martes, 1 de mayo de 2012

Un primero de mayo diferente

"El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo." Es la descripción que hace Eduardo Galeano en El libro de los abrazos del contraste entre el primero de mayo en todo el mundo y en Estados Unidos.
Pero este año será diferente. Por primera vez en la historia, millones de trabajadores y también estudiantes, inmigrantes y desempleados de más de 115 ciudades de Estados Unidos participarán en una huelga general convocada precisamente para el primero de mayo. El movimiento Occupy Wall Street, ha llamado a convertir el Día Internacional del Trabajo "en un acto de solidaridad del 99% de la población global en su lucha contra el 1% de los más ricos y poderosos". "Si es miembro de un sindicato, puede declararse en huelga oficialmente. Pero si no lo es, póngase 'enfermo' o tómese vacaciones”, dice la convocatoria que empieza a colocar las cosas en su lugar, en el país donde precisamente el asesinato de un grupo de trabajadores conocidos como los "Mártires de Chicago" dio origen a esa conmemoración.
En todo el mundo habrá marchas y en los lugares como Grecia, Italia y España, donde con el pretexto de la crisis los derechos de los trabajadores están siendo recortados brutalmente, con seguridad la conmemoración devendrá en protestas contra las políticas que están dando marcha atrás a las conquistas del llamado "estado de bienestar" y lanzando al desempleo a millones de personas.
Particularmente en la península ibérica el desempleo supera el 20% y las cifras son significativamente mayores entre jóvenes e inmigrantes. Un botón de muestra puede encontrarse entre los más de 600 ex reclusos cubanos y sus familiares que arribaron a España en el año 2010, de los cuales sólo cinco han podido encontrar empleo y que recientemente protestaban frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid porque las ayudas que recibían del gobierno han llegado a su fin.
En Cuba, las transformaciones económicas en marcha han impulsado una recomposición de la fuerza laboral con un crecimiento del sector no estatal de la economía. En consecuencia, entre quienes desfilarán el próximo Primero de Mayo por las plazas y calles cubanas estarán representados los cerca de cuatro cientos mil "trabajadores por cuenta propia" que en su mayoría se han integrado a los sindicatos cubanos. En ellos cifraba esperanzas para el derrocamiento del socialismo el gobierno norteamericano hace casi tres años cuando en agosto de 2010 anunciaba -a través de la USAID- un programa millonario para supuestamente "beneficiar a agricultores privados y albergues privados, así como barberías y salones de belleza recientemente entregados por el gobierno a algunos de sus empleados” del que no se han tenido más noticias.
De lo que sí han existido renovadas muestras de entonces acá es del compromiso de los trabajadores cubanos con el socialismo, cuya transformación avalaron con el debate de los Lineamientos Económicos y Sociales aprobados luego por el Sexto Congreso del Partido que ahora se implementan en la Isla. Cuando previo a esa reunión, un desfile popular cerraba la conmemoración de los cincuenta años de proclamado el carácter socialista de la Revolución cubana, podían apreciarse varios carteles con consignas como "Trabajadores por cuenta propia por el socialismo", o "Yerbero 4 caminos, apoyamos el socialismo".
Tal vez lo más útil que pueda hacer la USAID con sus “ayudas” es destinarlas a quienes por creer en el capitalismo ahora están sin trabajo en España, o utilizarlas para trasladarlos a Estados Unidos donde quizá puedan llegar a tiempo para participar en este día histórico, en el que por primera vez los trabajadores norteamericanos se unirán masivamente al mundo para exigir sus derechos.

Estados Unidos pone piedras en el camino del gobierno argentino

Emilio Marín

Los más experimentados gobiernos del Tercer Mundo saben cuánto empeño pone Washington en complicarles la vida. Cristina Fernández, en cambio, tuvo en el G-20 muchas expectativas. Esta semana debe haberlas reducido.

Tribuna Popular TP AGRESION IMPERIALISTA.- En noviembre de 2011 la presidenta argentina tuvo un encuentro que consideró espectacular con Barack Obama. En rueda de prensa conjunta desde Cannes, en un alto de la cumbre del G-20, ella elogió el rol de EE UU y su liderazgo mundial. En línea con ese piropo, valoró como extraordinaria la función de las 500 empresas norteamericanas de la Cámara Americana de  Buenos Aires (AMCHAM) y sus inversiones de 12.000 millones de dólares. Dijo que de cien de estas empresas, 60 eran líderes en EE UU.

Tales declaraciones presidenciales conllevaban el objetivo de mejorar las relaciones políticas, económicas y comerciales con la superpotencia.
Esta política viene fracasando considerablemente desde la cita de la riviera francesa hasta nuestros días. El lunes 26 el presidente Obama informó que había decidido sancionar a Argentina con la pérdida de los beneficios propios del Sistema General de Preferencias (GSP en inglés). Se trata de productos de otros países que entran al mercado estadounidense sin pagar aranceles.
Aunque en el caso argentino se trataba de una dispensa muy pequeña, de menos de 20 millones de dólares anuales, el gesto político es ostentoso: tarjeta roja para el país, sacada en la cara del gobierno cristinista que quiere ser un muy buen amigo de la Casa Blanca.

Más vale que el cronista está de parte de la Casa Rosada en este y todos los conflictos que se generen sobre una variedad de temas. Entre el país propio y el peor imperio de la historia hay que ser muy mal nacido, caso de algunos sectores de la oposición conservadora, para darle la razón a la potencia extranjera.
Que además, no la tiene. El argumento de Obama es que Argentina no pagó los 300 millones de dólares reclamados por dos empresas norteamericanas que pleitearon ante el CIADI (el tribunal arbitral de diferendos sobre inversiones, que funciona en la órbita del Banco Mundial). Una de ellas es Azurix, del grupo vaciador Enron, y la otra el fondo Blueridge, que se consideraron afectados por decisiones de las autoridades locales. Azurix, como se recordará, prestaba un pésimo y caro servicio de provisión de agua potable en Buenos Aires, hasta que dejó de prestarlo y fue reemplazado por ese estado provincial. Luego llegó el turno de recuperar Aguas “Argentinas” (grupo francés Suez) y crear Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA).

En algunos funcionarios argentinos no falta ánimo de pagar esa injusta factura del CIADI; se menciona al ministro Hernán Lorenzino en esa ubicación conciliadora. Pero aún los más condescendientes con la idea de pagar reclaman una condición mínima: que el fallo del citado tribunal sea traído a la jurisdicción argentina. Como se sabe, en los ´90 el entreguista Carlos Saúl I admitió que todos los diferendos se ventilaran en tribunales extranjeros, resignando la jurisdicción nacional. El fallo fue previsible a favor del dúo multinacional y al demorarse el pago vino la sanción, módica, pero sanción al fin de cuentas.

DEFENSA POCO “NACIONAL Y POPULAR”

Del lado norteamericano, aquellas medidas reforzaron las campañas de los “fondos buitre” contra Argentina, de allí que causaran euforia en esos inversores tan poco transparentes, agrupados en el lobby de bonistas denominado AFTA. Se trata de los inversores que no aceptaron ingresar en el ventajoso canje que les propuso el gobierno de Néstor Kirchner primero y el de CFK después, con Roberto Lavagna y Amado Boudou respectivamente en Economía.
Supletoriamente, el Departamento del Tesoro vino impulsando desde 2011 que el BID no concediera nuevos créditos a Buenos Aires, tratando de mantener las condiciones “de sequía” de préstamos. Es una especie de castigo a un país que se declaró en default hace once años y luego se distanció del FMI y el neoliberalismo.
Todas las políticas de claro cuño imperial fueron apoyadas, de un modo directo o indirecto, por los medios monopólicos Clarín y La Nación. Se solazaron con cada anuncio adverso al país por parte de Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado. Supuestamente, tales anuncios darían la medida de lo malas que serían las relaciones a nivel gobierno entre los dos países. ¡Como si Obama pudiera ser considerado como la medida de la sensatez y corrección de las relaciones internacionales de Argentina!
La mano norteamericana estuvo detrás de la protesta de varios países contra el nuestro. El comunicado de marras acusó a Argentina de poner trabas a las importaciones y, por esa vía, a dificultar el comercio internacional. La queja tuvo por ámbito la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Si es por la escasa velocidad con que se tramitan los expedientes en esa Organización, el gobierno de Cristina no debe ponerse nervioso. Baste decir que la Ronda Doha de la OMC, para liberalizar el comercio (léase para moldearlo al interés de las multinacionales y las principales potencias) comenzó en noviembre de 2001 y aún no logró los acuerdos básicos. Claro que tratándose de una sanción contra un socio del Tercer Mundo puede que la OMC adquiera otra velocidad de marcha.
La respuesta del gobierno nacional a las disposiciones norteamericana y del grupo crítico dentro de la OMC fue despareja. De un lado se puede rescatar la defensa que el vicepresidente Amado Boudou, el canciller Héctor Timerman y la ministra Débora Giorgi hicieron de la posición oficial. “El Gobierno seguirá ejerciendo la decisión soberana de sus políticas comerciales”, sostuvo el comunicado del Palacio San Martín.
La postura no fue ir corriendo a Washington a pedir disculpas y prometer que no volvería a suceder, como en el tiempo de las “relaciones carnales”.
Pero el costado negativo fue la argumentación del canciller y la ministra de Industria. Casi que preguntaron: ¿por qué nos sancionan o critican si somos el mercado que más importó productos dentro del G-20? Los que nos cuestionan, alegaron, aumentaron un 25 por ciento sus ventas a nuestro país. “Hoy la Argentina tiene una economía dos veces más abierta que en los 90”, expresó Giorgi.
La pregunta que queda picando para hacerle a la ministra es: ¿Y esa apertura es buena o mala?  Por lo visto hasta aquí, Buenos Aires se abre el doble y Washington se cierra en igual proporción.

QUIÉN ES QUIÉN

Las sanciones estadounidenses tomaron al gobierno argentino con la guardia baja. Cuando ocurre eso, el boxeador o el político salen muy lastimados.
El 9 de febrero pasado, el canciller Timerman recibió a la enviada del Departamento de Estado, Roberta Jackson, cuando aún no había sido confirmada por el Capitolio. Los respectivos embajadores, Jorge Arguello de esta parte, y Vilma Martínez de la otra, también fueron de la partida.
El comunicado de la reunión pintó un panorama color rosa, donde todos los temas conversados habían dejado un sabor a consenso, sea en los asuntos comerciales como en los políticos, de educación, lucha contra el terrorismo, la Minustah en Haití y un largo etcétera.
Dos semanas más tarde la embajadora Martínez tuvo una entrevista con los ministros Lorenzino, Giorgi y Norberto Yauhar (Agricultura),
El último nombrado se quejó de que con la administración Obama persisten las trabas al ingreso de los limones y cítricos dulces de nuestra producción. Ni un limón puede entrar al mercado del norte. La exportación de 20.000 toneladas de carne fresca argentina a EE UU se acordó en 2000 pero aún no ha podido concretarse por las trabas de allá argumentando una aftosa ya superada.
Por su parte Giorgi dio los datos preocupantes del déficit argentino frente a EE UU en manufacturas de origen industrial: 4.600 millones de dólares anuales. ¿Somos tontos o qué? Resulta que la potencia no deja entrar ni un limón y en la Aduana de Buenos Aires pasan a mil kilómetros de velocidad esas costosas manufacturas “made in USA?
Las exportaciones a EE UU son el 5 por ciento del total de lo que la Argentina vende al mundo, pero las importaciones de productos yanquis son más del 10 de ese total. La conclusión es clara: o le vendemos más o le compramos menos. “La directiva de la Presidenta no es equilibrar la balanza comprando menos, sino vendiendo más, y éste es el objetivo de la diplomacia argentina”, declaró entonces el embajador Jorge Argüello. Bueno, tendrá que ir cambiando de táctica luego de lo visto esta semana, pues esa política cristinista ha fracasado rotundamente.
Parece haber llegado la hora de un replanteo de las políticas comerciales e internacionales en el plano político. Todo indica que con el imperio se avecinan nuevos tiempos de confrontación y sanciones, propias de su naturaleza tipo escorpión pero también de la coyuntura de crisis que vive desde 2008. Mejor sería amarrar más las relaciones con Unasur, CELAC, ALBA, Movimiento de Países No Alineados, Grupo de los 77 más China y BRIC (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
No se trata sólo de vender más limones, carnes y cereales, que es muy importante, sino también que en estos ámbitos y espacios internacionales, y no en Washington, están los países amigos que más apoyan a Argentina en su reivindicación de soberanía en las islas Malvinas.

¿Qué tiene Chávez que las derechas le desean cáncer y muerte?

¿Qué tiene Chávez que las derechas le desean cáncer y muerte?

La derecha venezolana ya tiene un candidato joven y millonario, pero dedica muchas energías y dinero en denostar a Chávez. Lo dan por muerto dos por tres. ¿Será que temen otra victoria chavista en octubre?

En Venezuela hay periodistas especializados en escribir sobre la salud de Hugo Chávez. Como son de la oposición no hacen diagnósticos sino que extienden directamente un certificado de defunción cada semana.

Otros periodistas y médicos publican en el Nuevo Herald de Miami, de la cloaca antibolivariana que es la SIP. Allí aseguraron que el venezolano tenía cáncer y metástasis hacia el hígado.
La CNN y el ejército mediático mundial que hostiga a Venezuela siguiendo las órdenes del Departamento de Estado, dieron por buena esa carne podrida. En Buenos Aires, “Gaceta Ganadera” y “Clarinete”, dieron curso a esos dictámenes de los que la medicina y la verdad huyen despavoridas.
En cada coyuntura esas campañas mediáticas procuran alcanzar un objetivo político. Ahora quiere desmoralizar al 60 por ciento del electorado venezolano que tiene en alta estima al jefe de Estado. Como carambola a dos bandas, se pretende dar patente de ganador a Henrique Capriles Radonski, el candidato de la derecha unida para los comicios del 7 de octubre.

Ese político fue consagrado el 12 de febrero pasado, en comicios internos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), venciendo a cinco oponentes. Gobierna el estado de Miranda, el este rico de Caracas y contaría con un capital de 2.7 millones de votos, que serían los participantes en esa interna. Serían, en potencial, porque el médico argentino Rodolfo Carballo, residente en Cumaná, como muchas personas, sospechó fraude. Carballo escribió: “Si en todas las mesas, cada tres minutos permanentemente se está votando uno tras otro ininterrumpidamente, no pueden votar más de 1,5 millones de personas. Matemática pura, 8.000 (mesas) x 9 (horas) x 60 (minutos), darían 4.320.000, dividido x 3 (minutos por voto) resultan 1,4 millón de votos posibles”.

Esas sospechas se agrandaron porque la cúpula de MUD quemó inmediatamente los cuadernos o actas de mesas, con el argumento de que no querían que el gobierno “dictatorial” supiera quiénes habían sufragado. Los candidatos que tenían denuncias se quedaron con las ganas de hacerlas. Las actas se incineraron.

De todas maneras, nadie debería subestimar el poder económico y mediático de esa derecha que puede tener un piso electoral de 4 o más millones de votos. Le faltan muchos para empardar los 7.3 millones que captó Chávez en su reelección. Confiado en sus fuerzas, el presidente dijo que la burguesía y la antipatria ya tienen candidato en Capriles. Y prometió darle una monumental paliza en octubre, con el 70 por ciento de los votos, unos 10 millones. ¿No será mucho?


El otro capital

Capriles Radonski es un empresario que devino en político en 1998 y gobierna el estado de Miranda. Su familia paterna tiene grandes inversiones en bancos y medios de comunicación, y la materna es dueña de los principales cines. Ha sido procesado varias veces. En un caso por haber firmado con su madre, ambos ex directivos de la petrolera PDVSA, la concesión de subsidios a favor de una entidad de la que él era integrante. La causa más grave, todavía abierta, data de abril de 2002, cuando el entonces alcalde de la zona donde estaba la embajada de Cuba en Venezuela encabezó una horda que atacó la legación. Eran los días del golpe oligárquico de Pedro Carmona, Fedecámaras y los gobiernos de España y Estados Unidos.

La derecha venezolana, los medios privados como Globovisión y El Universal, los medios del exterior como CNN, El Nuevo Herald de Miami, El Tiempo de Bogotá, La Nación de Buenos Aires y El País de España, ya tienen su candidato. Es una suerte de Mauricio Macri, joven, vital, rico y derechoso. ¿Por qué entonces no se centran en su propia campaña proselitista, en vez de atacar continuamente a Chávez? Según ellos, éste es un viejo y enfermo terminal. ¿Por qué tanta artillería en su contra? ¿No confían en su joven candidato?

La furia y el odio de esa derecha tan ligada a la Casa Blanca tienen su profunda razón de ser. Es que el jefe de Estado está cumpliendo trece años en el Palacio de Miraflores y conserva mucho apoyo popular. Es su gran capital.

Por ejemplo, el gobierno pagará este año dos nuevos programas sociales: “Hijos de Venezuela (madres de familia en pobreza extrema) y Amor Mayor (adultos mayores)” (LA ARENA 9/1). El presidente precisó que destinará a ambos unos 2.328 millones de dólares. Es una política de Estado inclusiva y humanitaria.

Esos planes sociales se financian con renta petrolera. ¿Tiene todavía mucho oro negro el país sudamericano? Sí, a principios del año 2011, el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, declaró que se contaba con reservas petroleras certificadas por 297.000 millones de barriles. Esa marca dejó en segundo lugar a Arabia Saudita, que tiene 266.000 millones. “Venezuela tiene petróleo para 200 años”, se congratuló Chávez.

Esa renta energética sirve para financiar proyectos de desarrollo, para alimentar los citados y otros programas sociales (como Saber y Trabajo, que creará 3 millones de puestos de trabajo en los próximos siete años). Incluso para compartir los beneficios de la Faja del Orinoco con otros países latinoamericanos y tercermundistas.

Todos estos avances se reflejan en lo educacional y cultural. Van algunos números. Se incrementó 193 por ciento el número de inscritos en educación superior, se aumentó en 320 por ciento el total de la matrícula en educación superior y en 143 por ciento el número de egresados anuales, en becas hubo un aumento de 578 por ciento en los estudiantes beneficiados. Para 2007, 78 de cada 1000 venezolanos estaba inscrito en una institución de educación superior.

Chávez tiene que lidiar con su salud. Lo que no está deteriorado es el apoyo popular y militante que mantiene, basado en afinidad política y hechos concretos.