchas veces con Elián en Cuba, considero a su padre Juan Miguel como un amigo mío y cada vez que estoy pasando por Cárdenas lo voy a ver, a veces él está en La Habana y nos encontramos en La Habana. Yo al niño lo he visto en muchas ocasiones; lo que ocurrió fue que cuando Elián llegó a los Estados Unidos a mi me pidió la familia en Cuba, no la parentela en Miami, que los ayudara en asesoría con el tema migratorio, que es mi especialidad, el Derecho Migratorio, y entonces yo fui parte del equipo de abogados que representó a Juan Miguel González y a su hijo en los trámites para pudieran regresar a Cuba. Lo de la fotografía es cierto, tengo en mi oficina una foto; lo que ocurrió, como tú recuerdas, es que vino la escuelita, la maestra de Elián en Cárdenas para estar con él en Estados Unidos mientras estaba aquí en el área de Washington, y los niños se pusieron el uniforme que se ponen los niños en Cuba cuando van a las escuelas, incluyendo la pañoleta azul. Cuando salió una foto en El Nuevo Herald de Miami, del niño con esa pañoleta, se formó una gran controversia en Miami, porque decían que los comunistas venían a adoctrinar al niño; incluso yo me acuerdo de un titular que sacó El Nuevo Herald, sobre la foto, que decía “La pañoleta de la discordia”. Y el niño se ponía la pañoleta como los demás niños, como parte del uniforme, y el día que la Corte Suprema de los Estados Unidos falló a favor de Juan Miguel, permitiendo que él ya se regresara a Cuba con su hijo, después de muchos meses esperando, Juan Miguel le quitó la pañoleta al niño y me la puso a mí, y me dijo “Quédate con ella, esta es la pañoleta de la discordia”, entonces tengo la pañoleta de la discordia aquí en mi oficina, un gran recuerdo.


-EG: Pertierra, hay algunos resúmenes donde se encuentra que usted vive entre Washington y La Habana, ¿es así, que usted vive entre Washington y La Habana?


-JP: Yo vivo en una maleta. Yo viajo mucho, represento al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, hago varios casos a nombre de Venezuela, voy a Caracas, voy a Europa, voy a La Habana, mi esposa vive en La Habana, yo viajo mucho, tengo mi oficina aquí y mi corazón en Cuba.


-EG: Usted se percibe como un hombre que va a vivir, que el día que su cuerpo vaya a partir… ¿se va a quedar por Washington, se va a quedar por Caracas o se va a quedar por La Habana, en el Miramar en que nació?


-JP: Cuando mi madre murió, ella pidió que la cremaran y que regara sus cenizas en la Bahía de La Habana, y así hice; yo pienso que cuando yo muera algo similar va a ocurrir conmigo, no sé si en la Bahía de La Habana o en otro sitio en La Habana, pero yo creo que todo cubano que se siente cubano, que siente la patria, quiere eventualmente regresar allá y no tener que mezclar sus huesos con huesos que no son nuestros, sino entre nosotros mismos, entre nuestro pueblo.


-EG: Pertierra, usted reside en Washington DC donde también trabaja, y donde tiene un lugar importante, hay allí también un sector de la derecha cubanoamericana, me imagino que en algunas ocasiones usted ha tenido que coincidir con algunas figuras, que viven también en la capital federal y que hacen un trabajo muy de otro tipo, estoy pensando en Otto Reich, en Frank Calzón, y otros, ¿le ha tocado coincidir con esas personas en lugares públicos en Washington, por razones profesionales o sociales?


-JP: Sí, en varias ocasiones, y fíjate, lo que yo he pensado es que ese odio que mantiene la derecha es un odio que nosotros no compartimos, es un odio feroz, quizás es el mismo odio que justifica poner bombas en hoteles y restaurantes y volar aviones con personas indefensas; yo lo he sentido cuando me he topado con estos personajes, es una lástima que estos individuos puedan tener ese gran odio hacia otro cubano, pero así es. Yo no me preocupo mucho de eso, hay mucha tela que cortar en la vida, muchas cosas que hacer. Lamento que estos individuos orgullosamente porten la bandera americana en los sacos que tienen puestos, no llevan la bandera cubana, pero así es.


-EG: Pertierra, qué significado tiene para usted la orden Félix Elmuza, qué le marca. En esa ocasión la recibe junto a usted Silvio, que es un poeta, un trovador, y también la recibe Carmen Lira, usted hace frases de elogio hacia ambos. Usted se siente periodista, se sintió periodista allí en El Paso.


-JP: Yo me siento cubano y siento que tengo una tarea para combatir la injusticia, para impedir que terroristas anden libres en las calles de Miami, que personas que vienen a combatir el terrorismo estén presos en las cárceles norteamericanas, como son los cinco cubanos. Tenemos un deber de defender a los cinco, tenemos un deber de denunciar la impunidad que gozan terroristas cubanoamericanos en los Estados Unidos y yo trato de cumplir con ese deber, en términos legales, en términos periodísticos, en términos políticos en todo momento. Lo del premio Félix Elmuza que mencionas, para mí fue un honor no solamente recibirlo, sino recibirlo el mismo año que lo recibió el gran cantautor cubano, que respeto y admiro muchísimo, Silvio Rodríguez y la directora del mejor periódico en América Latina y me atrevo a decir que hasta en el mundo, que es La Jornada. Carmen Lira es una mujer que respeto muchísimo, que ha trabajado muy duro en México para mantener la calidad de una línea editorial de un periódico que es un gran periódico, ojala que algún día podamos tener en Cuba uno así. Poder compartir ese premio con estos dos compañeros que respeto tanto fue para mí un gran honor.


-EG: Usted ha dicho que Silvio Rodríguez para usted fue un héroe de su infancia. Yo imaginaba que iba a decir Bob Dylan, digo, porque usted creció en los Estados Unidos.


-JP: (Risas) No, yo siempre admiré mucho a Silvio, tú sabes que una vez Silvio vino a Washington hace muchos años. Yo estaba haciendo un post grado en filosofía en Georgetown y llegaron Silvio y Pablo Milanés. Bueno, vinieron a Washington, y como yo estaba en Georgetown ayudé a organizar un pequeño concierto en la universidad, al cual llegaron los hijos de Orlando Letelier; a Letelier lo habían asesinado en Washington un par de años antes y sus hijos estaban estudiando en la universidad y me acuerdo que Pablito les cantó, junto con Silvio, esa gran canción de yo pisaré nuevamente las calles de Santiago ensangrentada, y me acuerdo de las caras de los hijos de Orlando Letelier, como lloraban esos muchachos; fue un gran concierto. Yo escucho los discos de Silvio desde muchacho, y lo admiro muchísimo; los quiero mucho.


-EG: Volvamos al tema de cómo usted trabajó, de cómo hizo el trabajo periodístico de cubrir en El Paso, Texas, el juicio a Luis Posada Carriles, que lo cubre para Cubadebate, cómo usted se planteó la relación entre objetividad, que debe tener un reportero, un periodista, y la subjetividad que supone que sea usted un abogado comprometido con las causas sociales, la revolución y la extradición de Posada Carriles a Venezuela, ¿cómo usted se planteó eso?


-JP: Yo reporteé lo que vi, lo que escuché, y también lo traté de poner en cierto contexto; porque acuérdate que el jurado no escuchó mucha de la evidencia y no escuchó el contexto histórico del testimonio de muchos de los testigos en el juicio. Entonces yo lo que traté de hacer fue reportar lo que se dijo, lo que pasó, cómo lucían los personajes cuando hacían sus argumentos en corte, qué abogado se enojaba con el otro, qué cara tenía la jueza, qué cara ponía Arturo Hernández, qué cara ponía el fiscal; yo traté de retratar lo que yo vi. Yo dije en todo momento que ese proceso era una batalla entre el teatro y la evidencia; y el teatro estaba ganando, en el sentido de que el jurado, que solo escuchaba parte de la evidencia, estaba muy entusiasmado con el teatro que montaba la defensa. Arturo Hernández fue muy hábil en la manera de montar el teatro y los fiscales no lograron demostrarle al jurado que se trataba de teatro por parte de la defensa y que la evidencia era que Posada Carriles le había dicho a la reportera del New York Times Ana Luisa Bardach que él era el autor intelectual de las bombas en La Habana, y que después le mintió a un juez de emigración sobre esto, ese era el meollo del caso realmente. Yo me pasé cuatro meses y medio en El Paso en un hotel, en el mismo hotel que el Sr. Luis Posada Carriles, nunca en mi vida sentí tanto odio como sentí durante esos cuatro meses y medio, de parte de los seguidores de Posada Carriles, incluso del equipo legal de Posada Carriles; uno de los seguidores de Posada Carriles me amenazó de muerte en el hotel.


-EG: Yo se que usted lo ha contado, pero como esta entrevista va a ser transcrita e incluida en otro proyecto me gustaría que usted narrara cómo fue ese suceso de amenaza a usted durante el juicio a Luis Posada Carriles y todo lo que tuvo que ver alrededor de ese momento.


-JP: Lo que ocurrió es que la primera noche que yo llegué a El Paso estaban los seguidores de Posada Carriles en el hotel, no vi a Posada la primera noche, pero sus seguidores sí estaban ahí; ellos me reconocieron a mí, yo no los reconocí a ellos, se acercaron todos, era un grupo como de 10, 12, 15 personas, uno de ellos se me acercó y me amenazó de muerte, yo lo que hice entonces fue avisarle al hotel y avisarle al FBI del incidente. El FBI habló con el individuo y lograron que el individuo se fuera de El Paso. Se fueron y no regresaron durante los cuatro meses y medio del juicio, incluso se fueron sin pagar las habitaciones; no le avisaron al hotel que se habían ido, habían ocupado las habitaciones sin pagar, creo que pasaron cinco días antes de que se percataran que estas personas se habían ido y se quedaron debiendo cantidad de dinero al hotel. Lo curioso fue que salió por la televisión un segmento noticioso, en la televisión en El Paso, en Telesur, en Cuba, y al otro día de haber salido el incidente en la televisión, me encuentro con un joven mexicano jornalero que iba caminando por la calle en lo que yo caminaba hacia la corte y el señor se me acercó y me reconoció de la televisión, y me dice: “Oiga, ¿usted no es ese señor que amenazaron a muerte anoche aquí en El Paso?”, y le dije que sí, y me dice: “Mire, yo quiero mucho a la revolución cubana y admiro mucho al presidente Chávez de Venezuela, yo vivo ‘nomasito’ aquí cerquita, si usted quiere pase a vivir aquí con nosotros, nosotros lo protegemos”. Me dio mucha ternura que alguien quisiera solidarizar cuando escuchó que uno había sido amenazado de esa manera; la maldad es una cosa que a veces genera la bondad de los demás.


-EG: Y usted no aceptó; o sea usted por principio se quedó en el hotel.


-JP: Me quedé en el hotel los cuatro meses y medio.


-EG: A propósito, por dónde anda el proceso de solicitud de extradición de Posada Carriles, qué hay con eso.


-JP: La solicitud de extradición no ha sido rechazada, sigue pendiente con el Departamento de Estado, pero está desatendida por parte del Departamento de Estado, y Posada Carriles continua gozando de la impunidad en los Estados Unidos, igual que otros terroristas que siguen sueltos y sin vacunar en Miami.


-EG: ¿Usted cree que Posada Carriles, dígamelo lo más pragmáticamente posible, va a terminar sus días tranquilamente en Miami?


-JP: Ojala que no, ojala que Posada Carriles sea extraditado a Venezuela, ojala que si no puede ser extraditado a Venezuela sea extraditado a Italia para rendir cuentas por el asesinado de Fabio Di Celmo; o que él decida, ya que se supone que es un gran héroe y un gran valiente, que vaya a Cuba a enfrentar tantos cargos que tiene él allá y hablar lo del machete que él habló en una entrevista, en el club ese de los Big Five; que venga a decirlo en La Habana.


-EG: En eso coincidimos todos, coinciden millones de personas en el mundo, no solo cubanos; y cubanos de las más distintas tendencias filosóficas e ideológicas coinciden en que ese debería ser el camino. Pero pragmáticamente Pertierra, muy pragmáticamente, déjeme repetirle la pregunta: ¿cree que en la política, en la forma actual en que se manejan estos procesos, o se ha manejado en Estados Unidos, Posada Carriles va a terminar aquí tranquilo?


-JP: Yo no te puedo decir qué es lo que va a hacer Estados Unidos, yo te puedo decir lo que nosotros estamos tratando de lograr; contra viento y marea estamos tratando de lograr que se haga justicia en este caso, por la memoria de las personas que Posada Carriles ha asesinado. Reconocemos que es muy difícil porque los Estados Unidos es el que lo entrenó, el que financió muchas de sus actividades, él fue un hombre de la CIA, estos actos los cometió cuando era un hombre activo de la CIA, en el caso de la voladura del avión los dos autores materiales dijeron que habían sido entrenados por la CIA; o sea reconocemos que esta no es una tarea fácil y que Estados Unidos lo protege, pero seguiremos insistiendo y quizás después de que Obama sea electo presidente una segunda vez y no tenga que rendir cuentas en otra elección, pueda hacer lo que la justicia le pida que haga, que es extraditar este hombre a Venezuela.


-EG: Usted disertó en un panel del Congreso Nacional Latino, allí había participación de cineastas, diplomáticos, activistas, el tema era el Latino Vote Caucus, de qué se habló allí, de qué se trató.


-JP: Bueno, ese fue un evento no reciente. Allí se trazó una estrategia importante, como demostró la elección de Obama, que con el voto latino logró ganar estados como Nevada, que anteriormente había votado Republicano, y en estas elecciones es sumamente importante igual, porque ahora él necesita nuevamente ganar esos estados para ganar la presidencia otra vez, y francamente muchos hispanos en los Estados Unidos han sido decepcionados por el Presidente, votaron por él, contribuyeron con dinero a su elección y el Presidente no cumplió con las promesas; la reforma migratoria se quedó estancada, todavía hay guerra en Afganistán, hay mucha decepción y el voto latino es muy importante.


-EG: ¿Cómo ve usted la contienda Romney-Obama?


-JP: Yo sigo pensando que Obama le va a ganar a Romney, no porque Obama sea gran cosa sino porque Romney es tan requetemalo y se ha movido tanto hacia la extrema derecha que se ha alejado del centro político de los Estados Unidos. Entonces va a ganar ciertos estados, como Mississippi, Alabama, en el sur de los Estados Unidos.


-EG: ¿Ganara Massachusetts, donde fue gobernador?


-JP: Yo no creo que va a ganar Massachusetts y yo no creo que va a ganar Michigan. Massachusetts es el estado donde él fue gobernador y Michigan es el estado de donde viene su familia. Y yo no creo que va a ganar ninguno de esos estados; yo no creo que va a ganar la Florida tampoco, a pesar de todos los extremistas cubanos de derecha que viven ahí, en Miami viven otros que vienen de varios lugares, y viven negros americanos y blancos americanos que no comulgan con el extremismo de muchos de los cubanoamericanos que viven en Miami.


-EG: Usted cree que si Obama es reelecto se preocuparía en un segundo periodo por dejar un legado más visible que la palidez con que se ve este primer periodo.


-JP: Hasta ahora Obama se ha mostrado como un hombre que ha querido ser Presidente para ser alguien, y no un hombre que ha querido ser Presidente para hacer algo. Yo no veo que él se ha movido con fervor para tratar de lograr las cosas que prometió durante su campaña. No sé si lo hará en el segundo periodo. En este país lo que pasa es que te dicen que, bueno, no podemos hacer nada ahora porque vienen las elecciones presidenciales del segundo término, entonces cuando llegan las elecciones del segundo término, si gana, entonces te dicen que ahora están preocupados por las elecciones legislativas en dos años, y después de eso estarán preocupados por las elecciones presidenciales que vienen después, que aunque ellos no son candidatos quizás uno de sus aliados lo será, y no quieren estropear eso; entonces en resumidas cuentas no hacen nada.


-EG: Entonces usted no está seguro de que Obama retome esa condición de venir de un estrato social del que viene, su condición de ser el primer presidente afroamericano. ¿El no entenderá la importancia, la trascendencia histórica de marcar una presidencia en un segundo periodo?


-JP: Yo no lo veo tan claro. Yo creo que él logró ser el primer Presidente afroamericano de los Estados Unidos; ese será su legado; en términos concretos, de políticas concretas, creo que tiene un record pésimo y creo que eso no va a cambiar en un segundo periodo, porque hasta ahora no ha mostrado ser una persona consecuente con sus principios.


-EG: ¿Cómo ve usted la relación de Cuba y Estados Unidos a corto, mediano y a largo plazo? ¿Cuál es su visión?


-JP: No le tengo ninguna fe a los Estados Unidos cuando se trata del tema de Cuba, ninguna. Es más, soy bastante pesimista de que las cosas puedan cambiar. Es una lástima porque creo que no solamente yo, muchos cubanoamericanos de a pie quisieran una relación normal entre el país donde viven y el país donde nacieron; muchos tienen familia en Cuba, quieren verla frecuentemente, no quieren todas las trabas estas, y no comulgan con una política exterior de los Estados Unidos cuya premisa es causarle hambruna al pueblo cubano, esa es la premisa del bloqueo. Pero a pesar de todo, atacar a Cuba es una industria en Miami; mucha gente se ha hecho rica con esta industria; reciben dinero de los Estados Unidos, millones de dólares están en jaque aquí para atacar a Cuba y mantener el bloqueo. Y esta industria genera control de los medios de comunicación en Miami, tanto la radio como la televisión y la prensa escrita, y tienen a mucha gente ahí en Miami engatusada sobre lo que es la realidad cubana; por eso ellos tratan de hacer todo lo posible para evitar los viajes de los cubanoamericanos y de los americanos a Cuba; porque el que va a Cuba se da cuenta que la visión de lo que es Cuba que dan en Miami no es la realidad. Pero para regresar a tu pregunta, yo soy muy pesimista de que esto se va a resolver a corto, a mediano o a largo plazo.


-EG: ¿Y si aparece petróleo?


-JP: Si aparece petróleo entonces son capaces de invadir.


-EG: ¿Usted teme que eso pueda suceder? (Risas) Ahora usted se ríe, pero, ¿usted cree que ese peligro se cierne?


-JP: Bueno, eso le hicieron a Iraq, ¿no?


-EG: Sí, se lo hicieron a Iraq.


-JP: Yo creo que son capaces de esto. Yo no creo que exista en ese país una posibilidad política para que el partido Demócrata haga lo que sabe que debe hacer, que es levantar el bloqueo, eliminar a Cuba de la lista de países terroristas y normalizar las relaciones entre los dos países. Quizás nuestros hijos lo verán, pero yo soy muy pesimista. Una vez, yo creo que fue The Washington Post, citó a un norteamericano hablando sobre la situación de Cuba en Washington, que dijo que en Washington atacar a Cuba es igual que pedir una pizza: es barato y todo el mundo te quiere después que la pidas.


-EG: ¿Usted cree que, a contrapelo de lo que todos piensan, y como ocurrió en China, los gestos de acercamiento en la relación entre Cuba y Estados Unidos pudieran venir del Partido Republicano, de una administración conservadora, antes que con los Demócratas?


-JP: Sí, pudiera ser, pero yo no veo la coyuntura para que eso pase. Es de interés de los Estados Unidos tener una relación normal con Cuba y América Latina, pero hasta ahora Estados Unidos ignora a América Latina y ataca a Cuba, a Venezuela, a Bolivia, a Ecuador, y lo que está ocurriendo en el mundo es que América Latina está cambiando y es más independiente que nunca de los Estados Unidos. Ya vimos el fracaso en la Cumbre de Cartagena de Indias hace poco, que yo creo que es el comienzo del fin de la OEA como institución, porque es una institución creada por los Estados Unidos; y por otra parte está la creación de la CELAC como una alternativa a la OEA sin Estados Unidos y sin Canadá. Yo creo que Estados Unidos se va aislando de América Latina, igual que ha tratado de aislarse de Cuba. Lo que ha pasado es que la América Latina de hoy no es la de 1960 o 61.


-EG: Pertierra, un día como hoy 22 de mayo, cumple 80 años Mirtha Rodríguez, la madre de Antonio Guerrero, quisiera preguntarle cómo ve el caso de los cinco frente al de Alan Gross.


-JP: Yo lamento que Alan Gross esté preso en Cuba. Yo creo que Alan Gross es víctima de este tipo de relación hostil que existe entre Cuba y los Estados Unidos; pero yo no creo que Estados Unidos debería haberlo enviado a Cuba. Yo sé que no trabajaba directamente para el gobierno de los Estados Unidos, pero era un contratista que trabajaba para una organización que recibía dinero del gobierno de los Estados Unidos a través de un programa llamado “cambio de régimen”, para llevar a cabo una política cuyo propósito en Cuba es desestabilizar al gobierno. Y eso en Cuba es ilegal, como sería ilegal en cualquier país del mundo. Violó la ley, él mismo declaró lo que hizo y fue su declaración quien lo hizo culpable y por eso está preso; está comenzando su sentencia de quince años. Los cinco también violaron la ley, vinieron a los Estados Unidos y no se inscribieron como agentes de un gobierno extranjero; si lo hubieran hecho no hubieran podido realizar las acciones para penetrar las organizaciones terroristas de Miami. Los cinco no deberían haber tenido la necesidad de venir a los Estados Unidos si el FBI y el gobierno de los Estados Unidos hubieran hecho su trabajo, pero francamente por más de cinco décadas Estados Unidos ha entrenado, ha protegido y financiado las actividades de estos grupos cubanoamericanos de Miami. Y no han hecho lo que está supuesto a hacer, que es meter a esta gente presa por terroristas, y por eso los cinco tuvieron que venir a Estados Unidos. La justicia, la lógica, dicta que Obama debería firmar una tenencia ejecutiva para que los cinco regresen a Cuba, yo estoy seguro que si Estados Unidos hace un gesto de ese tipo que Cuba haría un gesto por su parte y liberaría a Alan Gross.


-EG: ¿Usted tiene fe en que se impondrá el gesto por gesto?


-JP: Yo tengo fe esto, no porque a Estados Unidos les preocupe los cinco, yo creo que a los Estados Unidos no le importa; pero sí creo que le importa el americano este que está preso en Cuba, y yo creo que el Presidente Obama sabe que si él libera a los cinco, que además le están causando un gran dolor de cabeza internacionalmente, Cuba libera a Alan Gross. Yo creo que por eso es posible ese gesto por gesto por ambas partes. No por los cinco, desde el punto norteamericano, pero por Alan Gross sí. La gente en Miami que se opone a la liberación de los cinco, tú lo sabes porque vives en Miami, esa gente no van a votar por Obama más nunca. Entonces qué le importa a Obama; libera a los cinco y esa gente protesta y grita, ¿y qué?, van a votar por Romney de todas maneras; debería hacer lo que la justicia requiere, liberar a los cinco y también lograr la liberación de Alan Gross.

Acuérdate: el partido Demócrata no depende del voto cubano sino del voto judío.

-EG: Y hay muchos judíos aquí en el centro de la Florida.


-JP: Y en Nueva York, en New Jersey, California…


-EG: ¿Habrá o no habrá reforma migratoria?


-JP: Habrá pero no una reforma migratoria amplia. Yo creo que lo que vamos a ver son pequeñas reformas casuísticas, como por ejemplo el “Dream Act” (“Ley del sueño americano”), quizás el regreso de la Ley 245-I, la “Ley de la multa”, que permita a la gente pagar una multa. O quizás la gente pueda pedir el castigo de los 10 años aquí en los Estados Unidos, sin tener que salir. Yo no creo que existe la posibilidad política en estos momentos para una reforma amplia, es una lástima, pero eso es lo que pienso.


-EG: ¿Y será en un segundo periodo de Obama? Porque con los Republicanos, nada.


-JP: No, con los Republicanos, nada, al contrario. Y fíjate que es un gran error político por parte de los Republicanos, porque ellos pudieran recibir respaldo de los latinos, que en estos momentos no apoyan a ese partido porque son muy antiinmigrantes. Yo no creo que haya voluntad política por parte de los Republicanos para ayudar a los inmigrantes, en lo absoluto.


-EG: ¿Qué piensa José Pertierra de Fidel Castro?


-JP: Fidel Castro es el que nos dio una nación. Cuba, hasta que llegó la Revolución de 1959, dependía de España y después de Estados Unidos. Y Fidel Castro convirtió a Cuba a través de la Revolución en una nación; libre, independiente y soberana. Es un gigante, un fenómeno natural, es un hombre que puede ver lo que va a pasar en el futuro con muchos años de anticipación. Ha logrado navegar a Cuba a través de aguas tormentosas, ha resistido contra el gobierno de los Estados Unidos más de cinco décadas, y sigue ahí, y el pueblo cubano sigue ahí, y los valores que hay en Cuba que no existían antes del triunfo de la Revolución son extraordinarios. Yo creo que es un gran hombre.


-EG: Pertierra, la comunidad cubana, la mayoría, quiere tener una relación normal con Cuba, libre, independiente de los extremistas, ¿qué podemos hacer para que eso suceda?


-JP: No soy de decirle a la gente lo que tiene que hacer, yo te digo lo que yo hago, yo no comulgo con esos extremistas de Miami, yo vivo mi vida independientemente de ellos, me he dedicado a las leyes y al Derecho, desde pequeño he estado defendiendo a los pobres de mi comunidad y al pueblo cubano y uso el instrumento de los ricos, que son las leyes. Roque Dalton, un gran poeta salvadoreño, estudió Derecho y dijo: las leyes son para que las cumplan los pobres, las leyes son hechas por los ricos para poner un poco de orden a la explotación, los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia, pero cuando los pobres hagan las leyes, ya no habrá ricos.


-EG: Muchas gracias al abogado José Pertierra por compartir esta conversación con “La tarde se mueve”. Hasta mañana

sábado, 9 de abril de 2011

El Diario de El Paso: Alegatos finales, 3, Por José Pertierra

LÁGRIMAS DE COCODRILO

El abogado terminó su presentación enjugándose las lágrimas.
“Mi cliente tiene 83 años. Estaba haciendo algo por su país. Es un hombre muy especial, quien ahora simplemente quiere regresar a su casa para estar con su familia, con su esposa, sus hijos, sus nietos”, dijo Hernández, otra vez señalando hacia donde estaban sentados los chicanos en la sala judicial.
Es interesante que durante los tres meses que ha durado este caso en El Paso, ni la esposa, ni los hijos o los nietos de Posada Carriles lo han acompañado. No sé si el jurado se dio cuenta, y tampoco sé si han visto que los chicanos a quienes señalaba Hernández no parecen ser parientes del acusado.
Como si estuviera hablándole al exilio cubano por los micrófonos de Armando Pérez Roura en Miami, Hernández finalizó su alocución: “La historia espera su veredicto. Una comunidad entera espera su veredicto. Por favor, por favor, por favor, escuchen a sus corazones”, y por el rostro del abogado de Luis Posada Carriles volvieron a correr lágrimas de cocodrilo.

ESCILA Y CARIBDIS

“¿Cómo navegas entre esas dos evidencias?”, se preguntó Reardon, y comparó la situación del abogado Hernández con la de Odiseo al encontrarse en un estrecho paso marítimo entre los monstruos de Escila y su contraparte Caribdis. Cuenta Homero que los lados del canal por donde tenía que atravesar Odiseo estaban dentro del alcance de una flecha, de modo que los barcos que intentasen evitar a Caribdis deberían acercarse a Escila y viceversa. “El señor Posada tampoco tiene salida”, dijo Reardon.
El fiscal le recordó al jurado del testimonio de Enrico Gollo, quien vio a Fabio Di Celmo morir. “Gracias a Dios que vino a El Paso el señor Gollo. Contó como vio a su amigo morir”, dijo Reardon. “No fue Fidel Castro el que murió. ¿Verdad?”, preguntó Reardon mientras miraba a Posada Carriles.

BLUNDERBUSS

Recordando la referencia a La Historia de las dos ciudades, de Charles Dickens que había hecho hace poco el abogado mayamense, Reardon comparó los argumentos de Arturo Hernández con los disparos del cañón Blunderbuss en esa misma novela: “Un pequeño cañón que dispara muchas bolas con mucho humo, pero sin puntería”. Reardon no lo dijo, pero blunderbuss también quiere decir una persona torpe y sin sutileza. No creo que el abogado defensor se haya dado cuenta del insulto.

LO QUE DESTRUYE A UN HOMBRE

“Lo que destruye a un hombre no son las cualidades que le faltan, sino las que tiene”, dijo Reardon y con esta frase cerró el caso como lo comenzó hace tres meses.  Inmediatamente Cardone le dio las gracias a todos, miró al jurado y le entregó el caso para que este viernes comience a deliberar sobre el veredicto.
Lo último que se escuchó fueron las palabras secas de la jueza Cardone. “We stand in recess until tomorrow” [Estamos en receso hasta mañana]. Todos se pararon para despedir al jurado, y la supuesta familia chicana de Posada Carriles se acercó al acusado para darle aliento.
*José Pertierra es abogado en Washington DC. Representa al gobierno de Venezuela en el caso de extradición de Luis Posada Carriles.

El Diario de El Paso: Alegatos finales, 2, Por José Pertierra

EL TURNO DE LOS ABOGADOS DEFENSORES

Los abogados de Posada Carriles comenzaron sus alegatos con el curioso argumento leguleyo de que el acusado no mintió, pero, si mintió, sus mentiras no valen como mentiras, porque debido al antecedente penal panameño de haber tratado de hacer volar con 200 libras de explosivos C-4 una sala universitaria llena de estudiantes, él no calificaba para asilo o para la ciudadanía de todas maneras.
“Tampoco importa que hayan encontrado un pasaporte guatemalteco con su fotografía y otro nombre”, le dijo Rhonda Anderson al jurado.
“Inmigración sabía que Posada Carriles no calificaba para el asilo o para la ciudadanía debido a ese antecedente penal, y utilizaron las entrevistas para atrapar a un anciano de 78 años. Por eso también las supuestas falsas declaraciones no importan”, alegó la abogado defensora y le dio la palabra al defensor principal del acusado, Arturo Hernández.
El abogado Hernández se levantó y con suma parsimonia se justó los espejuelos en la punta de la nariz. Se abotonó el saco.  Estiró las mangas de su camisa, haciendo más evidentes unos yugos que llevan la imagen de la bandera cubana. Entonces se acercó al podio. Alargando una pausa dramática, era como hubiera llegado a escena una estrella de teatro.

EL INCONFUNDIBLE HONOR Y PLACER DE REPRESENTAR A POSADA

“Mi nombre es Art Jernandes, y tengo el inconfundible honor —el inconfundible placer— de representar a Luis Posada Carriles”, le dijo al jurado. Pidió que se levantara “Luis” para que éste saludara a “las damas y los caballeros del jurado”.
Con voz quebrada de emoción, Hernández comparó —durante una largo recuento— el juicio de Luis Posada Carriles en El Paso con el juicio de Sócrates en Atenas, el de César en Roma, el de Dreyfus en Paris, y a otros célebres procesos de la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos. “Los ojos de la historia los están vigilando a ustedes”, les dijo al jurado.
El fiscal Timothy J. Reardon enrojeció, se levantó y protestó. “Esto no está permitido, Su Señoría, el abogado Hernández está tratando de apelar a las pasiones del jurado inapropiadamente. Debe concentrarse en la evidencia”, le dijo el fiscal a la jueza Cardone.
La jueza reconoció que Reardon tenía razón, y le pidió al abogado Hernández que se dirigiera a la evidencia.
Sin embargo, Hernández insistió, y dijo aparentemente emocionado: “50 años del exilio del pueblo cubano es pasión. La pasión no es un pecado”.

HERNANDEZ OFRECE SUSTITUIRSE POR SU CLIENTE

Hernández entonces le dijo al jurado que las circunstancias del caso Posada Carriles son parecidas a las que describe el escritor inglés Charles Dickens en la novela La Historia de las dos ciudades. Sin explicarle al jurado bien el cuento y con la cara colorada de pasión por Luis Posada Carriles, Hernández exclamó: “¿Se acuerdan? La novela del abogado que se sustituyó por su cliente para salvarlo”.
Hernández no le explicó al jurado, pero uno de los personajes de Dickens es Charles Darnay, detenido en París y amenazado con la guillotina después de un juicio injusto. Un abogado parisiense de apellido Carton, durante su visita legal al calabozo, cambia su ropa con la de su cliente para que éste se escape y el abogado se quede. Poco antes de que la guillotina le corte la cabeza, el abogado ve el futuro de las personas por las que ha dado su vida.  El pequeño detalle es que aquí en El Paso todo gira sobre si un acusado miente o no. Es melodrama de sainete.
El fiscal Reardon movía su cabeza incrédulo ante la actuación que le ofrecía Art Jernandes al jurado en El Paso.

LOS ACOMPAÑANTES DE POSADA CARRILES

El abogado defensor continuó citando la novela de Dickens, una novela muy conocida porque es parte de las lecturas escolares de los adolescentes estadounidenses. “Es el mejor de los tiempos, es el peor de los tiempos”, leyó Hernández. La famosa frase con la que comienza Dickens su novela.
“Para el señor Posada es el mejor de los tiempos porque en marzo de 2005 volvió a su casa [Miami] después de muchas batallas. Volvió a su esposa, a sus hijos y a sus nietos”, dijo Hernández mientras señalaba hacia una parte de la sala judicial donde estaban sentados quince chicanos: los familiares y empleados del abogado defensor Felipe Millán. ¿Habrá logrado convencer también al jurado de que la “familia” del acusado no se parece en nada a él?
“Pero estos también son los peores de los tiempos”, dijo Hernández. “El regreso de Posada Carriles a su casa avergonzó a los Estados Unidos”, añadió. Después de otra pausa melodramática, Hernández declaró: “Sí, el señor Posada es culpable. Culpable de haberse puesto viejo, y culpable de ya no serle útil a los Estados Unidos que se ha comportado de forma hipócrita e ingrata”.
Reardon volvió a protestar. La jueza le dio la razón al fiscal, pero Hernández ignoró la advertencia y siguió con su monólogo.
“Este caso está basado en una decepción, pero es la de los Estados Unidos que atrapó a mi cliente para que pensara que le iban quizás a conceder el asilo o la ciudadanía, y sin embargo utilizó las entrevistas para preparar una causa contra él por haber mentido”, dijo el abogado defensor.

LOS TRAPOS SUCIOS

“El involucramiento del señor Posada fue mejor expresado por María Elvira Salazar, quien recordó que el anciano simplemente había alardeado durante su entrevista”, dijo el abogado de Posada Carriles.
Sobre las fotografías de los hoteles donde explotaron las bombas, Hernández le preguntó al jurado: “¿Qué pruebas tenemos de que los comunistas en Cuba no hayan falsificado las fotos?”
“El fax de Solo es una fffffffalsificación”, dijo Hernández tartamudeando con rabia.
Durante todo esto proceso, la estrategia del abogado de Miami no se destacó por la evidencia que presentó, sino por los testigos que atacó. Los calificó como mentirosos, ladrones, comunistas, terroristas y mujeriegos.

Durante su alegato final, calificó a Tony Alvarez como el terrorista que organizó la campaña de bombas en La Habana en 1997, y un ladrón especializado en el lavado de dinero. De la periodista Ann Louise Bardach dijo que hace periodismo amarillista. “Es incapaz de decirle la verdad al Papa”, dijo entre la risa y la rabia. “Ella alteró las grabaciones para ocultar la verdad”, añadió el abogado defensor.
El testigo cubano Roberto Hernández Caballero, dijo el abogado defensor, “es un torturador”. Lo comparó con un agente del Gestapo nazi y repitió mientras le mostraba la fotografía del inspector cubano al jurado: “Ese tipo es un torturador”.
Mostró una foto de Fidel Castro con el retrato de Posada Carriles en la mano.  “Todo lo que venga de ese régimen es sospechoso”, dijo el letrado. Acusó a Cuba de haber falsificado los coordinados del lugar donde unos MIG cubanos dispararon contra las avionetas de Hermanos al Rescate y citó al abogado de uno de los asesinos de Orlando Letelier como evidencia de eso.

domingo, 27 de marzo de 2011

Diario de El Paso: El cuento de Otto Reich, José Pertierra

Por José Pertierra Marzo 25, de 2011.
El Paso, TX.- Hoy casi no se mencionó el nombre del acusado en corte. La Jueza Kathleeen Cardone permitió que la defensa de Luis Posada Carriles pusiera en tela de juicio al periódico The New York Times, a la periodista Ann Louise Bardach y a la República de Cuba. La semana pasada, la fiscalía anunció que había terminado de presentar testigos y evidencia. Durante las 11 semanas de su presentación, desfilaron por el tribunal 23 testigos. La periodista del New York Times, Ann Louise Bardach, cerró esta sesión. Ahora le toca a Posada Carriles presentar su defensa.
Hoy citó a Otto Juan Reich al estrado. El testigo llegó a El Paso vestido de banquero. Con un traje de azul oscuro caro que le hacía juego a una corbata del mismo color y a una camisa blanca muy almidonada.
Después que Reich le confirmara que sus funciones bajo Reagan incluían temas relacionados con Cuba, la jueza Cardone le concedió la etiqueta de experto. Esa designación le permite rendir en corte una opinión sobre cualquier asunto relacionado a Cuba.
Su opinión pesa, porque es la de un experto. Por eso Reich pudo legalmente regalarle al jurado estas curiosas perlas de su “experta” sabiduría:
■Hay 50,000 militares presos en Cuba, y no por insubordinación.
■La crisis de los balseros ocurrió, porque rudos obreros de la construcción le dieron fuertes golpes a las cabezas de unos manifestantes durante el maleconazo.
■Los agentes de nuestro FBI y CIA son personas decentes que obedecen a las leyes y a las reglas de conducta humana. Los funcionarios del DGI cubano no. Ellos secuestran a las personas y hasta los asesinan.
Como lo declaró un experto no hizo falta establecer la veracidad de sus opiniones. No dio ni explicaciones ni detalles. La gnosis reichiana pesa por sí misma. Durante todas las declaraciones de Reich contra Cuba, el fiscal Reardon protestó enérgicamente. ”¡Esta declaración no es pertinente al caso!”, dijo en repetidas ocasiones.
Curiosamente, el fiscal no se quejó de que las declaraciones carecían de fundamento y que las fábulas de Esopo contienen más verdades que las declaraciones del experto. La jueza Cardone rechazó casi todas sus protestas, porque dictaminó que las declaraciones de Reich son pertinentes para impugnar a los testigos y a la evidencia cubana. Sin embargo, Reich no hizo declaraciones directas contra el inspector cubano Roberto Hernández Caballero o la forense Yleana Vizcaíno Dimé. No dijo nada contra ellos, porque no los conoce. No tiene que aportar contra el carácter o el testimonio de los dos testigos cubanos.
Dirigió su furia contra Cuba y de esa manera indirecta trató de impugnarlos.
Nadie le preguntó tampoco al testigo sobre un informe, fechado el 7 de septiembre de 1988, del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso, que evaluó el trabajo de la oficina que dirigió Otto Reich y concluyó: “Altos oficiales de la CIA con conocimiento de operaciones encubiertas, igual que de inteligencia militar y especialistas en operaciones psicológicas del Departamento de Defensa, estaban íntimamente involucrados en establecer y participar en una operación de propaganda política en un oscuro Buró en el Departamento de Estado que reportaba directamente al Consejo de Seguridad Nacional y no a través de los canales normales del Departamento de Estado”.
El Informe añadió que “el Departamento de Estado fue manipulado, y quizás hasta comprometido, por la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional para establecer, sostener y manejar una operación encubierta cuyo propósito era cabildear al Congreso, manipular a los medios, e influenciar la opinión pública doméstica”. “Mi oficina fue investigada y no encontraron nada”, declaró Reich en El Paso hoy.
Sin embargo, en su primer discurso como Subsecretario para asuntos de América Latina en el Departamento de Estado, Reich se burló de la controversia y saludó a sus “antiguos colegas y co-conspiradores no encausados”.
Pese a que había permitido que Reich emitiera sus opiniones sobre Cuba, Venezuela, América Latina, el New York Times y Ann Louise Bardach, la jueza Cardone no permitió que el testigo opinara sobre Luis Posada Carriles, y ni siquiera explicó el por qué.
En El Paso no salió a relucir el papel de Otto Reich durante el golpe de Estado en Venezuela en el 2002, su crítica al proceso democrático venezolano y su apoyo inmediato a los golpistas. El diario británico The Guardian, reveló en abril de 2002, que fuentes de la Organización de Estados Americanos confirmaron que Reich tuvo una serie de reuniones con los principales golpitas en los meses inmediatamente antes del golpe, y que discutieron los detalles —incluyendo su coyuntura y las posibilidades del éxito que ellos determinaron ser excelentes”.
“El fiscal Reardon no le preguntó al testigo sobre los cables del Departamento de Estado de 1986 y 1987, que confirman que Reich, entonces embajador de Estados Unidos en Venezuela, le pidió a Washington varias veces información sobre la posibilidad que Orlando Bosch pueda entrar a los Estados Unidos, a pesar de su largo historial de terrorismo y de ser co-conspirador con Posada Carriles de la voladura de un avión de pasajeros.
Reardon sí le preguntó al testigo sobre las bombas en La Habana en 1997. A pesar de considerarse un experto sobre Cuba, Otto Reich admitió que lo único que sabe sobre esa campaña terrorista es lo que había leído en los periódicos.”No he estudiado lo de la serie de bombas”, dijo. “¿Cree usted que las bombas en La Habana en 1997 afectaron al turismo en la isla?”, le preguntó Reardon al experto.”Señor Reardon”, explicó Reich como si estuviera impartiendo una cátedra en relaciones internacionales, “la violencia es parte de la cultura cubana”.
¿Qué pudo haber recogido el jurado del testimonio de Otto Reich en El Paso? Está claro que el ex-funcionario de los gobiernos republicanos, desde Reagan hasta George W. Bush, no comulga con los comunistas o con el New York Times. Es evidente que desprecia personalmente a Ann Louise Bardach. Pero también quedó claro que no tiene absolutamente nada que aportar sobre las bombas en La Habana en 1997 o sobre el viaje de Luis Posada Carriles en el Santrina en marzo de 2005. No estaba en La Habana en el 1997, o en Isla Mujeres en el 2005. Dijo que conoció a Posada Carriles por la primera vez anoche en El Paso.
El testimonio de Reich nos hace recordar a Macbeth: ”La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento … lleno de ruido y de furia, que no significa nada”.
UN APARTE
Yo conocí a Otto Reich en diciembre de 1999, cuando coincidimos en el programa The News Hour, del canal PBS, en el primero de varios debates televisivos sobre el caso de Elián González.
Él, por supuesto, defendía a capa y espada que el niño se quedara en Miami.Desde que Juan Miguel logró regresar con su hijo a su casa en Cárdenas, hace once años, no había vuelto a toparme con Reich.
Lo volví a ver anoche en el hotel y lo saludé. Mencionó nuestros debates:
“Pertierra, no te veo desde el caso Elián”.
“Ese caso, Otto, lo ganamos”, le recordé.